Las líneas de denuncia son uno de los métodos más efectivos para frenar la corrupción. Así lo aseguran desde Transparencia Internacional, entidad que se especializa en estudiar los efectos negativos que los comportamientos fraudulentos tienen sobre los países, sus economías y sus sociedades.

Según Delia Ferreira, presidente global de la mencionada entidad, la corrupción afecta tanto la esfera pública como la privada. Lo que sucede es que la burocracia les va dando mayor poder a aquellas personas que tienen las herramientas para decidir quién será el adjudicatario de determinado negocio o contrato. Esto, en muchos casos, lleva a que el pago de sobornos sea una práctica naturalizada dentro de las estructuras, sin medir en ningún momento las consecuencias, no solo financieras, que tienen estas conductas.

Esto es tan evidente que incluso se conocen casos en los que los pagos de coimas están asentados en los balances como un gasto más de las firmas. En palabras de Ferreira, vale la pena recordar que la corrupción altera "las reglas de la libre competencia y afecta al negocio mismo, a la inversión, y al crecimiento de los países".

Por todo esto, los organismos internacionales vienen exigiendo mayores herramientas para luchar contra este mal global y generalizado, pero al mismo tiempo alertando sobre el uso de medidas anticuadas para dar una respuesta certera a la problemática.

Si bien existen leyes que regulan el buen desempeño de los negocios, también se han inventado las trampas. Es entonces cuando es necesario contar con la mirada atenta de los actores que están en el mismo escenario, pero no quieren ser cómplices de los delitos. Para ellos, para que puedan seguir sus valores éticos, las líneas de denuncia son las que mayor eficiencia vienen demostrando.

Estas líneas no solo permiten conocer detalles sobre maniobras fraudulentas, también mantienen en el anonimato a los denunciantes, alcanzando así dos objetivos muy valiosos: evitar castigos sobre quienes denuncian y así alentar a otros a seguir ese ejemplo, sabiendo que sus trabajos y rutinas estarán a salvo.

Por otro lado, "los países han empezado a aprobar leyes que asignan responsabilidad penal a las empresas, más allá de sus directores, accionistas, o gerentes", según cuenta Ferreira. Entonces, las líneas le dan la oportunidad a las compañías de enterarse sobre los fraudes que suceden dentro de su estructura antes de que el delito llegue a la denuncia judicial. Incluso, la firma puede presentarse como víctima de la maniobra y presentarse en la querella.

Para terminar con la corrupción, Ferreira viene pidiendo que las empresas impulsen "la transparencia, la rendición de cuentas y la honestidad como normas internas", incluyendo a las líneas de denuncia como la mejor herramienta para darle un apoyo a estas medidas.

* CEO de Resguarda