Y un día, el vino se hizo turismo. Bebiendo caminos, alzando las copas, maridando gastronomías regionales con exigencia gourmet, recorriendo el viñedo con criterio didáctico, abriendo la participación en las tareas de vendimia y hasta proponiendo la elaboración de vinos con firma de autor para regalar y regalarse.

La demanda internacional generó los enodestinos

“Desde hace ya algunos años Argentina ha comenzado a comprender el impacto de la cultura del vino en el sector turístico -corrobora Mario Giordano, gerente de Wines of Argentina- La demanda internacional por el turismo enológico ha llevado a que diversas regiones productoras de vino de nuestro país se transformaran en enodestinos, ofreciendo una variada gama de actividades alrededor de una industria tan arraigada en la cultura argentina como la vitivinícola. Hoy las bodegas han adaptado su infraestructura para brindar al turista nuevas experiencias, que se suman a grandes hechos gastronómicos, artísticos y científicos que tienen al vino como principal protagonista”, apuntó en ocasión de la celebración de la 2º Conferencia Mundial de Turismo Enológico, organizada por la OMT en asociación con el Ente Mendoza de Turismo.

Situada en el departamento de Tunuyán, Valle de Uco, Clos de la Siete no sólo es cuna de algunos de los mejores vinos del terru- ño, sus vistas de la cordillera de los Andes ofrecen escenario de fondo para una colección de fotos de viaje con los viñedos como verde alfombra. Para los más intrépidos, las cabalgatas constituyen un buen programa. Se sale en grupos de 8 o más personas e incluyen una posta de degustación en la bodega, con posterior almuerzo, como broche de la jornada.

En Clos de los Siete, hay para elegir: menús maridados de 3 pasos en casa de los dueños de Cuvelier los Andes, el restaurant de Bodega Diamandes o el restaurant de 30 cubiertos en el Espacio Monteviejo.

“Nuestro objetivo es poder compartir con estos visitantes la experiencia y el espíritu de las familias fundadoras: pasión por el vino, compromiso con la gente y la tierra, sensibilidad por el arte y por la arquitectura”, explica Ramiro Barrios, gerente general de la bodega.

A la par de sus opciones de degustación (One each, The Best y Aventura Malbec), Bodega Kaikén ofrece sendas experiencias lúdicas y sensoriales. En el Blending Game, el visitante juega a crear su propio vino descubriendo aromas, texturas y sabores con uvas de diferente terroirs: Vistalba, Agrelo y Vista Flores.

El pic-nic en el viñedo consiste en un almuerzo estilo finger food que incluye variedad de empanadas, brochette de carnes y vegetales, sándwich de panes de campo, olivas y jamón crudo; brusquetas, variedades de tartines y vegetales y postre de estación.

Por su parte, Susana Balbo Wines ofrece una gama de actividades donde la degustación de vinos y los sabores de la gastronomía brillan por su ensamble.

Su blend art propone la creación mediante la combinación de distintos varietales resultando en una obra de arte, un vino de corte. Se da la bienvenida con una copa de vino para luego realizar la visita a la bodega finalizando con la creación de un blend. Cada visitante recibe tres botellas de distintos varietales junto con un descriptivo de sus características y lo que aportarían para definir un estilo. A su término, deben bautizar el vino creado con su concepto de marca. El esfuerzo resulta premiado con un certificado de Blend+Art, souvenir de lujo.

Para disfrutar durante todo el año, Bodega Bianchi ofrece un recorrido temático “Viviendo la Viña”, concebido como un entretenido y didáctico paseo guiado, caminando entre los viñedos, en dinámica interacción con el guía y la naturaleza. Al fi nal del recorrido frente al “Valle de la Viña”, una completa degustación recibe a los turistas como cierre de la visita.

“La industria vitivinícola siempre ha sido un gran motor del crecimiento del país y el desarrollo del turismo enológico no es más que otra muestra de esta fuerza”, pondera Mario Giordano como conclusión, desde Wines of Argentina.

  • Un sueño que se hizo realidad como los vinos, desde el viñedo hasta la botella

Finca Propia, el emprendimiento lanzado en 2010, que hiz posible el sueño para muchos inaccesible del vino con nombre y apellido, desde el viñedo hasta la botella, se renueva como la ilusión que concreta.

Las diferentes opciones comprenden Tus Vides, que ofrece la posibilidad de ser dueño de 24 vides para siempre y de recibir 72 botellas de vino elaboradas con ellas por año, las que llevarán la fi rma de su propietario junto con la del prestigioso winemaker Antonio Mas.

En segundo lugar, la propuesta Tu Hilera extiende la propiedad a una hilera entera, elevando también la cantidad de vino que se recibirá a 144 botellas anuales.

Adicionalmente, su propietario podrá disfrutar de un viaje a Mendoza para dos personas, incluyendo aéreos, hotel y visitas a la finca y alrededores.

Finalmente, la opción Terroir permite convertirse en dueño de una parcela entera de viñedo y disfrutar de 360 botellas por año, así como también del viaje a la provincia.

Adquiriendo cualquiera de las tres alternativas, los compradores podrán disfrutar de gratas experiencias durante todo el año, tanto en la finca como en Buenos Aires, para continuar aprendiendo del mundo del vino entre cosecha y cosecha. Compartir la vendimia o la poda en la finca, junto al enólogo y otros propietarios, es una de las actividades posibles al pasar formar parte de la familia de Finca Propia, así como participar de catas exclusivas en Buenos Aires guiadas po el mismísimo Antonio Mas.

“Mi sueño como hacedor de vinos, que me acompaña desde mis primera cosechas y cada vez que termino de elaborar una nueva añada, fue siempre e de poder conocer a quienes toman mi vino y disfrutan de mi trabajo. Finc Propia me permitió realizarlo, junto con el de tantos apasionados “, reseña Mas.