La mayor permanencia en nuestros hogares desde hace meses y la necesidad de conexión a nuestros dispositivos electrónicos, sumado a las elevadas temperaturas en esta estación, hacen que nuestra necesidad de utilización de energía y servicios en general se vea todavía más comprometida. En este sentido, la premisa de “cuidar la energía y los recursos del planeta” continúa en auge, hoy más que nunca. Es por ello que, ante esta realidad, la importancia de tomar conciencia sobre el uso eficiente de los recursos, tanto para reducir el gasto económico como para promover un consumo sostenible responsable con el medio ambiente, se vuelve fundamental.

Existen una serie de indicaciones sencillas a tener en cuenta, que, implementadas con constancia, pueden influir sustancialmente en la magnitud del consumo energético a través de nuestros electrodomésticos:

  • Regular la entrada e intensidad de luz solar en nuestros ambientes, priorizando la iluminación mínima indispensable y buscando moderar el calor que genera durante el verano.
  • Maximizar el tiempo de ventilación de los ambientes durante las franjas horarias de menor intensidad lumínica para intentar reducir la diferencia de temperatura.
  • Configurar funciones de apagado automático periódico en nuestros sistemas de refrigeración, como aires acondicionados, para evitar su uso excesivo y colaborar a mantener la temperatura ambiente en los niveles óptimos de 24º, protegiendo a la vez nuestra salud.

Los niveles de eficiencia energética dentro de los que se clasifican los electrodomésticos (que van desde la “A”, máxima eficiencia, hasta la “G”) son una clave importante a tener en cuenta al momento de incorporar nuevos electrodomésticos en el hogar, especialmente los de ventilación y refrigeración. El etiquetado energético de estos artefactos pretende mostrar al consumidor la diferencia entre los consumos de los diferentes electrodomésticos, y es una sencilla muestra de cuáles de nuestros equipos colaboran de manera directa con la reducción de consumo eléctrico. Los artefactos clase A consumen aproximadamente un 50% menos de energía que los que presentan un consumo medio. Los de clase B consumen entre el 50% y el 25% menos. Los electrodomésticos clase C consumen entre el 25% y el 10% menos. Los de clases D y E son los que considerados dentro del consumo energético medio. Los artefactos clase F consumen entre el 10% y el 25% más que aquellos de consumo medio. Finalmente, los electrodomésticos clase G consumen un 25% más que los de consumo medio, explican dese la empresa Longvie.

Maximizar el rendimiento

  • Aire acondicionado: la proporción del consumo energético por cada acondicionador de aire crece más rápido que cualquier otro producto y puede suponer cerca del 15% del consumo en los hogares que cuentan con uno. Es importante considerar que por cada grado que se aumenta en el modo calefacción o se disminuye en el de refrigeración se consume entre un 8% y un 10% más de electricidad. Es importante mantener una diferencia de temperatura con el exterior que no supere los 12º C.
  • Cocinas y electrodomésticos a gas: de entre los recursos energéticos tradicionales en los hogares, el gas natural es un combustible más limpio y respetuoso con el medio ambiente, ya que su uso reduce las emisiones de CO2 y, al no poseer azufre en su composición, se eliminan las emisiones de SO2.
  • Calefones y termotanques: la primera medida de ahorro de energía en una instalación de distribución de agua caliente en el hogar es limitar las temperaturas máximas para reducir las pérdidas térmicas del conjunto de la instalación.
  • Paneles solares de hogar: siempre que sea posible, emplear suministros de energía por vía solar será la forma más efectiva de contribuir al uso de energía “limpia”. La instalación de paneles solares es la vía hacia un “hogar autosuficiente”, ya que el sol suministra cuatro millones de toneladas de energía cada segundo, y colabora en la reducción de emisiones contaminantes.