Verborrágico, torrencial, los conciertos del Tata Cedrón (con o sin Cuarteto) no suelen acotarse simplemente a conciertos. Acaso sea la impronta de aquel fundacional Gotán, uno de los primeros café concert que funcionó en Buenos Aires, o la necesidad de alimentación de un feedback con su público que se le sedimentó en trés décadas de exilio. Pero se nota que al hombre le gusta hablar, contar, recordar, interpelar a la audiencia, lo que queda aun más patente en esta remake de la icónica cantata “Del gallo cantor”, que viene presentando los sábados de noviembre en la funcional salita del Teatro El Popular, junto a la ascendente agrupación La Lija.

Repasemos: allá a principios de los ‘70, con la sangre de los presos políticos fusilados de Trelew todavía tibia, el poeta Juan Gelman concibió esos versos a los que Cedrón y cia. le pusieron música y carnadura. Grabado posteriormente en París (incluyendo la colaboración fundamental de Paco Ibañez), esa versión original llegó con cuenta gotas y de manera casi clandestina al país.

Con el Tata regresado y definitivamente instalado en su Buenos Aires querido, esa obra técnicamente compleja y referencial de un momento de la historia reciente, representaba un hito de difícil abordaje desde el presente. Su intérprete temía confesamente que podía confundirse con un embanderamiento extemporáneo de una épica lejana. Afortunadamente encontró un atajo desde la afi nidad con una agrupación que viene construyendo su propia personalidad sobre la base cimentada por sus inspiradores.

El resultado es esta Cantata aggiornada que no resigna nada de su impronta, su afán testimonial, ni sobre todo, su incorruptible belleza.