Juan Carrá acaba de publicar su novela No permitas que mi sangre se derrame. De los pasillos a los pabellones de la cárcel, sus protagonistas acatan mandamientos como santos y arcángeles. Sus personajes hablan como policías y ladrones. De un realismo desgarrado, se escribe en los contornos de un mundo paralelo gobernado por corruptos y asesinos que buscan el amparo de Dios, según se anuncia en la contratapa. Carrá es periodista y escritor. "Cuando querés escribir ficción, estás atento a no quedar pegado a una crónica. Busco distanciarme de una mirada periodística. Después tenés que explicar que no es el lado B de una nota, que no es un caso real", dice a BAE Negocios Carrá en una charla en la redacción.

"La búsqueda es contar una historia, que tengan anclaje y empatía con el lector, desde las propias historias de vida de los personajes. En esta novela busqué jugar con los arquetipos de los arcángeles, jugar como si fueran personas de carne y hueso en plena crisis argentina", cuenta el autor.

"La idea no es superar la realidad, es despojarse de la realidad, que es dintinto. Escribir ficción en clave realista es entender, construir un mundo por más realista que sea, que tenga su código propio, más alla de los que está pasando en la noticia. Me interesa que sea verosímil en el contexto del mundo que yo estoy proponiendo. Lucio, uno de los personajes, entra en un penal y pasa por un instrumento de tortura que no existe como tal. La novela negra cuenta cosas que están pasando en la realidad, como la violencia de género, la situación en las cárceles, los santos populares", sostiene Carrá y continúa: "Uno tiene que escribir lo que tiene ganas de contar de manera honesta. Lo que se quiere es generar un corrimiento del foco de determinadas situaciones, como la marginalidad, los sectores populares, de qué pasa cuando el Estado no da respuesta, la corrupción, que hay policías que propocian el delito".

—¿Qué te gustaría que encuentre el lector?
-Que tuviera una buena historia, que la transitara de punta a punta y que piense en torno de ese mundo. Ver que en la realidad también están pasando otras cosas, que pensemos la realidad desde otro lugar. También hablar de los vínculos, el amor, la traición, las lealtades, la construcción de empatías.

¿En qué género está?
—Es una novela negra, no es una novela policial. Tiene como particularidad la crítica social y política, aborda el delito, es una novela criminal, tiene algo de enfrentamiento de bandas, de territorio a conquistar, territorio que por algo el Estado abandona. Es una novela negra definitivamente.

¿Es difícil vivir de la literatura?
—Vivir de escribir es complicado. Son pocas las personas que pueden hacerlo en Argentina; es una industria en una crisis absoluta, se venden pocos libros con la crisis, los planes editoriales se achican, es difícil publicar. A nosotros, como escritores, nos cuesta asumirnos como trabajadores. La mayoría de nosotros tiene que tener tres o cuatro laburos. Yo sigo trabajando como periodista y me gusta mucho el periodismo. Puedo decir que vivo de la escritura, pero no de la literatura. Pero sí, todos mis trabajos están vinculados con la escritura.

¿Dónde surgió el escritor de ficción?
En una redacción. Necesité escribir lo que no podía publicar, las emociones frente a un crimen. Sentía que hacía catarsis, contar la histora de lo que yo sentía, jugar con eso que la noticia no me permitía.

—¿Para qué sirve la literatura?
—No se puede vivir sin el arte, cuando leemos nos transportamos a otros mundos. De chico no había biblioteca en mi casa, empecé a leer de grande. La literatura nos abre la cabeza desde un lugar que la noticia no. Si el libro está bien, estás ahí; uno está viviendo el mundo que nos están contando, tal vez en ese mundo es el primer lugar donde empiezan a verse las grietas del sistema. El momento en que soy más feliz es cuando escribo.

Título: No permitas que mi sangre se derrame
Autor: Juan Carrá
Precio: $479
Editorial: Reservoir Books
Páginas: 192