Hay un gran entusiasmo por incorporar la inteligencia artificial (IA) a nuestras vidas, como lo demuestra la presencia de asistentes virtuales (Siri, Alexa, Google Assistant) en nuestros dispositivos más cotidianos.

Es curioso que, al mismo tiempo, existe un gran temor por incorporar la IA al ámbito corporativo. Se cree que puede ser una amenaza para nuestros puestos de trabajo aunque no es así. La IA no tiene por qué reemplazarnos. Más bien creo que tiene la capacidad de facilitarnos nuestro trabajo de maneras que aún no podemos ni imaginar. Puede incluso suponer una gran oportunidad para llevar nuestro desempeño a un nivel muy superior, al igual que lo ha hecho Internet en los últimos veinte años.

Publicidad personalizada

Ya empezamos a vislumbrar algunas de las ventajas en el campo de la comunicación, como la personalización de la publicidad gracias al análisis del Big Data. Eso no es otra cosa que el perfeccionamiento de la segmentación de mensajes, es decir, hacer llegar el mensaje adecuado a la persona correcta de manera automática y en el momento oportuno.

La IA tendrá la capacidad de analizar el panorama digital y las redes sociales en tiempo real, ofrecer informes con datos absolutamente fidedignos y evaluar tendencias al minuto. ¿Qué haríamos si tuviéramos toda esa información en nuestras manos, actualizada en cada momento? Sin duda, las posibilidades son inmensas.

La IA también podrá hacer llegar informaciones a públicos muy específicos de manera totalmente nueva, como por ejemplo, a través de aplicaciones de realidad aumentada o de realidad virtual. Podríamos, como periodistas, como analistas o como empleados, asistir virtualmente a una ronda de prensa en otra provincia desde la comodidad de nuestra oficina, mientras vivimos la experiencia como si estuviéramos allí.

Una comunicación a la medida

Esta posibilidad de segmentar los mensajes continuará evolucionando hasta el punto que, probablemente, la comunicación estará hecha totalmente a la medida de cada individuo, tal y como vemos que ocurre hoy con la publicidad.

Con respecto a la gestión de crisis, la posibilidad de acortar el tiempo de respuesta y de acertar con la reacción será simplemente enorme. Tendremos bots programados para ayudar a los responsables de comunicación a la hora de desplegar y ajustar cada momento los planes de contingencia. Además, no cabrán reacciones basadas en la emoción del momento sino puramente en datos reales.

Sin duda, las métricas que utilizamos para la comunicación corporativa evolucionarán enormemente. Teniendo en cuenta que una de las características más importantes de la IA es el aprendizaje, es muy probable que los datos que hoy nos ofrecen los servicios automáticos de seguimiento sean muchísimo más precisos en el futuro.

Respecto a ese seguimiento, la IA no sólo podrá detectar en tiempo real discrepancias o falsedades que circulan por la red respecto a las informaciones que manejamos, sino que también podrá hacer predicciones de posibles problemas que puedan surgir ante determinados mensajes o sobre su grado de aceptación entre los diferentes públicos. Eso significa que podremos pronosticar el impacto de determinadas acciones sobre la reputación de la empresa y tomar decisiones acertadas con antelación.

Organización interna

En cuanto a la comunicación interna, es muy probable que, en unos años, estemos hablando con nuestros dispositivos en la oficina, tal y como lo empezamos a hacer con asistentes virtuales en tablets, televisores y celulares en casa.

Estos asistentes cambiarán radicalmente la forma en que trabajamos. Por ejemplo, una IA podrá organizar y analizar por nosotros la información, los documentos y otros materiales que necesitamos de manera instantánea para luego presentarlos en las reuniones.

Otras oportunidades que ofrecerá integrar la IA en nuestro trabajo diario posiblemente serán: la mejora de la influencia de la comunicación interna entre los profesionales, al ofrecer la información que realmente necesita cada grupo; la localización exacta de información y contenidos de valor en la organización; la traducción simultánea; la gestión de reuniones compaginando horarios según los distintos países participantes o una utilización más eficiente de los espacios de trabajo y de reunión gracias al análisis de su uso habitual, entre otras muchas cosas.

Sin duda, la IA tiene la capacidad de transformar la comunicación corporativa tal y como las conocemos. Pero también tiene su lado oscuro, porque se puede hacer un uso "perverso" de la tecnología. De todas formas, no creo que debamos temer su incorporación en el ámbito laboral. Por un lado, porque es inevitable y, por otro, porque las posibilidades que promete son sencillamente asombrosas.

* Directora en Estudio de Comunicación España

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