De Maria Elena Walsh para acá, los ejecutivos de su canción se llevan bien con el golf y el golf les brinda un espacio recreativo y competitivo que cuaja a medida de sus exigencias.

Escapadas, torneos, entrenamientos, circuitos ad hoc constituyen un universo con reglas propias, en el que pueden relegarse las presiones pero siempre existen posibilidades de generar vínculos y negocios.

“Los ejecutivos juegan al golf porque con este deporte te movés con el cuerpo pero también te movés en el mundo de los negocios -grafica Sebastián Fernández, ex titular de la Asociación de Profesionales de Golf de Argentina -La mayoría de las veces conocen pares que juegan, luego descubren que les gusta el golf y que les hace bien a su mente, a su cuerpo y a su salud y entonces es ahí cuando les deja de importar tanto los negocios y se hacen fanáticos del deporte”.

Esa alquimia estimula en buena medida la fidelización a su práctica, que se transmite generacionalmente desde aquella fotografía sepia entre tierna y cáustica de los musicales versos walshianos.

En cualquier caso, el golf viene a completar un perfil business class aspiracional y reconocible. Y es que formar parte, tiene sus privilegios y sus parámetros.

Gerente de una bodega tradicional, Raúl Bordoni desdeñó durante mucho tiempo la invitación a jugar golf que le hacían colegas y allegados. Un buen día se animó, tomó clases en un club de Moreno, se enganchó y accedió a la competencia con 36 de handicap (hoy tiene 22) y sumó a su firma como sponsor habitual del Circuito Empresarial. Aunque para él, lo más importante es “juntarse con amigos, caminar, y al final de la jornada, escuchar las excusas de los que jugaron mal, y tienen que pagar la ronda de consumiciones...”, reseña. En medio del periplo, Bordoni también conoció a aficionados que hoy representan a una multinacional desde el golf. Al fin y al cabo, bussiness are bussiness.

“El Circuito Empresarial de Golf se caracteriza por tener sponsors de primera categoría, donde participan los directivos de dichas empresas aprovechando un ambiente distendido y relajado para realizar negocis”, apunta Julio Martín Gotuzzo, con más de tres décadas de experiencia en el rubro.

“Hoy en día, con tanta agenda apretada, no existe la posibilidad de mantener una reunión de cuatro horas. El golf empresarial lo permite y es por ese motivo que una firma como Garbarino apuesta por el golf”, corrobora Sebastián Pazos, responsable del Grupo Concepto.

“A su vez tenemos nuestra unidad de negocios de eventos corporativos, donde realizamos eventos para los clientes, proveedores y directivos de las empresas más importantes del país -agrega Gotuzzo- Por otro lado, también colaboramos con diferentes fundaciones, brindándoles un medio para lograr sus objetivos”.

En paralelo con sus motivaciones y ulterioriades, “el deporte en general esta creciendo y es casi un obligación realizar una actividad en pos de llevar una vida sana -retoma Pozos- Incluso, no hay mejor cartel o bandera para una marca que una laguna, una montaña o un green de golf”, considera.

Dentro del caracter amateur que domina el ambiente, el espíritu de competencia también tiene oportunidad de manifestarse. “Hay muy buenos jugadores de bajo handicap que intervienen en nuestros circuitos”, reseña el coordinador del Garbarino.

“Nuestro Circuito Empresarial tiene la particularidad de albergar diferentes categorías según handicap, tanto en caballeros como en damas, esto hace que los jugadores compitan con sus pares en igualdad de condiciones -precisa Gotuzzo- Los torneos se realizan los días jueves, viernes y fines de semanas, con premios estimulantes (trofeos, estadías, cajas de vino y cervezas, anteojos, remeras de golf, entre otras) y además van sumando puntos para un ranking, del cual clasifican los campeones anuales de cada categoría”.

Con afán identitario, suele ser común la formación de grupos cerrados, con camisetas y logo propio, que organizan viajes temáticos por el mundo.

Con premisas claras, operan en el ambiente “como una vidriera para generar nuevos negocios, buscando siempre expandir productos, brindándole un beneficio en cuanto servicio y costo a los golfistas que nos acompañan, gracias a nuestra especialización y trayectoria en el rubro -pondera Gotuzzo- A su vez, somos un agente de relaciones publicas entre empresas”.

  • Una jornada de golf al pie de los Andes y a la vera de los viñedos

Producto de exportación premium, el golf ganó lugar de inclusión en los paquetes turísticos, que promocionan vistas guiadas a las bodegas cuyanas. Con el incomparable marco escénico de los Andes, afi cionados de todo el mundo practican sus habilidades y destrezas con los palos.

Distintas agencias comercializan el servicio que incluyen traslados, alojamiento y gastronomía, con el atractivo extra de poder despuntar el gusto en un medio privilegiado.

Varios programas turísticos explotan el auge de la actividad deportiva en Mendoza: “Golf y vino”, “Golf y spa”, “Golf y pesca con mosca” y “Golf y los Andes” (tupungatowine lands.com)