Tras esperar durante más o menos un cuarto de siglo, el comprador de petróleo más grande del mundo tendrá por fin su propio contrato de futuros del crudo.

En un desafío a las referencias petroleras del mundo denominadas en dólares, el Brent y el West Texas Intermediate, China cotizará futuros de crudo en moneda local en Shanghái a partir del 26 de marzo, según el ente regulador de valores del país. El comienzo de las operaciones, abiertas a extranjeros, pondrá fin a años de atrasos y reveses desde que China intentó por primera vez crear un contrato local en 1993.

Desafía a las referencias nominadas en dólares, que son el Brent y el WTI

China espera que, si los inversores extranjeros aceptan esos futuros y estos se transforman en una referencia para las transacciones globales de petróleo, el yuan pueda amenazar el predominio del dólar sobre el comercio internacional. Pero los escépticos dicen que eso no sucederá mientras la moneda siga siendo controlada por el Gobierno central, y aunque quizá los operadores internacionales acepten ejecutar contratos convertidos a yuanes, seguirán fijándole el precio al petróleo en dólares.

"Este es un primer y pequeño paso para que China se transforme en una fijadora de precios más activa para el petróleo, pero harán falta años para que Shanghái se acerque aunque sea un poco a ser una referencia global", dijo antes del anuncio Michal Meidan, analista de Energy Aspects Ltd., una consultora de la industria. "Aunque esto ofrece más impulso para liberalizar el yuan, quedan obstáculos más grandes relacionados con la volatilidad y los flujos de salida de capitales que dictarán el ritmo".

Los futuros cotizarán en la Bolsa Internacional de Energía de Shanghai, una unidad de la Bolsa de Futuros de Shanghai, dijo en una sesión informativa en Pekín Chang Depeng, portavoz de la Comisión Reguladora de Valores.

Los futuros cotizarán en la Bolsa internacional de energía de Shangai

Estrategia

Los futuros del petróleo forman parte de una estrategia para fomentar el uso del yuan en el comercio y expandir la influencia de China en la fijación de precios de materias primas. Se avanza a paso de tortuga. El Gobierno creó un contrato para el crudo local en 1993, pero lo eliminó un año después. Estos últimos años, pospuso varias veces el plan ante la turbulencia en las acciones, la volatilidad de los mercados financieros y el colapso en los precios del crudo.

El año pasado, China superó a Estados Unidos y se convirtió en la principal importadora de petróleo del mundo al comprar cerca de 8,43 millones de barriles por día para atender la demanda de las refinerías estatales e independientes. Además, viene acumulando millones de barriles para su Reserva Estratégica de Petróleo. En vez de comprar la cantidad de crudo que deseen, las empresas privadas deben acatar cupos emitidos por el Gobierno para sus compras. Y este año esas asignaciones aumentaron.

China quiere fijar el precio de referencia en petróleo pero el mercado duda que pueda hacerlo

Operadoras internacionales de materias primas como Mercuria Energy Group Ltd., Vitol Group y Glencore Plc podrían usar los futuros para el arbitraje y la cobertura de operaciones, según Chen Tong, analista de petróleo de First Futures Co., con sede en Tianjin. Además, el contrato podría resultar atractivo para instituciones financieras como bancos de inversión y fondos, dijo antes del anuncio.

"En primer lugar, los volúmenes de operaciones tienen que volverse activos. Luego, las refinerías locales tienen que terminar usándolo como referencia para las operaciones y al final se podría alcanzar el objetivo de convertirse en una referencia para fijar precios en Asia", dijo Chen. "Naturalmente, esto va bien con la misión de internacionalizar el yuan, en tanto cada vez más países productores de crudo se alejen de los contratos de petróleo atados al dólar".

Presupuesto actual reduce la reserva de EE.UU. a la mitad

Estados Unidos se apresta a vender la mitad de sus reservas petroleras de emergencia para poder pagar sus cuentas, algo que, según los críticos, va en contra del motivo por el cual se creó dicho acopio décadas atrás como protección contra alteraciones en el suministro.

El acuerdo de gasto, aprobado en el Congreso por ambas cámaras y enviado a la Casa Blanca el viernes, exige vender 100 millones de barriles de petróleo de la Strategic Petroleum Reserve para 2027. Si se suma a otras ventas aprobadas el año pasado, esto significaría que el volumen de petróleo en la reserva disminuiría en un 45 por ciento, hasta unos 303 millones de barriles.

“Es la mayor venta sin mediar emergencia en la historia estadounidense”, dijo Kevin Book, director ejecutivo de ClearView Energy Partners en Washington, y remarcó que la cifraa “equivale a una liquidación de una red de seguridad”.

Al precio actual del petróleo de unos u$s60 el barril, una venta de 100 millones de barriles recaudaría u$s6.000 millones. Pero es imposible determinar exactamente cuánto más dinero recaudaría el gobierno con las ventas propuestas dado que los precios del petróleo fluctúan considerablemente y el plan presupuestario requiere que las ventas se realicen entre el momento actual y el año fiscal que cierra el 30 de septiembre de 2027.

La reserva se mantiene dentro de una red de cuevas subterráneas y tanques de almacenamiento sobre la Costa del Golfo estadounidense y tiene una capacidad de 700 millones de barriles, siendo la provisión de petróleo crudo de emergencia más grande del mundo. Se creó en los años 1970 después de que el embargo petrolero árabe hizo subir vertiginosamente los precios y obligó a los estadounidenses a racionar la gasolina, pero últimamente pasó a ser la alcancía del Congreso, utilizada para financiar desde rutas hasta medicamentos o la reducción del déficit.

Recortes fiscales

Las disminuciones anteriores aprobadas por el Congreso incluyeron 25 millones de barriles para pagar las cuentas de un proyecto de investigación médica en 2015 y 66 millones de barriles para pagar la legislación por el transporte en 2016. Una disminución de 7 millones de barriles, por un valor aproximado de US$600 millones, ayudó a pagar un plan de recortes fiscales aprobado por el Congreso en diciembre.

Los usos en emergencias incluyeron las ventas después de la Operación Tormenta del Desierto en 1991, el Huracán Katrina en 2005 y la alteración del suministro de petróleo en Liba en 2011. También se recurrió a la reserva el año pasado cuando el Huracán Harvey no dejó que las refinerías de Texas y Luisiana garantizaran el crudo. “Es un buen ejemplo de por qué necesitamos una reserva estratégica de petróleo”, dijo en ese momento el secretario de Energía, Rick Perry.

El último retiro, una venta impuesta por el Congreso en septiembre de 2017, alcanzó un promedio de u$s47,45 el barril, mientras que una anterior recaudó u$s53,88 el barril. Ambas ventas produjeron considerablemente más dinero que el que había pagado el gobierno por el petróleo de la reserva existente, que en parte tiene ya décadas. Según el Departamento de Energía, las existencias en la reserva costaron un promedio de u$s29,70 el barril.