Trambús en CABA: la obra que cambiará una avenida clave de Palermo
La Ciudad reordenará Intendente Bullrich para sumar carriles exclusivos del Trambús T1, que unirá Nueva Pompeya con Aeroparque a fines de 2026.
La Ciudad de Buenos Aires empezó a reconfigurar una avenida clave de Palermo para preparar la llegada del Trambús T1, el nuevo sistema de transporte público eléctrico que unirá Nueva Pompeya con el Aeroparque Jorge Newbery. La intervención se concentra sobre Intendente Bullrich, entre Santa Fe y Del Libertador, uno de los tramos más sensibles por su conexión con el subte, el tren, los colectivos y el tránsito particular.
La obra prevé sumar dos carriles exclusivos para transporte público, uno por cada sentido de circulación. Según la información oficial, las veredas no serán reducidas y la reorganización se hará sobre los carriles actuales. La avenida conservará cuatro carriles hacia Del Libertador y dos hacia Santa Fe, con el objetivo de ordenar los flujos vehiculares en una zona de alta demanda.
Bullrich, la avenida que anticipa el nuevo sistema
El cambio sobre Intendente Bullrich no será solo vial. Allí se instalarán seis estaciones, entre ellas un "parador icónico" en el cruce con Juan B. Justo, un punto estratégico por la cercanía con la estación Palermo de la línea D de subte y la estación Palermo del Ferrocarril San Martín.
Desde el Ministerio de Movilidad e Infraestructura porteño señalaron que esos espacios no serán simples paradas, sino nodos de conexión pensados para mejorar la experiencia de viaje y reforzar la seguridad. También prevén servicios complementarios, como guarderías para bicicletas y lockers de logística. "Van a ser puntos que ordenen el movimiento y hagan que la gente se desplace de manera más segura y eficiente", indicaron.
El Trambús será un sistema 100% eléctrico, con unidades que circularán sobre neumáticos y no sobre vías ferroviarias, como ocurre con un tranvía tradicional. Esa diferencia permite utilizar carriles exclusivos o preferenciales en calles y avenidas ya existentes, sin necesidad de montar una infraestructura ferroviaria.
De Pompeya a Aeroparque, sin pasar por el centro
La primera línea, denominada T1, tendrá una extensión aproximada de 20 kilómetros y conectará ocho barrios porteños: Nueva Pompeya, Parque Patricios, Boedo, Parque Chacabuco, Almagro, Caballito, Villa Crespo y Palermo.
El recorrido partirá desde la avenida Sáenz y continuará por Almafuerte, Diógenes Taborda, Caseros, La Plata, Rivadavia, Acoyte, Ángel Gallardo, Honorio Pueyrredón, Juan B. Justo, Intendente Bullrich y Dorrego. Luego tomará la Autopista Illia, seguirá por Sarmiento y finalizará en la avenida Costanera Rafael Obligado, en el entorno de Aeroparque.
El corredor también fue diseñado como una conexión transversal entre el sur y el norte porteño. En muchos casos, permitirá evitar el paso por el microcentro para viajes entre barrios que hoy requieren combinaciones más largas o recorridos indirectos.
Subtes, trenes y una red más integrada
El Trambús T1 quedará integrado con las líneas A, B, D, E y H del subte y con estaciones ferroviarias. La Ciudad prevé que, a futuro, esa red de combinaciones sume además a la proyectada línea F.
La integración con otros modos de transporte aparece como uno de los puntos centrales del proyecto. La traza conectará con áreas residenciales, centros de trasbordo, corredores comerciales, hospitales, universidades y el aeropuerto, en un esquema que busca complementar la red de subtes, trenes, colectivos y Metrobus.
Según datos del Ministerio, en la Ciudad se realizan unos 8 millones de viajes diarios, de los cuales el 47% corresponde al transporte público. En ese marco, el nuevo sistema fue presentado como una evolución de la movilidad porteña, con impacto sobre los tiempos de traslado, la circulación y las emisiones.
Frecuencia alta y prioridad en los semáforos
La Ciudad estima que la línea T1 tendrá un flujo de 50.000 pasajeros diarios. La frecuencia proyectada será de una unidad cada cuatro minutos en hora pico, con el objetivo de ofrecer un servicio regular y previsible.
Pablo Bereciartua, ministro de Movilidad e Infraestructura porteño, comparó ese volumen con el de las líneas B y D del subte, las dos más utilizadas. "La línea T1 tendrá un flujo estimado de 50.000 pasajeros diarios. A modo de comparación, las líneas B y D del subte, que son las dos más usadas, transportan entre 250.000 y 300.000 pasajeros cada una por día", explicó.
Una de las innovaciones previstas será la incorporación de semáforos observados, una tecnología que permitirá extender la luz verde cuando una unidad del Trambús se acerque a un cruce. Según las estimaciones oficiales, esa prioridad de paso podría reducir hasta un 40% los tiempos totales de viaje.
Hoy, el trayecto completo en colectivo demanda alrededor de una hora y cuarenta minutos. "Con el T1 el viaje duraría entre 1 hora y 1 hora 5 minutos; ganamos 35 o 40 minutos, es enorme", resumió Bereciartua durante la prueba piloto realizada en noviembre del año pasado.
Caballito también tendrá cambios viales
Las modificaciones no se limitarán a Palermo. En Caballito, la avenida Honorio Pueyrredón también tendrá cambios por la instalación de dos paradores laterales. Uno estará entre Gaona y Franklin; el otro, entre Méndez de Andes y Aranguren.
Por esa intervención, Honorio Pueyrredón cambiará de sentido entre Neuquén y Gaona, hacia la primera de esas calles. Ese ajuste forma parte de las adecuaciones viales necesarias para que el nuevo sistema funcione con prioridad de circulación.
Las unidades serán eléctricas, silenciosas y sin emisiones directas de gases contaminantes. También se prevé que incorporen piso bajo, rampas, espacios para personas con movilidad reducida, aire acondicionado, WiFi, puertos USB, cámaras, GPS, monitoreo del conductor, alertas de colisión y detección de puntos ciegos.
La puesta en marcha del Trambús T1 está prevista para fines de 2026, mientras avanzan las obras de infraestructura, paradores, señalización, iluminación y adecuaciones viales. Para la Ciudad, el proyecto forma parte del Plan de Movilidad Sustentable 2030 y del Plan de Acción Climática 2050, con una apuesta concreta: reorganizar corredores de alta demanda y sumar unidades eléctricas al transporte público porteño.


