Con tambores y erkenchos, figuras del diablo, trajes con lentejuelas y plumas coloridas, el carnaval va llegando y se festeja con sus variantes en muchas localidades del país. Ritos de tradiciones ancestrales o corsos bien urbanos estallan de música y bailes para que nadie se quede sin pegar el salto. Las provincias norteñas de Salta y Jujuy, y la localidad de Gualeguaychú en Entre Ríos son los destinos locales más deslumbrantes para vivir esta fiesta popular.

En Buenos Aires, a partir de mañana, más de 100 murgas brillarán en los 29 corsos organizados en los barrios. En todo el país, durante unas cuantas noches de verano, todos se dan permiso para entregarse a esta alegría algo descarrilada propia del carnaval. Según destacan desde el área de Turismo de Salta, los carnavales en la provincia son marcadamente diferentes a los celebrados en otras regiones por sus reminiscencias ancestrales. “En la ciudad de Salta, los festejos rememoran tradiciones europeas a través de los Corsos cuyos antecedentes se remontan a 1891. Se destacan las comparsas que, inspiradas en diseño indígena, presentan cajeros, brujos y gorros mayores decorados con rico atuendo y pluma multicolor, que bailan al ritmo de cajas, tumbadoras y silbatos”, puntualizan.

Comienzan mañana los corsos porteños

En esa región, los hitos más importantes dentro de las ceremonias de carnaval son el desentierro y el entierro del diablo de carnaval o Pujllay. Éste está representado por un muñeco que simboliza la liberación de los deseos reprimidos. Durante el carnaval todos pueden ser ‘Pujllay’(que significa ‘juego, baile o alegría’). El Diablo Carnavalero, que simboliza al rojo sol, según la creencia es quien fecunda a la Pacha Mama (madre tierra), dando origen a las semillas, raíces, troncos, follajes y frutos de la región. Una vez finalizada la ceremonia todos bajan cantando canciones y se tiran agua, harina, talco y serpentinas.

Algunas de las localidades que se destacan por los festejos en esa provincia son Cerrillos con su centenario Corso de las Flores, los carnavales de Chicoana donde los juegos con agua y pintura son el eje de la diversión, y el imperdible corso de Oran donde los desfiles exhiben comparsas autóctonas con gorros gigantes, murgas, tinkus y pim pim, comparsas bolivianas tradicionales. Entre las actividades previstas, mañana será en Animaná y La Caldera el desentierro del carnaval y en la ciudad de Salta tendrá lugar el Carnaval de los Niños. El domingo, el desentierro se hará en el Rancho “El Torito” de Campo Quijano y en la Casa de Severo Báez en la ciudad de Salta. El 10 de febrero será el turno de Cachi con el Encuentro de Copleros, de Guachipas con su festival folklórico y de Payogasta donde se desarrollará el carnaval de antaño. Además en San Antonio de los Cobres se realizará el encuentro intercultural del carnaval andino con copla, canto, tapamiento de comadres y compadres. El domingo 11 se realizará la Chaya Rosarina en Rosario de la Frontera y la Carpa de Antaño en la Estación de Trenes de Cerrillos.

El desentierro del diablo o Pujillay es el hito del festejo en el norte

En tanto en Orán se podrá vivir el carnaval de los consagrados y en Tartagal el encuentro de pimpines. El 18, se realizará el 2º festival del carnaval más alto del mundo en San Antonio de los Cobres. Al compás del tamboril En otro paisaje nacional, con el río y la costanera como marco, en Gualeguaychú se vive el Carnaval más grande del país. La tradición comenzó en esta zona litoraleña a fines del siglo XIX, en un principio por las tardes, ya que la ciudad no contaba con adecuada iluminación. Durante el siglo XX fue transformándose y surgieron importantes comparsas, como la de Nerón, que representaba al emperador romano y que alcanzó los 200 integrantes. El nuevo formato comenzó en 1979, realizado por instituciones locales, y ya en 1981 el Carnaval de Gualeguaychú comenzó su gran camino hasta convertirse en la fiesta a cielo abierto más grande de Argentina. Cinco clubes participan del carnaval, con una inversión anual de 4 millones de pesos en cada comparsa, de las cuales tres luchan por el trono y generan más de 1.500 puestos de trabajo.

La región recibe a más de medio millón de turistas, según la agencia Télam. Las entradas se venden en la web ventas.carnavaldelpais.com. ar o en el Corsódromo de Gualeguaychú a $250 los días 3, 17 y 24 de febrero, y $290 el fin de semana de Carnaval; menores de 12 años abonan 60 pesos. Vienen bajando “Somos una familia, un grupo de amigos, que cuando llega esta fecha abrimos la puerta de nuestra casa en Maimará para que se acerquen todos a vivir el Carnaval jujeño con mucha energía y felicidad. Integramos la comparsa Unión Obrera”, relata en un informe del Gobierno Provincial Sergio Sánchez, nieto de uno de los fundadores de la agrupación concebida en 1954. Jujuy es uno de los destinos más importantes para descubrir y disfrutar los carnavales. En esta milenaria celebración, la tradición y la mística se amalgaman con una energía única, junto a una conjunción de costumbres ancestrales que se transmiten de generación en generación.

La región de Gualeguaychú recibe cerca de medio millón de turistas

El puntapié inicial de esta tradicional es el desentierro del Pujllay. El escenario de esta ceremonia está en los mojones de las diferentes comparsas de la provincia que se visten de color, espuma y música, bebidas espirituosas y algarabía desatada. El Carnavalódromo es uno de los punto de encuentro que tiene San Salvador de Jujuy. La propuesta se completa con el Carnaval de las Yungas. Purmamarca, Tilcara y Humahuaca son los destinos con mayor nivel de reservas. “Cuando termina el carnaval llega la tristeza, porque se va, pero a su vez sobreviene la alegría, porque sabemos que otro llegará y será aún mejor”, dice Sánchez. Las promesas se renuevan año a año. Las multitudes se seguirán sumando a la música y el baile sin pausa