Solían definirse como "una banda de rock que hace jazz". Algo había, porque los conciertos del grupo sueco Esbjorn Svensson Trio, o más precisamente E.S.T., se asemejaban a un recital de rock. Público joven, que participaba activamente del show y transmitía energía a los músicos era un dato característico de sus presentaciones.

De hecho, Svensson, el pianista y compositor líder del grupo, tenía una premisa: llegar a escena sin un plan preestablecido, para dejar que la atmósfera del lugar y la conexión con el entorno determinaran la orientación del concierto.

Svensson murió en 2008, a los 44 años, y fue una pérdida tremenda para el mundo del jazz. Su trío estaba en uno de sus mejores momentos, con varios álbumes exitosos desde que debutó discográficamente en 1993. También acreditaba haber sido el primer grupo europeo que saltaba a la tapa de la revista DownBeat.

Poco se editó luego de la muerte de Svensson. El disco Leucocyte, que el trío había dejado grabado antes de la tragedia, y 301, con temas de la misma sesión. También hubo material en vivo, como Live in London, pero no una catarata de ediciones póstumas.

Por eso es un acontecimiento más que relevante que el sello alemán ACT, que editó las grabaciones de la banda, haya anunciado la pronta aparición de un show en vivo, EST Live in Gothenburg, que recoge uno de los conciertos más recordados por Svensson y por el público que tomó parte. Será un disco doble en formatos CD y vinilo que verá la luz el mes próximo, con versiones en vivo de temas de sus discos From Gagarin´s Point of View y Good Morning Susie Soho. Versiones que difieren claramente de sus originales en estudio, porque la inspiración del momento y la libertad para improvisar le otorgaron un vuelo especial a cada composición. El disco incluye un tema inédito, Bowling, compuesto por los tres miembros de la banda. Junto a Svensson, formaban parte de EST el bajista Dan Berglund y el baterista Magnus Oström.

El concierto en cuestión data de octubre de 2001 y refleja en buena medida las transiciones que la banda iba afrontando, desde sus orígenes básicamente acústicos hasta la incorporación de elementos de la música europea clásica, el rock y la electrificación. Su propuesta fue verdaderamente original y así sonaba hasta cuando versionaba a Monk, como lo acredita el disco EST plays Monk, que ACT lanzó en 1996.

El show en el Concert Hall de Gotenburgo fue descripto por Svensson como uno de aquellos momentos afortunados en los que los músicos y el público se estimulaban mutuamente. "Estábamos ahí, en el camarín, quejándonos de Bush y saltando para liberar tensiones, sin noción de tiempo, sin programa ni set list, confiando en que todo fluiría", recordaba el pianista.

EST se había erigido en ese entonces como una de las bandas más importantes y veneradas de Europa. Y no había techo para su crecimiento. No sólo tocaban en pequeños clubes, sino también en grandes festivales y amplios teatros. La muerte de Svensson, en un accidente de buceo en el Mar Báltico, truncó el proyecto, pero no la esencia de su música que ahora vuelve a sonar como aquella noche de Gotenburgo.

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