En la era del streaming y de la persistente caída en las ventas de discos, -moderadas en los últimos dos años por el resurgimiento del vinilo- regentear una disquería de jazz se ha vuelto una aventura con notorio fundamento vocacional.

Esto es válido para ciudades diversas como Nueva York, París o Buenos Aires, que asistieron en los últimos años al derrumbe de los megastores de discos como Tower Records o HMV. Pero precisamente la virtual desaparición de las grandes cadenas -sólo quedan en pie Amoeba en un par de ciudades norteamericanas, una Tower y otra gran tienda en Tokio y en menor escala FNAC en Europa- le dio más sustento a los pequeños negocios de especialización, donde la atención personalizada y la disponibilidad de títulos de sellos alternativos o de vanguardia permiten atraer clientes ávidos de encontrar aquello que no está al alcance de la mano vía streaming o a un click de Amazon. Por cierto, también acuden a estos reductos quienes no se conforman con la escucha digital porque prefieren una fidelidad de sonido que sólo el disco -vinilo o CD- puede proporcionar.

Nueva York, que supo tener gigantescos locales de Tower o HMV y que pocos años atrás se quedó sin la gran tienda J&R, permanece con contadas opciones dedicadas exclusivamente a este género. Una de ellas es Downtown Music Gallery, en el Barrio Chino (13 Monroe St.), que ofrece esencialmente discos de jazz de vanguardia, free y codiciadas grabaciones de sellos europeos. Está a cargo de Bruce Lee Gallanter, quien mantiene la tradición de abrir los siete días de la semana y montar un show los domingos. En estos días se anuncian Ben Goldberg, Chet Doxas y John Escreet, entre otros. La otra gran referencia neoyorquina es Jazz Record Center, ubicada en el octavo piso de un edificio en la calle 26. Comandada desde 1983 por Fred Cohen, es posible encontrar aquí muchos cds usados y nuevos de circulación limitada o descatalogados. También agregó en los últimos años bateas de vinilos y continúa vendiendo DVD y libros. Academy Records, cerca de Union Square, también tiene un reducido stock de jazz.

En París, fuera de FNAC, es de paso obligado Paris Jazz Corner, que ofrece vinilos y cds usados y nuevos de sellos franceses. Gilbert Joseph es otra opción, aunque a precios menos favorables. Y en Barcelona el faro es Jazz Messengers, muy activa en envíos por correo a todo el mundo, que dispone de novedades de los principales sellos.

Buenos Aires no le va en zaga a estas tiendas especializadas. La meca aquí es la mítica Minton's, conducida por Guillermo Hernández, personaje legendario que ha moldeado los gustos de varias generaciones de jazzeros con bienvenidas dosis de prepotencia inapelable. Dispone de un amplio catálogo de vinilos y cds que asombra a los músicos extranjeros que lo visitan con asiduidad. Y tal es su obsesión que llega a desalentar la venta de discos que no lo convencen. "Ese no te lo lleves; es una porquería", escucharon sus clientes más de una vez. Siempre hay algo mejor para llevar, aun en tiempos inciertos para la industria del disco.