Desde hace algunas semanas, en esta sección y en nuestra Escena sexual de los jueves, hablamos de películas de animación, más específicamente del animé, que es la versión japonesa del asunto. Lo hemos hecho alejándonos de la idea de lo pueril o infantil, porque -no nos vamos a cansar de decirlo, no es un arte dedicado exclusivamente a los chicos. Los japoneses lo entienden bien y su filosofía es que si se puede contar con imágenes dibujadas. Es cierto que la mayor parte de lo que se realiza tiene a los más jóvenes como target, pero no es excluyente. Y lo que distingue históricamente a los nipones es que se tomaron el asunto en serio y, desde los años ochenta por lo menos, han utilizado el campo para hacer filmes lo más libres posible, para mostrar aquello que no puede -por incorrección, por imposibilidad física- hacerse con actores. Por cierto, esto hoy, con los adelantos digitales, es más relativo. Pero una de las razones de la extensa libertad del cine japonés proviene de cómo el dibujo rompió sus límites de representación.

Millenium Actress: arte y cultura popular

La historia es extensa, porque la animación comenzó en Japón al mismo tiempo que en el resto del mundo, a principios del siglo XX. Pero, como todo, tuvo un hiato y casi una extinción en la segunda posguerra, y renacería en los años sesenta con un película de técnica precaria pero gran belleza gráfica: El príncipe y el dragón de ocho cabezas (Hiroshi Okawa, 1963) que solía verse en Cartoon Network hasta no hace mucho. Okawa se inspiró en Disney -cuyos largos empezaron a llegar en 1950- y logró un enorme éxito de público. Paralelamente -esto lo contamos hace dos semanas- Osamu Tezuka había transformado su exitoso manga Astroboy a la TV, lo que creó una demanda cada vez mayor por esa clase de programas para la pantalla chica. Y sucedió otra cosa: en Occidente, sobre todo en Europa y en América Latina, esas series comenzaron a comprarse porque eran más baratas que los programas estadounidenses. Fue la primera vez que se rompió el dique. De allí hasta hoy, la presencia de la animación japonesa es una constante en la cultura popular global.

Japón desarrolló su animación sobre todo a partir de los ’60

Pero tiene sus propias características. En principio, incluso en los ejemplos más “suaves” (salvo cuando adapta obras occidentales, por cierto) todas tienen un sentido apocalíptico: cualquier ruptura de la armonía entre el hombre y la naturaleza, especialmente por medio de la tecnología, termina en catástrofe. Es parte de la creencia del shinto, la religión propia de Japón y raíz de toda su cultura. De allí que siempre en estas obras hay algo violento que suele estallar de manera tremenda. Claro que no todas las obras son así (basta ver por ejemplo Mi vecino Totoro, de Hayao Miyazaki), pero tanto eso como la personificación de lo inanimado y la comunicación con animales y árboles son parte de esa armonía, así como la cantidad de niveles y formas de lo fantástico. En cuanto a la omnipresente ciencia ficción, es siempre un comentario desde aquella tradición sobre cómo la tecnología suele romper la armonía humana.

Ahora bien: esta página quería recomendarle algunos largometrajes que permiten “entrar” a este mundo y comprender sus constantes. Una principal es La princesa Mononoke, de Miyazaki. Es una película compleja que cuenta una historia fantástica en el mundo medieval japonés: un joven es “maldito” por un viejo espíritu animal que ha sido herido por un arma de fuego, de las primeras que llegan a la isla. En busca de la solución a esa maldición, el protagonista se encuentra con una nueva sociedad industrial, aventureros que quieren la cabeza de una deidad protectora y una chica que ha sido criada en el bosque a la manera del Mowgli de El libro de la selva. Todas las constantes de la cultura japonesa, desde la violencia hasta los rituales con la naturaleza, están ahí. Se puede ver con chicos, dicho sea de paso, pero es bastante complicada. Los “malos” no lo son tanto y los “buenos” nunca están seguros de si su accionar es correcto.

La idea de que algo inanimado puede tener un alma e integrarse a pura autoconsciencia al mundo humano se ve claramente no solo en la tremenda El fin de Evangelion (requiere ver la serie, pero es una experiencia surreal absoluta) sino en Ghost in the Shell, de Mamoru Oshii y que tuvo una lavada versión “con actores” protagonizada por Scarlett Johansson hace un par de años. Una chica que es un robot pero es “otra” chica en medio de un futuro decadente. La pregunta que aparece todo el tiempo es sobre la identidad y el sentido de esa vida, sobre el valor de la memoria y la pena y, especialmente, de qué implica lo “artificial” del cuerpo cuando existe algo similar a un alma. Además de ser una gran aventura con toques de sensualidad, es una reflexión metafísica.

Los japoneses no ven estas películas como infantiles

Satoshi Kon fue un gran autor, creador del delirio Paprika (que une el horror onírico, la ciencia ficción y la sátira) y de una película casi obligatoria, Millenium Actress. A través de la biografía “falsa” (pero basada en una historia real) de una actriz, se narra la historia del Japón en el siglo XX, sus tragedias y sus riquezas y, sobre todo -en un ejercicio reflexivo- cómo todo eso nutrió la cultura popular y encontró una forma catártica a través del arte de las imágenes. Es una película compleja, también, de gran belleza, y Kon era especialista en el realismo (de hecho, hizo Tokyo Godfathers, adaptación del clásico western Three Godfathers, de John Ford, al Tokyo contemporáneo, un ejemplo de animación como cine social).

Y si le parece poco, volvemos a recomendar la compilación de tres episodios del hentai (el porno animado nipón) Urotsukidojii, que muestra la visión doble de fascinación y miedo de esa sociedad respecto del sexo y sus desbordes. Absolutamente adulta, es de una imaginería monstruosa impresionante. Exclusivamente para adultos.

Ver más productos

Macri se juntó con Alfredo Casero

Macri se juntó con Alfredo Casero

Francisco inédito: el silencioso camino de fe que lo llevó hasta el Vaticano

Francisco inédito: el silencioso camino de fe que lo llevó hasta el Vaticano

#ElChacal, el personaje que te informa.

Cómo surgió #ElChacal, el personaje que te informa y divierte

En cronishop.com.ar podés encontrar algunos de los mejores vinos y espumantes del mercado.

¿Cómo atraer a los Millennials al mundo del vino?

"Basta de recetas; amor por el país y por el pueblo"

"Basta de recetas; amor por el país y por el pueblo"

Ver más productos