"Lo que no tuve para mí que sea para vosotras", rezaba el cartel que portó una mujer en las calles de Madrid y sacudió de emoción las redes sociales el #8M. La dama de sonrisa plena y sabiduría en años bien pudo ser María Isabel Delfante una jovencita que con 12 años, allá por 1919, tuvo que "modificar" su libreta cívica, para que con una edad que no tenía, se le permitiera trabajar 12 horas diarias en una cristalería de Berazategui. Ella no tuvo "curros" como presentismo, vacaciones, aguinaldo o paritarias. Pero creció sin rencor, fustigaba sí al tango por "denigrar muchas veces a la mujer" y le regalaba discos de los Beatles a sus nietos. Si de trazar puentes se trata María Isabel alcanzó a ver en pantalla a Angela Lerena en un noticiero deportivo de la televisión y recortó alguna nota de Emilse Pizarro en La Nación. "Era hora, me encantan las chicas que opinan", solía decir. Referentes de otras tantas colegas le preguntamos a Lerena y Pizarro sobre alma y perfume de mujer en el periodismo:

AL: Somos la mitad de la humanidad y tenemos que estar representadas en todos los ámbitos, entre ellos está el periodismo. Es muy bueno que haya mujeres que vean a otras ocupando espacios allí, también considerar un punto de vista femenino y no siempre masculino de la realidad, es muy positiva la presencia de mujeres en los medios.

EP: El periodismo ya tiene perfume y alma de mujer, de hecho nos llaman por ser periodistas y no por nuestra condición de mujer, empero a mí alguna vez me convocan para hablar de fútbol mirando "desde el lado femenino" (sonrisas). ¿Y eso qué significa? Esperan que comentemos la vestimenta, qué jugador es más lindo Ángela es un ejemplo sobre el conocimiento profundo de este juego y lo analiza con un criterio notable.

–¿Existe docencia en la labor que desarrolla una periodista?

AL: En los medios de comunicación lo que se refleja es una imagen. Eso contribuye a que los chicos y adultos se formen una percepción del mundo. Vos ves alguien en la televisión y tu visión del mundo se modifica por eso que estás viendo. Si hay una mujer cumpliendo determinado rol, quien mira, lee o la escucha a ella, tendrá su perspectiva de esa mujer, del lugar que ocupa, de su análisis y por supuesto que eso también es docencia y de alguna manera también es ideología.
Cada cronista, cada periodista, está haciendo docencia positiva o negativa. Por ejemplo que en televisión casi no haya gente con sobrepeso trabajando en cámara, transmite la idea de que tener "unos kilos de más" está mal. Ahí tenés un caso negativo porque eso se traslada a los problemas de alimentación de las chicas. Si no encontrás en la televisión alguien parecido a tu cara, tu color de piel u otros tópicos, entonces hay una docencia negativa en este caso.

EP: Quizás las mujeres tenemos una diferencia, a partir del despertar de una conciencia colectiva algunas estamos en una situación de privilegio con respecto a otras. Por un lado nos brindamos más espacio entre nosotras y en otra parte desde nuestro aprendizaje y la labor diaria tratamos de no hacer diferencias entre mujeres y hombres. Para citar un caso de actualidad: ¿vos no podés hablar del aborto porque sos hombre? Pues claro que no es así.

–Ambas son parte y protagonistas de un cambio generacional. ¿Cómo navegan las olas de odio que sacuden a las redes sociales?

AL: (risas)Ah, es todo un aprendizaje. Lo que trato de pensar es si la persona que me está diciendo algo malo me genera algún respeto. Si se trata de alguien de quien yo pueda aprender, imitar o tomar algo, digo alguien con peso para mi vida le presto atención. Si es alguien que no conozco, lo tomo como de quien viene. No sabe cómo soy, desconoce el esfuerzo que hice para estar donde estoy.

EP: Quizás es un caso raro el mío, pero no me sentí atacada por ser mujer. Si lo hacen y lo hicieron es porque soy hincha de Racing, por hablar de fútbol también. Al principio me enganchaba, después elegí no contestar. Antes me quedaba con la bronca, cuando comentaban una nota descalificándome. Coincido en que hay que tomarlo como de quien viene, si alguien considera que por ser mujer se es menos o me preparé menos, que no puedo escribir o hablar de fútbol porque no jugué, ese alguien se equivoca.

–¿Qué se arriesga y se puede ganar en la siembra de la mujer en tierra de machismo?

AL: Lo primero que se puede ganar es que las mujeres tenemos derecho a estar en esos lugares. Más allá de qué gana el hombre con nuestra presencia, nosotras estamos en los lugares que queremos estar, tenemos derecho a eso. A la humanidad le suma que la mitad de ella, relegada en muchos ámbitos, pueda abrirse camino.
Eso habla de una sociedad más justa, igualitaria, con más derechos, más allá de que al hombre lo afecte en modo directo o no, los hombres también tienen hijos participan de su cuidado, muchos quieren una sociedad más justa, más inclusiva. En ese objetivo es necesario que la mujer se sienta integrada, no excluida de la sociedad que forma parte. Hablo de los espacios de poder, de diversión, de ocio, de desarrollo personal, ámbitos donde la mujer está excluida y tiene el derecho a formar parte.

EP: Arriesgamos cuando nos ubican en el sector "miradas femeninas". Eso viene adosado a la sensibilidad, el detalle, quizás sin intención. Sucede que al menos yo trato de salir de ese lugar. Porque si ese punto es considerarnos frágiles, entonces se equivocan, no somos frágiles. Y la cuestión va más allá del periodismo, cuando se eligen personas para determinados cargos consideran también, "para esto hace falta una mujer" hablo de ayuda social, responsabilidad social empresaria por citar algunos casos concretos. ¿Por qué razón?

–Días del #8M y de un debate abierto por el aborto. ¿Qué vislumbran?

AL: Celebro que se debata, durante siglos fue un tema tabú. Más que nada en virtud de una concepción religiosa en cuanto a que el sexo tiene por objetivo procrear, y el rol de la mujer es reproducir a la raza humana. De allí la ligazón de la mujer con la maternidad cuando en realidad esta es una de nuestras posibilidades e incluso las que somos madres desarrollamos otros aspectos. Hay quienes eligen serlo o la vida las enfrenta a la posibilidad de no ser madres. También ellas son personas desarrolladas y tienen derecho a cumplir sus sueños, objetivos. Más allá de su capacidad para gestar. Entonces, lo primero que hay que hacer es separar a la mujer en cuanto que solo servimos para tener hijos o eso es lo más importante de nuestra vida, debemos abordar un concepto y una palabra tan importante como la libertad.
Tengo tres hijos, no soy una mujer que le saca el cuerpo a la maternidad, pero puede haber otras que no desean serlo y todas tenemos derecho a planificar la vida reproductiva, cuántos hijos queremos y en qué momento.

EP: El problema ya está instalado. El aborto sucede, no importa si colisiona con las religiones, pasa, ya mueren mujeres por eso. El análisis está perfecto, sucede que hay que intentar que menos mujeres pierdan la vida por eso. No hace falta tomar referencia de países nórdicos para el debate en nuestro país. Uruguay ya demostró que la tasa de mortalidad para estos casos, con el aborto legalizado, es cero.
Legalizarlo no hará que más mujeres aborten, todas las que han pasado por abortos queridos, no queridos, voluntarios, involuntarios saben lo tremendo que es eso, me tocó pasar por uno involuntario, perdí mi embarazo. Te aseguro que fue algo horrible, te destruye, nadie va a elegir eso. Ocurre que hay un nivel de hipocresía muy grande, en mi caso por mi condición socio económica sabría donde ir si debo hacerlo, donde estarían dadas las condiciones sanitarias y de higiene correspondientes. Ahora, una piba de 14 años, que no tuvo educación sexual, sin 20.000 o 30.000 pesos para pagarlo, lo va a hacer donde y como pueda. A escondidas, con vergüenza social, pudiendo ir presa -porque ya hubo casos- y ellas son mujeres indefensas. Es prioridad protegerlas, porque pueden perder su vida. Es algo así como estar en medio de un incendio y deliberar sobre la necesidad de los detectores de humo, sucede que el fuego ya está encendido, hay chicas y mujeres grandes que se mueren.
La típica que se escucha a veces es "hubieran cerrado las piernas" corresponde responder entonces "y vos? Por qué no te hacés una vasectomía".

–La “multiplicidad de tareas” es carga pública? Hablamos ser amas de casa, madres, redactoras etc.

AL: Soy todas esas cosas, una persona no es reducible a una sola cara o una sola faceta. En mi caso no sería yo si solo fuera mamá, si solo fuera periodista o conductora, si solo fuera esposa o amiga. Soy una conjunción de todas esas "Angelas", una persona compleja como lo somos todos y está buenísimo desarrollar todas esas áreas. Claro que cuesta, da trabajo, hay que organizarse bien, estoy cansada, duermo poco, tengo una bebita de un mes y dos hijos más. (risas) Un compañero, con el cual hay que construir la pareja todos los días pero soy feliz por poder desarrollar todos los aspectos de mi personalidad, por la libertad, por el trabajo y tener sueños y la energía para llevarlos a cabo.

EP: Fíjense cuando se hacían esas notas, que espero no se hagan más, tipo: tres mujeres que son CEOs de empresas y además son madres de cuatro chicos. Eso no tiene ninguna particularidad, es lo común. Nadie hace la nota sobre tres hombres que son CEOs y aparte son padres de familia. No se trata de roles incompatibles. Desde ya que esas tres madres tienen su trabajo profesional y luego en el hogar desarrollan tareas domésticas, es lo natural. Cuando hace años me casé, quise ser mamá luego me separé y hoy pienso: ¿quería hacer eso o estaba siguiendo etapas porque era lo que había que hacer? Tengo mi profesión, mi mamá no. No le pregunto, supongo que le habría encantado, pero no la consulto porque no quiero lastimarla.

Breve pausa para cerrar la charla, rendir tributo a la madrileña del cartel que sacudió al mundo; a María Isabel Delfante (mi abuela); Angela; Emilse y otras tantas damas. Con un postdata; considerar que todos los días deben referir al #8M y así acudir al colega de Clarín, Mauricio Codocea (@mauricodo), que escribió en Twitter: "Feliz día. Sí, feliz, a ellas, que luchan, incansables, desde un lugar incompresible para nosotros por el mero hecho de que conviven con cuestiones con las que jamás conviviremos los varones. Por eso mismo, jamás juzgarlas, sino acompañarlas en este camino que es todo de ellas".