Protesta en el subte: liberaron molinetes de la línea B
Los trabajadores denuncian la crisis sanitaria por la presencia de asbesto en las formaciones
Los trabajadores de la línea B del subterráneo porteño liberaron este miércoles los molinetes de la estación Federico Lacroze, como medida de fuerza para reclamar sobre la presencia de asbesto cancerígeno en las formaciones.
El asbesto es una mineral natural compuesto por fibras microscópicas que se utilizó durante años en los materiales de construcción, frenos y aislantes durante décadas. Al manipularse o desgastarse, libera partículas que, al ser inhaladas, se alojan de forma permanente en los pulmones y producir incluso la muerte.
La Asociación gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP) publicaron un comunicado en donde denunciaron la “crisis sanitaria que se padece en la red de subterráneo por la presencia de asbesto cancerígeno" y las “consecuencias luctuosas que provoca en trabajadores y usuarios”, que incluye a “cientos de afectados, enfermos y fallecidos”.
“Seguimos exigiendo al Gobierno de la Ciudad la declaración de Emergencia Operativa para la línea B”, exigieron los trabajadores en el documento publicado en sus redes sociales. Para la entidad gremial, la declaración de emergencia "permitiría dar las respuestas urgentes que necesita la línea hasta la llegada de la flota nueva, el recambio del trazado de vías, el restablecimiento de los programas de mantenimiento integral y la desabestización total de la red".
AGTSyP aseguró que la empresa concesionaria de la red Emova "intervino de forma ilegal sobre los elementos contaminados con asbesto en varias formaciones Mitsubishi que circulan en la línea B dispersando fibras de material cancerígeno y exponiendo a millones de personas a la contaminación en cada viaje".
"Esta crisis se ve potenciada por el vaciamiento de sectores, ausencia de inversión y mantenimiento, trenes de más de 70 años de antigüedad, vías obsoletas y tarifas siderales que no guardan ninguna relación con el pésimo servicio que brinda la empresa concesionaria", precisaron.
Para la entidad, "a esta campaña de hostigamiento con sanciones y descuentos compulsivos e injustificados de salarios contra delegados y trabajadores se le suman casos de acoso sexual y violencia laboral como el que sufrió Araceli Pintos, trabajadora que fue desvinculada de la empresa como represalia por presentar la denuncia del hecho".
Al respecto, Emova informó que la medida de fuerza fue sorpresiva y que “este tipo de acciones que vienen sucediendo se deben a que una empleada no fue incorporada de manera efectiva tras su periodo de prueba por reiterados incumplimientos en sus tareas”. La empresa aseguró cumplir con las instancias para evitar la situación.

