Yendo directamente al tema, no hace falta gastar demasiado espacio en resumir cual es la posición del Macri presidente o candidato sobre la inserción internacional del país en los sistemas que reparten el intenso flujo del comercio y las inversiones internacionales.

Estimo que las especulaciones vienen por el lado del otro candidato presidencial, que hoy corre en punta de esta extenuante maratón electoral a las que nos somete nuestro amado sistema federal y el engendro contraconstitucional de las PASO, para los supuestos de organizaciones políticas que no dirimen candidaturas en sus internas.

En ese sentido, la gira española de Fernández y sus expresiones a favor del Convenio UE- Mercosur parecen adelantar y unificar un criterio que servirá al Frente de Todos para neutralizar en el debate presidencial el principal argumento de Macri, habida cuenta de la única alta nota reconocida por todos los protagonistas de la política vernácula en su mandato: las relaciones exteriores.

El eje con Washington es diferente. Las declamaciones contra el FMI conviven en el increíble vaudeville de Todos con las alabanzas de CFK al "nacionalismo" y las recetas proteccionistas de Trump. Esa cuestión necesita de maduración. El magnate norteamericano tiene mandato hasta 2021 y puede aspirar a una reelección que lo llevaría a conocer al sucesor de Macri o al de Fernández manteniendo la condición de su jefatura en la primer potencia mundial.

El tercer pilar de las Relaciones Exteriores desarrolladas por el macrismo se cimentó en el procedimiento de acceso a la OCDE, encargado y posicionado en el organigrama del Ejecutivo Nacional en la persona del subsecretario de Estado Marcelo Scaglione.

La fuerte apuesta de entrar en ese club de los 35 grandes, brazo económico comercial del G20 ( hoy 36 con Lituania y cuando Colombia termine su tramite interno, será el 37), fue iniciada por Menem, continuada por Nestor Kirchner, olvidada por Cristina y retomada con todo le impulso por Macri.

Es otra oportunidad más para que el candidato favorito enarbole fases de la gestión de Nestor que su sucesora abandonó.

Derecho económico y política internacional van de la mano. Es muy alto el costo de soltarse, y reducida a la solidaridad con Maduro e Irán, no existe proyecto presidencial.