“En Argentina se observa una grave anomalía estructural que se refleja en un escaso número de empresas (formales e informales) y una muy baja tasa de natalidad empresarial. La literatura internacional señala que la creación (y supervivencia) de empresas es un factor sustancial para el crecimiento y el desarrollo económico de un país, ya sea porque se generan más puestos de trabajo y se incrementa el ingreso total, o porque se generan nuevos procesos y/o productos. El stock de empresas existentes en un país y la tasa de natalidad empresarial son indicadores clave de su desarrollo futuro.” La declaración es parte del informe de la Fundación Observatorio Pyme para analizar el futuro del trabajo en las empresas de menor tamaño.

Según destaca, “el nacimiento de un emprendimiento es el resultado de la decisión de un individuo que debe optar entre buscar un trabajo en relación de dependencia (en el sector privado o en el sector público) o iniciar una actividad por cuenta propia; es decir, transformarse en emprendedor”.

El 27% tiene dificultades para contratar personal no calificado

Esta decisión está condicionada por las capacidades técnicas y habilidades del potencial emprendedor (el “saber hacer”), la disponibilidad de capital propio (y de terceros) para financiar el inicio de la actividad, la carga tributaria que pesa sobre las empresas nacientes y el nivel de “riesgo ambiental” (relaciones laborales, grado de certidumbre sobre las reglas de juego, funcionamiento de la Justicia). Todas estas condiciones determinan la tasa de natalidad empresarial y, en consecuencia, determinan el stock final de empresas existentes en un país.

La escasez de competencias, conocimientos y capacidades limita la creación de empresas dado que los jóvenes formados y con posibilidad de adquirir experiencia laboral serán los futuros emprendedores. En este sentido, si bien Argentina no muestra grandes desventajas en términos de competencias y conocimientos adquiridos en los niveles generales de educación formal, es necesario ampliar el otro aspecto de la formación que es el “saber hacer” que se obtiene en el mundo del trabajo. Lamentablemente, Argentina se encuentra en un largo proceso de estancamiento, con una demanda laboral en caída, pero, a su vez, un notable incremento de la dificultad para conseguir en el mercado de trabajo por parte de las empresas aquellos trabajadores con las competencias y habilidades necesarias. En el diagnóstico de la situación de la demanda de trabajo entre las pyme y la oferta con la que estas empresas tienen contacto, se concluye que las dificultades para la contratación de obreros no calificados es del 27% y muestra un sensible incremento en la última década y media. También se incrementaron los porcentajes de problemas para contratar a operarios calificados y técnicos no universitarios. Y que las complicaciones para contratar personal universitarios representan el 30% de las búsquedas.

Problemas de financiamiento

Argentina enfrenta la necesidad de más jugadores locales insertos en el mercado internacional. La estabilidad de tipo de cambio es una condición muy importante para que las pymes ya exportadoras puedan continuar en el mercado internacional, pero un alto nivel de tipo de cambio real (tipo de cambio nominal neto de la relación de precios internacionales y locales) incentiva el ingreso al mercado exportador de nuevas empresas.

Desde hace casi diez años, la economía argentina no crece, se observa un aumento de la actividad en los años impares (desde 2011) y una caída en los años pares. Lamentablemente, el 2019 será, al parecer, el quiebre de este patrón, ya que se presentará una nueva caída del producto de toda la economía ( PBI).

Hay un deterioro de la cuenta corriente de la balanza de pagos

A su vez, esos pequeños ciclos han arrojado una tendencia de estancamiento. Para sostener este freno, se observa un deterioro sistemático de la cuenta corriente de la balanza de pagos. Esto no es otra cosa que una creciente necesidad de divisas, que es la restricción al crecimiento por excelencia de la economía argentina.

Principal efecto de la devaluación entre las pymes industriales

La devaluación del peso argentino (contra monedas extranjeras) es principalmente un fenómeno que ocasiona tanto suba de costos de materias primas e insumos como de precios internos y, por ende, pérdida de poder adquisitivo de los compradores locales de manufacturas. Si no se diera tal traslado a precios, el aumento del tipo de cambio nominal implicaría un aumento del tipo de cambio real y así más pymes podrían participar del negocio exportador.

La devaluación provoca aumentos en insumos y en precios internos

Por su parte, la mejora de las exportaciones (para las empresas que ya se encuentran operando en el mercado internacional de bienes) resulta una consecuencia menor de la devaluación en comparación con la pérdida de poder adquisitivo de los clientes o al aumento del costo de materias primas. Es que la porción de ventas que las pymes argentinas colocan en el exterior es similar a la de los países desarrollados; mientras que la proporción de estas empresas involucradas en el negocio exportador en muy inferior (Italia 80% contra el 20% de Argentina, por ejemplo).

Los datos sistemáticamente relevados por la Fundación Observatorio Pyme (FOP) indican que la base exportadora de las pymes industriales -aquellas empresas que exportan 5% o más de sus ventasse contrajo más de un 30% entre 2007 (21%) y 2019 (14%, estimado). Así también, el tipo de cambio real (medido por el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral -ITCRM- construido por el BCRA) ha caído un 27% durante el mismo período.

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