Christina Applegate es una de las reinas de la comedia televisiva, un trono que cimentó desde fines de los años 80 cuando formó parte durante una década de "Casados con hijos", ese programa eternamente repetido y versionado que aún se puede encontrar en más de un canal. Linda Cardellini también tuvo un estrellato temprano en la pantalla chica en una serie menos conocida para el público masivo pero que se transformó en un programa de culto: Freaks and Geeks, la tira producida por Judd Apatow en la que se podían ver a unos jovencísimos James Franco y Seth Rogen. Ahora, estas mujeres fuertes de la ficción en formato episódico componen una dupla potente en uno de los grandes estrenos de mayo en Netflix: Dead to me.

Jen (Applegate) acaba de perder a su esposo en un accidente y afronta el dolor con altas dosis de cinismo, ataques de furia y una obsesión por encontrar al conductor del auto que atropello a su amado y huyó. En un grupo de ayuda a personas que atraviesan el duelo, conoce a Judy (Cardellini), una mujer optimista y algo alocada, que sufrió sus propias pérdidas. A pesar de sus diferencias entablan una fuerte amistad, repleta de largas charlas de trasnoche, consuelo mutuo y más de un secreto.

La serie, creada por Liz Feldman (2 Broke Girls, One Big Happy), es un adictiva comedia negra dramática. Afianza el formato de media hora, que está pisando cada vez más fuerte.

Por la temática, la duración y el estilo de protagonista elegido, tiene puntos en contacto con After Life, uno de los estrenos más logrados de lo que va del año en Netflix, donde también el rol central recae en un actor reconocido por sus dotes de comediante (Ricky Gervais). Si en ese caso había una búsqueda más existencial en la trama, acá la acción está impulsada por un componente de thriller.