Una mesa en la vereda al atardecer junto a un aperitivo refrescante y tapas que homenajean lo mejor de la cocina italiana. Una imagen que despierta todos los sentidos, de eso se trata la apericena, un nuevo ritual gastronómico que llegó desde el norte de Italia y promete convertirse en costumbre adoptada en Buenos Aires.

Como viene sucediendo en todas partes del mundo, los hábitos culinarios se renuevan y transforman a un ritmo mucho más rápido. De este proceso surgió una nueva tendencia que rescata tradiciones de inmigrantes para captar a los comensales del nuevo siglo. El concepto es simple, un aperitivo acompañado por tapas variadas, que se consume en bares y restaurantes porteños entre las 17 y las 22 horas, y por un costo menor al que supone una cena. La apericena ya reemplazó al "after" como el nuevo momento favorito de reuniones "foodies" a la salida del trabajo.

La escena gastronómica local no es ajena al nuevo furor. "Arrancamos con este nuevo formato hace un año, en septiembre, cuando empezaron las tardes más cálidas. Armamos la barra en la vereda para que la gente disfrute el aperitivo al atardecer, y lo acompañamos con antipasti característicos de nuestra cocina italiana", cuenta Julieta Oriolo, chef de La Alacena, -un café- restaurant de Palermo viejo, donde los platos hablan por sí solos.

Es la contraparte del brunch, que se popularizó hace años para un desayuno completo tardío

El momento apericena nació en Italia pero desde Aperol fueron los primeros en traer la experiencia ¨alla italiana¨. "El aperitivo es ideal para el momento previo a la comida, funciona como una especie de ritual que acompaña el proceso. Intentamos replicar lo que sucede en cada rincón de Italia, donde el Aperol Spritz protagoniza la tarde en cualquier café. Su baja graduación alcohólica y la característica refrescante que le da el prosecco y el golpe de soda lo hacen ideal para momentos gastronómicos como el brunch y la apericena", explica Willy Cicciari, brand manager de Aperol.

La marca inaguró el ciclo #Apericena el año pasado, que se realizó en distintos restaurantes con un menú a cargo de los mejores chefs argentinos. El formato funcionó y se repitió este año con gran una gran convocatoria en cada edición. "Para el verano vamos a organizar apericenas en terrazas y espacios al aire libre que contarán con menú mediterráneo o italiano para que los comensales puedan disfrutar de la tradición en el horario ideal para hacerlo, cuando baja el sol", adelanta Cicciari.

En la esquina de Thames y Pasaje Russel en Palermo, aparece Duca Café y apericena, un espacio que tomó el nuevo concepto y lo adaptó al público porteño. La hora pico llega por la tarde, cuando el público de treinta y tantos se adueña de las mesas de colores que ocupan la vereda y la terraza, con una inspiración italiana que complementa el menú. Los tragos de autor conviven con los aperitivos y las tapas para degustar previo al inicio de la movida nocturna que lo invade todo en el barrio.

Un antecedente exitoso, el del brunch, augura un futuro prometedor para este nuevo ritual en una ciudad que lidera en la gastronomía y donde se apela cada vez más, al costado emocional de los consumidores con raíces inmigrantes.

Para Oriolo, es sólo cuestión de tiempo para que otros comercios se sumen a la tendencia. "Es algo que recién está arrancando acá pero que cada vez se va a hacer más fuerte. Nosotras apostamos al formato, ese momento del aperitivo a la tarde con una picadita está muy arraigado a nuestras raíces italianas. La vereda, el menú y el apertivo te trasladan por un instante al pasado", advierte la chef.

Los locales comenzaron a ofrecer la opción que gana cada vez más adeptos

Pionero
En los últimos años surgió un momento gastronómico intermedio entre el horario del almuerzo y la cena, al que se denominó "brunch", una especie de fusión entre el "breakfast" (desayuno) y "lunch" (almuerzo).

El formato nació en Estados Unidos y, en muy poco tiempo, se instaló con fuerza en Buenos Aires. El día establecido para "brunchear" es el domingo, sin embargo, la buena aceptación del público local provocó que la propuesta se expanda a todos los días de la semana. Las opciones son de lo más variadas y parten desde las más simples (café con tostadas, jugo y muffin) hasta las más elaboradas, inspiradas en la cocina norteamericana e inglesa, que incluyen huevos revueltos, bacon, salmón, bagels, salchichas parrilleras, queso, "french toasts" y bebidas (limonada, vino blanco y champagne).

Tal es la demanda, que este año se realiza el primer circuito gastronómico dedicado a celebrar el "brunch" en Buenos Aires. Desde el lunes pasado y hasta el 22 de septiembre, de lunes a domingo, se podrá elegir entre más de 30 restaurantes seleccionados de la ciudad. El evento propone una experiencia de sabores originales y bien variados, donde todos los comensales podrán deleitarse en un recorrido por diferentes menúes, a precios aptos para todos los bolsillos y con un 25% de descuento.

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