Poco a poco fueron surgiendo en los últimos años series exitosas -aunque no todas tan difundidas en estas latitudes- que abordan los años de la guerra fría y la cortina de hierro. Las elogiadas The Americans y Deutschland 83, en drama y en comedia respectivamente, son dos de los mejores exponentes. A ellos se suma ahora la primera producción polaca de Netflix.

1983 llega en forma de distopía o lectura en clave ucrónica de esos tiempos. La llama ya extinguida de la Guerra Fría vuelve a encenderse. Veinte años después del devastador atentado de 1983 que puso un alto a la liberación de Polonia y a la subsecuente caída de la Unión Soviética, un estudiante de derecho idealista y un detective de la policía deshonrado descubren una conspiración que mantuvo la Cortina de Hierro en pie y a Polonia como un represivo Estado policial.

En 2003, tras dos décadas de paz y prosperidad, los líderes del régimen ponen en marcha un plan secreto que idearon en los ochenta con un inesperado adversario, que transformará a Polonia radicalmente y sacudirá las vidas de todos los ciudadanos de la nación y del mundo. El descubrimiento de estos dos hombres podría desatar una revolución, y quienes están en el poder harán lo que sea necesario para mantenerlo en secreto.

Con un estilismo cuidado y marcado por la imponente arquitectura del bloque del este, un buen nivel de producción y una trama que se adentra en territorios interesantes, como el submundo de un pequeño Saigón citadino. Por momentos excesivamente compleja, por momentos algo simplista, la serie tiene, sin embargo, atractivo.

El título alude de alguna forma a la novela 1984 de George Orwell, libro al que se harán algunos guiños a la largo de la historia.