Guiándose por los aumentos de tasas de interés de la Reserva Federal y el Banco Popular de China (PBOC, por sus siglas en inglés), los bancos centrales de todo el mundo endurecieron su postura en materia de política monetaria la última semana. Sin embargo, los movimientos estuvieron tan bien comunicados o fueron tan diminutos -las referencias a futuras medidas fueron tan cautelosas- que apenas si repercutieron en los mercados financieros.

“Le tienen pánico a molestar a los mercados”, dijo Paul Mortimer-Lee, economista jefe de mercados de BNP Paribas. Por eso “todos están abandonando muy lentamente las configuraciones de emergencia” en lo que hace a la política monetaria.

El resultado probable de esta táctica pausada: otro año más de crecimiento mundial sincronizado en 2018. En efecto, tanto la Fed como el Banco Central Europeo revisaron y elevaron los pronósticos de crecimiento de sus respectivas economías para el año que viene pese a haber insinuado que achicarían lentamente el estímulo que están proveyendo. “A la economía mundial le está yendo bien”, dijo la presidenta de la Fed, Janet Yellen, a los periodistas el miércoles, después que el banco central de Estados Unidos elevó las tasas de interés por tercera vez este año. “Estamos en una expansión sincronizada. Es la primera vez en muchos años que vemos esto”.

Sorpresa

La mayoría de los inversores preveía el aumento de la Fed, mientras que la medida tomada por el PBOC el jueves fue una sorpresa. Pero fue tan pequeña —solo cinco puntos básicos— que los mercados se la tomaron con calma.

El jueves, el banco central de México elevó su tasa de interés de referencia por primera vez desde junio, al aumentar el costo del crédito 25 puntos básicos, a 7,25 por ciento, en una votación dividida donde un miembro del directorio votó subirla 50 puntos básicos.

Pese al crecimiento mundial, los principales bancos centrales avanzan lentamente para achicar el estímulo porque la inflación sigue apagada o por debajo de su meta. Los banqueros centrales del mundo también se cuidan de no adelantarse demasiado a sus colegas en el ajuste de la política por temor a que esto genere un efecto bumerán en su contra al estimular un alza abrupta de sus monedas, lo cual enfriaría el crecimiento económico y la inflación.

Riesgos

La generosidad monetaria global hace aumentar lentamente la inflación, pero aceleró los precios de los activos. Los mercados de acciones del mundo cotizan a sus niveles más altos en años. Sin embargo, las autoridades minimizaron los temores a que se estén formando burbujas de precios de activos capaces de amenazar el sistema financiero y la economía. “Cuando analizamos otros indicadores de riesgos para la estabilidad financiera, no titila ninguna luz roja, ni siquiera naranja”, dijo Yellen.

“Los bancos centrales, que vienen inyectando dinero en el sistema hace unos diez años, van a ir retirándolo”, dijo Iain Stealey, gerente de cartera de renta fija de JPMorgan Asset Management, en entrevista con Bloomberg Television . “Van a comenzar despacio, muy gradualmente, pero será todo un cambio de discurso”.

  • El nuevo titular de la Fed tendrá que ser buen comunicador

La Reserva Federal de Estados Unidos puede convertirse pronto más en un actor que en un comunicador. Ese sería un gran cambio para una entidad que en los últimos años ha pasado a ser lo que algunos consideran una institución que entrega demasiada información. La apertura ha sido un sello distintivo durante la permanencia de Janet Yellen en la Reserva Federal, incluso antes de que asumiera el máximo cargo dentro de la institución. Celebró conferencias de prensa periódicas y fue maestra para sacar a la Fed de situaciones difíciles.

Durante el retiro gradual del estímulo, le dijo al mercado que no se preocupara porque pasaría mucho tiempo antes de que la Fed subiera las tasas. Cuando elevó las tasas por primera vez, dijo que no se preocuparan porque pasaría mucho tiempo antes de que la Fed vendiera su cartera de bonos de u$s billones. Cuando la Fed comenzó a reducir su cartera de bonos, Yellen enfatizó que tardaría en subir las tasas. En cada etapa del proceso, Yellen ha conseguido que el mercado se enfoque en la siguiente medida para disminuir las perturbaciones de la actual. Y funcionó.

Jerome Powell no ha explicado en detalle cuál es su postura sobre cuán abierta debería ser la Reserva Federal, pero ha expresado públicamente su preocupación de que toda la comunicación de la Fed haya provocado que los inversores ignoren la orientación. Y ha cuestionado el valor de publicar los diagramas que acompañan la decisión de tasas de la Fed. Además, el camino a seguir del banco central es más claro y más convencional que la tarea que Bernanke tuvo que enfrentar con la crisis financiera o las políticas que heredó Yellen. Se espera que la Fed suba las tasas tres veces el año próximo, tal como lo hizo este año. Y los aumentos de tasas, o los recortes, son mucho más fáciles de explicar y justificar que la compra de billones de bonos. Además de eso, Powell tiene menos espacio para maniobrar. No hay un próximo paso para que el mercado se enfoque. Más aumentos de tasas son lo único que queda para que las políticas de la Fed vuelvan a la normalidad.

Es probable que Powell tenga que encontrar una forma de aumentar la inflación sin desacelerar las alzas de las tasas de interés. O por el contrario, si los recortes de impuestos aceleran la economía y reducen aún más la tasa de desempleo sin aumentar significativamente la inflación, es posible que tenga que explicar por qué los modelos tradicionales no funcionan. Algunos han dicho que el trabajo de Powell en la Fed consistirá básicamente en mantener las manos en el volante. En cambio, lo que el trabajo realmente podría implicar es mantener sus labios en el micrófono. Y eso, para Powell, puede ser más difícil de lo que parece.