Las familias que pueblan las zonas rurales de los departamentos de Avellaneda, San Martín y Sarmiento, en Santiago del Estero, se acostumbraron a vivir con lo poco que pueden producir en una región tan seca.

Ninguna estación del año les da garantías de tener agua suficiente para satisfacer la demanda de consumo, mucho menos para hacer una buena siembra o alimentar al ganado. Para mejorar esa realidad, la Fundación para el Desarrollo en Justicia y Paz (Fundapaz) impulsa un proyecto que busca optimizar la captación y el almacenamiento de agua de lluvia en la zona, con la idea de cambiar el presente de los habitantes de la región, pero también para aliviar la presión hídrica sobre las cuencas de las inmediaciones.

"Siempre aspiramos a mejorar la calidad de vida de las personas, aunque eso no quiere decir que con este proyecto resolvamos el problema por completo. Tenemos que entender que es una ayuda en un lugar donde directamente no hay agua", aclaró al portal Journey, Paola Marozzi, Responsable del área de Información Geográfica y Mapeo Participativo de Fundapaz. Y aportó un ejemplo que grafica lo que ocurre hoy en el lugar: "Sin estas obras los vecinos dependen de juntar agua potable que les lleva, cuando pasa, el camión municipal que va desde la ciudad, o bien tienen que caminar grandes distancias hasta canales o aljibes comunitarios, en los que llenan todos los tachos que puedan acarrear".

Un esfuerzo enorme que por cuestiones culturales es designado a mujeres y niños y que ahora pasará a ser un recuerdo, gracias a la iniciativa de la ONG que resultó una de las tres ganadoras de la 13ª edición del Concurso de Agua, que desde 2006 impulsan Fundación Vida Silvestre (FVSA) y Coca-Cola Argentina.

Marozzi señaló que con los $750.000 del premio se comprarán materiales e instalaran cisternas de 16.000 litros cada una y se brindará apoyo a la comunidad mediante capacitaciones que fomenten la correcta gestión del agua a través de prácticas de consumo sostenibles y saludables.