Sandi Mann es una de las especialistas más apasionadas por el tema. La doctora es profesora asociada de Psicología de The University of Central Lancashire, en Reino Unido. Es autora de varios libros - el último es “Science of Boredom” (La ciencia del aburrimiento)- y publicó un estudio sobre cómo se aburren los niños en los viajes en avión. Consultada por BAE Negocios, respondió unas preguntas sobre el tan impopular hastío.

–¿Es malo aburrirse? ¿Cuándo es un problema?
–El aburrimiento crónico es un problema pero un poco de aburrimiento puede ser muy bueno. Puede volvernos más creativos. Investigué y escribí todo sobre ese tema en mi nuevo libro.

–¿Es más común aburrirse cuando uno es chico? ¿Cómo cambia de acuerdo a la edad?
–En realidad, los niños no se aburren tanto como pensamos. Siempre encuentran algo para hacer (muchas veces algo que los padres no quieren que hagan). Sin embargo, en la medida en que nos acostumbramos a contar con dispositivos pasivos para entretenerlos, temo que están perdiendo la habilidad de entretenerse ellos mismos. Y con eso pierden capacidad de ser creativos y resolver problemas.

–Con internet, ¿Nos aburrimos más que antes, menos o de una manera diferente?
–Sorprendentemente, parece que estamos tan aburridos como siempre o más. ¿Por qué si tenemos en mundo en nuestras manos? No deberíamos aburrirnos, pero lo hacemos porque nuestros dispositivos proveen entretenimiento pasivo y acciones repetitivas. Estamos teniendo umbrales cada vez más bajos de aburrimiento cuando más estímulos recibimos. Internet proporciona un medio rápido de estimulación pero hace que necesitemos cada vez más para permanecer enganchados. De esa forma, nos aburrimos más rápido.