Golpe a una organización que cocinaba cocaína en Mendoza
Cuatro personas quedaron detenidas, una de las cuales fue capturada en el momento de elaboración de los estupefacientes
La Aduana y la Policía de Mendoza desbarataron una organización que cocinaba cocaína durante varios allanamientos realizados en la madrugada en los que se secuestró droga, armas de fuego y dinero en pesos y dólares.
La organización, para estirar la droga usaban sustancias aportadas por una farmacia, cuyo dueño tenía participación activa en la organización criminal, Cuatro personas quedaron detenidas, un encontrada in fraganti.
En los procedimientos se secuestraron casi 19 kg de cocaína, 2 armas de fuego, 17 mil dólares y casi medio millón de pesos
Los procedimientos fueron realizados por agentes especializados de la Dirección General de Aduanas con cuatro allanamientos realizados en plena madrugada que, con la colaboración de la Policía de Mendoza, desarticularon una organización que se dedicaba al procesamiento y estiramiento de cocaína.
Según la investigación, cuatro personas se habrían reunido en un domicilio de la calle Rioja 2100 —centro de operaciones del grupo criminal— para adulterar cocaína y obtener un volumen mayor. Para ello contaban con numerosos precursores químicos, productos farmacéuticos e incluso, veterinarios.
Los allanamientos incluyeron una conocida farmacia céntrica, desde donde se desviaban los precursores y sustancias químicas utilizadas.
Justamente, a partir de cruces de información, la Aduana aportó inteligencia para generar perfiles económicos, modos de vida de los investigados, así como datos relacionados con sus domicilios, vehículos y movimientos migratorios. A su vez, por información obtenida en escuchas telefónicas, se advirtieron vínculos de la organización en la República de Chile.
La adulteración de la cocaína con "los productos mencionados es sumamente peligrosa para quienes la consumen, sobre todo en vistas de que algunas de las sustancias utilizadas estaban pensadas para uso animal", según destacaron. Las personas que probaban las mezclas pertenecían a un eslabón inferior en la organización: eran llamados “conejillos”, en alusión a los conejillos de indias utilizados para pruebas en laboratorios.

