Mientras escribía la rese- ña de Shaun the sheep que aparece en la Agenda, me di cuenta de que nunca hablamos en esta página de una de las grandes casas de creación de películas de las últimas dé- cadas, la británica Aardman. Es cierto que, en general, solemos aplicar esta sección a directores, pero dado que Aardman tiene un estilo propio, podemos hacer la excepción. Mucho de su material, de paso, es de acceso gratuito en Internet, tanto en la página de la empresa como en YouTube, Vimeo y otros sitios de videos online.

La particularidad de Aardman consiste en que gran parte de su acervo es animación en plastilina. Es decir, muñecos y objetos que tienen un grado mayor de libertad y de pose que los objetos o mu- ñecos de materiales más rígidos. Y además no necesitan artilugios gráficos para fingir la tridimensionalidad, dado que todo ocurre en un universo debidamente espacial. Esto, además, permite un trabajo de cámaras muy similar al del cine con personas.

Pero tiene sus dificultades. Por ejemplo, coordinar cómo se mueve una cámara con cómo se modifica, poquito a poquito, una pose de un personaje cuadro a cuadro. Otro problema específico de la plastilina (aunque hoy usan un material mucho más resistente a esto) es que los focos suelen derretir y ablandar a los muñecos y los escenarios, lo que obliga a trabajar rápido.

Aardman comenzó cuando David Sproxton y Peter Lord crearon a un personaje llamado Morph para la BBC. Era un pequeño hombrecito al que le pasaban toda clase de cosas, y resultó muy cómico. Luego realizaron algo más ambicioso: los Lip Sync. Iban a algún lugar y grababan a gente real, puro sonido ambiente. Y luego, utilizaban ese sonido para darle vida a muñecos de plastilina. Así surgía una burla amable a la vida cotidiana inglesa.

Pero despegaron internacionalmente cuando entraron en la firma Nick Park y crearon a sus animales de Creature Comfort (corto ganador del Oscar) donde los habitantes de un zoológico analizaban sus condiciones de vida. Y más tarde, cuando creó a los inefables Wallace y Gromit, y se llevó tres Oscar por ellos (dos por cortos y uno por el largo La batalla de los vegetales).

Park hace que un mundo de juguete, de un futurismo sacado de la ciencia ficción de los ‘50, sea un mundo cómico. Hay pingüinos ladrones (The wrong trousers), lunas hechas de queso (A big day out) u ovejas heroicas (Shaun, justamente, en la obra maestra A close shave, llena de citas a Hitchcock, a Terminator y a lo que quieran). Es suspenso y humor en un mundo luminoso.

Pero Aardman es más que Wallace y Gromit (o Pollitos en fuga, su primer y gran largometraje). Hay otros autores importantes allí como Barry Purves, que hizo Next, un corto donde, en siete minutos, un William Shakespeare de plastilina interpreta, sin hablar, todas sus obras. O el extraño y creativo Richard Goleszowski, que alumbró al perro bidimensional y loco Rex the Runt y también un corto fundamental llamado Ident, una reflexión entre cómica y grotesca sobre la identidad, también realizado sin palabras.

En algún momento, Aardman intentó utilizar la animación digital y logró hacer algunos cortos destacables (Conundrum, por ejemplo) y un par de largos como Lo que el agua se llevó, que no fue tan exitoso como debía quizás porque el guión resultaba demasiado complejo para el público general. Pero finalmente volvieron a la plastilina, con Piratas! y con Shaun the sheep, que empezó como una serie televisiva y se transformó en un largo nominado -cuándo no- al Oscar. El humor de Aardman puede ser brutal (Pib and Pob, véanlo por favor), pero en general es bastante más “inglés” y sutil, más irónico que salvaje. Esa manera de acercarse al mundo de manera lateral ha producido, además, una aceptación universal y un millón de imitadores.

Entre los cortos más interesantes, además de los mencionados, vamos a recomendarles algunos especialmente geniales.

1) What’s pig. Esta historia dirigida por Peter Lord es un cuento medieval narrado a veces con pantalla recortada que habla de príncipes, mendigos, cerdos y princesas. Contarlo es revelar las vueltas de tuerca de un relato que, en una decena de minutos, resulta una novela cómica extraordinaria.

2) Loves me, loves me not. Un galán le va cortando los pétalos a una flor, tratando de saber si “ella” lo ama o no. Cada “sí” es una alegría, cada “no” es un ataque cruel contra este señor que mejor sería perder que encontrar. La venganza de la florcita es de genial.

3) Adam. Nick Park cuenta la historia del primer ser humano en la Tierra. Que está muy solo y que se aburre mucho hasta que Dios, o su mano, decide otorgarle la debida compañía. Pequeña genialidad de Nick Park que tiene un final, bueno, digamos que “diverso”.

4) Angry Kid. Este chico perpetuamente enojado fue el protagonista de una serie notable, pero también de un especial para Navidad en el que debía escribir un trabajo de diez páginas sobre sus verdaderas ideas. Una de las miradas más descarnadas y salvajes de Aardman.

5) Sledgehammer. Para entender la poética increíble y las ganas de divertirse de Aardman, vuelvan a ver este histórico clip de Peter Gabriel, que además hizo muchísimo por volver masivo el arte de este músico. El soul de la canción se combina con mil tipos de juegos animados diferentes en esta joya del pop.