restauración de la cubierta mudéjar del convento de santa clara en carmona: un proyecto cultural de gran envergadura
El Ministerio de Cultura ha licitado la restauración de la cubierta de madera de la Sala del Capítulo del convento de Santa Clara en Carmona, Sevilla. Este proyecto, valorado en 302.200 euros, busca reparar los daños causados por filtraciones y preservar el estilo mudéjar, que tuvo gran influencia en América Latina. La intervención podría abrir nuevas oportunidades turísticas para el convento, declarado Bien de Interés Cultural hace 20 años.
La Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes ha anunciado la licitación para la restauración de la cubierta de madera de la Sala del Capítulo del convento de Santa Clara en Carmona, Sevilla. Este proyecto, que asciende a 302.200 euros, busca reparar los daños causados por filtraciones de agua que han afectado la estructura durante al menos dos décadas. La intervención es crucial para preservar el estilo mudéjar, que se difundió ampliamente en América Latina durante los siglos XVII y XVIII.
El convento, declarado Bien de Interés Cultural hace 20 años, ha sido objeto de varias intervenciones en el pasado, con un valor total superior a los 846.000 euros. Estas obras han permitido la recuperación de la nave de la iglesia, el retablo mayor, y otras áreas significativas del inmueble. La comunidad clarisa, encabezada por la madre abadesa sor Felisa, ha recibido con alegría el anuncio de esta nueva restauración, especialmente tras las recientes filtraciones de agua.
El proyecto de restauración no solo busca devolver la estanqueidad a la cubierta, sino también reparar la estructura de madera, eliminando elementos dañados y revisando el estado de las fábricas. Además, se contempla la posibilidad de que, una vez concluida la intervención, el espacio pueda integrarse en el programa de visitas turísticas del convento, similar a lo que ya ocurre con la iglesia y la torre.
El proceso de licitación está abierto hasta el 17 de noviembre, y se espera que las obras duren nueve meses. La oferta económica tendrá un peso del 51% en la evaluación, mientras que la técnica representará el 49%. Este proyecto no solo preservará un importante patrimonio cultural, sino que también podría abrir nuevas oportunidades para el turismo en la región.

