Como desarrollamos durante tres años en reiteradas columnas en este suplemento, Theresa May nunca encontró el equilibrio entre la orden ciudadana (ajustada, pero orden al fin) de salir de la Unión Europea y los impedimentos legales, convencionales y reglamentarios que debía desandar para lograr un Brexit conveniente, o al menos no traumático para el Reino Unido. En la última oportunidad que "nos ocupamos del tema" adelantamos un silencioso iceberg contra el Brexit. De a poco, con pocas figuras emergentes, se va construyendo en los ámbitos de mayor influencia social (deporte, cultura y redes sociales) un movimiento subterráneo en contra de la salida de la UE.

Entre las últimas fotos que guardará como testimonio de su paso por Downing Street, se enmarca la esperada visita del inesperado líder filosófico de los nacionalismos económicos. Horas después del encuentro en tierra londinense con Donald Trump, May se despedirá de la jefatura del gobierno del Reino Unido el próximo 10 de junio.

Las dudas de ambos lados del Támesis sobre los resultados de un nuevo plebiscito que fortalezca la posición de salida o la archive para otro momento, no convencieron a nadie para impulsar un nueva consulta popular. La falta de conducción de oficialismo y oposición británicos no estuvieron a la altura de los acontecimientos.

En ese sentido, aconsejo el informe, extenso pero, imperdible del ABC.es sobre los resultados y los eventuales realineamientos de las euroelecciones.

Se ha interrumpido la tendencia del voto a los euroescépticos, y si bien se percibe un alto fraccionamiento con nuevos bloques más pequeños que harán los consensos más trabajosos, se reabre un marco de esperanza y solidez de la integración. En esta nueva composición del Parlamento se disminuye la posibilidad de freno al impulso de decisiones y exigencias a los países cuyos gobiernos son renuentes a aceptar las directivas europeas. Las representaciones de la derecha nacionalista no llegará a unir el tercio de bloqueo para impedir esas nuevas reglas y viejas exigencias. Además, como una ventaja comparativa para nuestro país, Emmanuel Macron y Pedro Sánchez se erigen como el recambio de los unionistas mientras también se retira Angela Merkel.