El creativo eterno

Murió Ramiro Agulla, el publicista que cambió para siempre la publicidad argentina

Ramiro Agulla murió este miércoles a los 63 años, pero deja detrás una huella difícil de igualar: fue uno de los hombres que redefinieron la publicidad argentina, transformaron los comerciales en fenómenos culturales y llevaron las herramientas del marketing a la política moderna.

Ramiro Agulla, uno de los creativos más influyentes de la publicidad argentina de las últimas décadas, falleció este miércoles a las 4 de la madrugada luego de que su cuadro de salud se agravara a raíz de una neumonía

Su nombre quedó asociado a algunos de los comerciales más recordados de la televisión argentina, pero su aporte excedió largamente la creación de campañas exitosas. Agulla fue uno de los protagonistas de una transformación profunda en la manera de comunicar marcas y, más tarde, también en la forma de hacer política en la Argentina.

Junto a Carlos Baccetti conformó una de las duplas creativas más relevantes de la década de 1990. Tras coincidir en Young & Rubicam y luego de un paso por Verdino, ambos fundaron Agulla & Baccetti, la agencia que marcaría una época y que se convertiría rápidamente en referencia para toda una generación de publicistas.

La irrupción de Agulla y Baccetti significó un cambio de paradigma. Hasta entonces, buena parte de la publicidad argentina estaba apoyada en formatos tradicionales y mensajes centrados en el producto. Ellos apostaron por historias, personajes y códigos culturales capaces de trascender el espacio publicitario y entrar en la conversación cotidiana.

De esa lógica nacieron campañas que todavía hoy permanecen en la memoria colectiva. "La llama que llama", creada a fines de los noventa, se convirtió en un fenómeno cultural mucho antes de la existencia de las redes sociales y de la idea de viralización digital. Sus personajes, frases y situaciones escaparon a la pantalla para instalarse en el lenguaje popular argentino. Más de dos décadas después, la campaña continuaba siendo objeto de homenajes y regresos comerciales, una rareza para la industria publicitaria local.

Murió Ramiro Agulla, el publicista que cambió para siempre la publicidad argentina

Otro de sus trabajos emblemáticos fue "El Oso" de Quilmes, una pieza que apeló a la nostalgia, la identidad y ciertos rasgos de la cultura argentina para construir una conexión emocional con el público. Esa búsqueda de relatos antes que de simples avisos se convertiría en una marca registrada de la agencia.

Con sus publicidades, la creatividad argentina comenzaba a ganar prestigio internacional y la dupla fue una de las caras más visibles de ese proceso. Pero quizás su segunda gran revolución llegó fuera del mundo comercial.

Agulla fue uno de los pioneros en trasladar las herramientas de la publicidad al terreno político. Su participación en la campaña presidencial de Fernando de la Rúa en 1999 marcó un punto de inflexión en la comunicación electoral argentina. El recordado lema "Dicen que soy aburrido" condensó en una frase una estrategia de reposicionamiento de imagen que luego sería estudiada y replicada durante años.

A partir de entonces, el marketing político dejó de ocupar un lugar secundario para convertirse en un componente central de las campañas electorales. Agulla trabajó posteriormente con dirigentes de distintos espacios ideológicos, tanto en Argentina como en otros países de la región, contribuyendo a profesionalizar un área que hasta entonces tenía escaso desarrollo local.

Su figura también generó controversias y debates sobre los límites entre publicidad y política, entre imagen y gestión, discusiones que en buena medida siguen vigentes hasta hoy. Incluso quienes cuestionaron algunas de sus campañas reconocieron su capacidad para leer el clima de época y traducirlo en mensajes simples, memorables y efectivos.

Tras su muerte, el nombre de Ramiro Agulla quedará como el recuerdo del hombre que interpretó el cambio cultural y comunicacional de la Argentina de los noventa. Su legado permanece en comerciales icónicos, en slogans que sobreviven al paso del tiempo y en una industria que, después de él, ya no volvió a ser la misma.

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