preocuparse en exceso por el dolor de espalda puede aumentar la discapacidad
Un estudio europeo revela que el catastrofismo y la kinesifobia pueden explicar hasta el 35% de la discapacidad en personas con dolor de espalda crónico. La investigación, con participación del Hospital de Bellvitge, destaca la importancia de abordar el dolor desde un enfoque biopsicosocial, priorizando la educación para la salud y el ejercicio físico sobre tratamientos médicos intervencionistas.
Un reciente estudio europeo, en el que participó el Hospital de Bellvitge de L'Hospitalet de Llobregat, ha arrojado luz sobre la relación entre el dolor de espalda crónico inespecífico y la discapacidad. Los resultados indican que factores psicológicos como el catastrofismo y la kinesifobia pueden explicar hasta un 35% de la discapacidad en estos pacientes. Este hallazgo es especialmente relevante en mujeres postmenopáusicas, quienes enfrentan una combinación de factores biológicos, sociales y la pérdida de masa muscular asociada a la edad.
El estudio analizó a 276 personas, de las cuales el 72% eran mujeres, con dolor lumbar crónico de una duración media de casi seis años y una intensidad de 6,7 sobre 10. Los resultados refuerzan el modelo biopsicosocial del dolor, subrayando la necesidad de que los tratamientos se centren en la educación para la salud y el ejercicio físico, más allá de los procedimientos médicos intervencionistas.
El coautor del estudio, Iago Garreta, cirujano de columna del Hospital de Bellvitge, destacó que "lo que uno piensa sobre el dolor puede intensificarlo". Esto significa que, con el mismo nivel de dolor, algunas personas pueden continuar con sus actividades diarias, mientras que otras ven su vida significativamente limitada. Estas creencias negativas pueden modificarse mediante educación sanitaria, ejercicios progresivos y estrategias psicológicas adecuadas.
En este contexto, el ensayo clínico piloto 'En forma', liderado desde Bellvitge, ha demostrado que este tipo de programa es viable en el sistema público de salud. Además, sugiere que puede mejorar la discapacidad y la salud emocional, contribuyendo a reducir la necesidad de cirugías por dolor de espalda. Este enfoque integral podría ser clave para mejorar la calidad de vida de quienes sufren de dolor de espalda crónico.

