Messi está de festejo: el 10 de la Selección Argentina cumple 39 años
Lionel Messi suma un capítulo más en una vida marcada por los logros y el sacrificio
Lionel Andrés Messi llegó a este mundo el 24 de junio de 1987 en la ciudad santafesina de Rosario, ciudad emblema de la bandera nacional argentina. El aniversario de su nacimiento lo encuentra, como otras tantas veces, de gira con la Selección Argentina para disputar el Mundial 2026.
Lleno de una magia irrepetible, "La Pulga" ganó todo lo que hay para ganar: títulos, reconocimientos, partidos y amistades con los grandes pero, sobre todo, el cariño del mundo entero. "Tener poder es que la gente te quiera mucho", dijo una vez Juan Román Riquelme en una conferencia de prensa y englobó, sin quererlo, el verdadero significado de la figura del capitán de la albiceleste.
Messi empezó a patear una pelota a los 4 años. Su primer club fue Abanderado Grandoli, un equipo de barrio en Rosario. La gran impulsora de su carrera fue su abuela Celia, quien convenció al entrenador de que lo dejara jugar contra chicos más grandes. La insistencia de Celia le ganó a la reticencia del entrenador, que no percibía en Lio la destreza. Sin embargo, todo cambió cuando entró a la cancha. De hecho, su icónica celebración levantando los dedos al cielo es un homenaje a ella.
A los 10 años se le diagnosticó un déficit de la hormona de crecimiento. Su estatura se estaba quedando atrás y el tratamiento médico costaba alrededor de USD 900 mensuales, una cifra altísima para su familia en plena crisis económica argentina. En ese momento jugaba en Newell's y el club aclaró que no pudo financiar la totalidad del tratamiento y las negociaciones con otros clubes locales, como River Plate, tampoco prosperaron bajo las condiciones de costearlo.En septiembre de 2000, un Lio de apenas 13 años viajó a España para hacer una prueba al Barcelona.
Tras verlo jugar, el director deportivo Carles Rexach quedó impresionado, pero el club dudaba por el gasto del tratamiento y los riesgos de fichar a un extranjero tan joven. El Barcelona finalmente accedió a pagar el tratamiento y, según la leyenda, el primer contrato se firmó en una servilleta de papel.
Messi pasó entonces por las categorías juveniles del club -la célebre La Masía-, y ascendió de categoría en categoría a una velocidad inusitada. Su debut oficial con el primer equipo llegó el 16 de octubre de 2004, en el derbi catalán contra el Espanyol en el Estadio Olímpico Lluís Companys. Tenía 17 años y entró al minuto 82 en reemplazo de Deco con el número 30 en la espalda.
Su primer gol oficial con el Barça no tardó demasiado en llegar: el 1 de mayo de 2005 definió en un partido contra el Albacete, tras una asistencia de Ronaldinho.
En 2004, España estaba muy interesada en convocar a Messi para sus selecciones juveniles. Para evitar que jugara para otro país, la AFA organizó a las apuradas un amistoso de la Selección sub-20 para abrochar la nacionalidad de "La Pulga". El escenario fue un partido amistoso contra Paraguay, partido en el que la albiceleste ganó 8 a 0.
Messi tenía 18 años y la camiseta número 18 en la espalda, comenzó en el banco de suplentes y entró al minuto 64. Pékerman le indicó que reemplazara a Lisandro López. Lio entró al campo con la timidez que lo caracterizaba fuera de la cancha, pero con el hambre y el talento que marcaron su ritmo y su pasión.
Fiel a su estilo, giró rápido y encaró hacia adelante. El defensor húngaro Vilmos Vanczák intentó frenarlo agarrándolo descaradamente de la camiseta. En el afán de sacárselo de encima y seguir la jugada, Messi estiró el brazo y rozó levemente con su mano el rostro del rival, pero Vanczák exageró la caída de forma dramática.
Para sorpresa de todo el estadio y del propio Messi, el árbitro alemán Markus Merk compró la simulación y cobró la falta. Pero no se quedó ahí: le mostró la tarjeta roja directa. Habían pasado exactamente 47 segundos desde su ingreso.
A pesar del tropezón del debut, los títulos y el reconocimiento no dejaron de llegar. Con el FC Barcelona, al que estuvo ligado más de veinte años, ganó 34 títulos, entre ellos 10 de La Liga, cuatro de la Champions de la UEFA y siete de la Copa del Rey, además de convertirse en el máximo goleador histórico del club y de La Liga española. Como el mejor jugador del mundo, es el único en la historia en ganar ocho veces el Balón de Oro, ocho premios de la FIFA al mejor jugador del mundo y seis Botas de Oro.
Con la Selección, el camino fue más sinuoso pero igualmente glorioso. Después de años de angustia, incluidas tres finales perdidas en tres años, Messi se retiró brevemente en 2016.
Inmediatamente después de haber perdido la final de la Copa América 2016 contra Chile por penales y frustrado por encadenar tres finales consecutivas perdidas, Messi declaró en el vestuario: "Ya está, se terminó para mí la Selección. Son cuatro finales que perdí. Lo busqué, era lo que más deseaba, pero ya está". La decisión duró 46 días. El detonante de su regreso fue una conversación privada que tuvo con el técnico argentino Edgardo "Patón" Bauza.
Su segundo período no dejó de ser intenso en pérdidas. Después de haber quedado afuera del Mundial 2018 contra Francia en octavos, firmó un pacto de silencio con el entrenador interino de entonces, Lionel Scaloni, para que no lo convocara a los próximos partidos amistosos y así poder tomarse un respiro de la presión mediática.
Ganó seis títulos con Argentina. El Mundial Sub-20 en 2005, la medalla de oro olímpica en Pekín 2008, la Copa América 2021, la Finalissima del 2022, el Mundial Qatar 2022 y otra Copa América en 2024. Levantar la copa del mundo fue el resarcimiento a tantos años de frustraciones
Tras su paso por el París Saint-Germain, en 2023 emprendió una nueva aventura en la Major League Soccer al unirse al Inter Miami CF, equipo propiedad de David Beckham, cuya llegada revolucionó el fútbol en Estados Unidos.
En cuanto a sus números en mundiales, hizo 18 goles en mundiales, disputó 28 encuentros, acumuló 18 victorias y alcanzó 2.489 minutos en cancha. El récord de 18 tantos lo logró justo en este torneo: ante Argelia marcó un hat-trick e igualó los 16 goles históricos de Miroslav Klose y luego, con un doblete ante Austria, se consagró en soledad como el máximo goleador en la historia de los Mundiales con 18 tantos. A los 39 años juega su sexto mundial y todavía le queda nafta.


