Selfies extremas

Tocar tiburones, la tendencia viral que termina en guardia médica

Cada vez más creadores de contenido se acercan a tiburones para grabar videos virales. En menos de un año hubo tres mordidas registradas en cámara y los científicos advierten que la tendencia se está expandiendo.

Una influencer brasileña, Tayane Dalazen, fue mordida por un tiburón nodriza durante una excursión en la costa de Brasil. El animal, de más de dos metros, le atrapó el muslo y la mantuvo bajo el agua varios segundos. La escena quedó registrada en video y acumula decenas de millones de reproducciones.

La influencer contó a BBC que los organizadores del tour alimentaban a los tiburones para atraerlos a la superficie y lograr "interacción" con los turistas. "Sentí una presión muy fuerte en la pierna. Sabía que no podía pelear con el animal", dijo.

La mordida le dejó laceraciones profundas, pero también una lección que, a juzgar por las redes, muchos todavía no incorporan: los tiburones no son filtros de Instagram.

El caso se suma a una serie de incidentes recientes que muestran cómo la búsqueda de contenido extremo está empujando a más personas a invadir el espacio de animales salvajes. Y los tiburones ya están respondiendo.

Un patrón que preocupa

Aunque los ataques de tiburón siguen siendo raros -unos 70 por año a nivel global-, los especialistas detectan un aumento de incidentes vinculados a creadores de contenido.

En julio, un influencer dedicado a la pesca casi perdió una pierna tras ser atacado por un tiburón de arrecife. En diciembre, una creadora china fue mordida en las Maldivas mientras grababa bajo el agua. Ambos episodios quedaron registrados en cámara.

Pero esto no le ocurre únicamente a personalidades de internet. En el Caribe, un turista perdió ambas manos al intentar fotografiar un tiburón toro desde la orilla. Dos meses después, un snorkelista en Israel murió mientras usaba un palo de selfie para grabar tiburones.

Sin embargo, la popularidad de estas experiencias va en aumento: solo en las Maldivas, hay más de 140 excursiones para nadar con tiburones, algunas promocionadas como "la selfie definitiva". 

El científico Kristian Parton, creador del canal Shark Bytes, asegura que ve videos semanales de personas tocando, montando o invadiendo el espacio de tiburones. "No entrarías al Serengeti a tocar la cara de un león", dijo. Pero en el océano, la lógica parece diluirse.

La ilusión de la ‘interacción'

Los estudios muestran que tocar o perseguir tiburones eleva los glucocorticoides, hormonas del estrés que pueden causar debilidad inmunológica, mayor mortalidad y crías abortadas.

Además, estas prácticas desplazan a los animales de zonas clave para su supervivencia. La escena del influencer que "solo quiere una foto" puede traducirse, para el tiburón, en una amenaza directa.

Aun así, algunos creadores sostienen que su contenido es "educativo". La más conocida es Ocean Ramsey, famosa por nadar junto a un enorme tiburón blanco en 2019. Ramsey suele publicar videos tocando tiburones y agarrándose de sus aletas dorsales, pero asegura que su objetivo es proteger a la especie. "Ellos eligen interactuar conmigo", dijo.

Los expertos no coinciden. El investigador Jack Cooper calificó esas afirmaciones como "absurdas": "Tocar o montar un tiburón no aporta nada a la conservación. Solo muestra a un animal siendo acosado". Para el biólogo Eric Clua, estos videos transmiten la idea de que los tiburones "no son peligrosos", lo que incentiva a más personas a imitarlos. Y así, el fenómeno crece. 

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