El debate sobre qué hacer con los residuos y cómo recuperarlos y reciclarlos se encuentra principalmente centrado en la fracción de los residuos que se denominan “secos”, que son los que aparecen en campañas para promover su separación: papel, cartón, aluminio, plásticos y vidrio, entre otros.

Si bien todos los esfuerzos que se realizan para recuperar materiales y reciclarlos son valiosos, existe una cuestión que se impone cada vez con más fuerza en la agenda ambiental ¿qué hacer con los residuos orgánicos y cómo aprovecharlos?

Argentina produce un promedio diario de 1,03 kg de residuos por habitante, lo que equivale a casi 45.000 toneladas diarias para toda la población y alrededor de 16.5 millones cada año. Si bien cada comunidad genera una composición diferente de residuos -de acuerdo a variables como sus características geográficas y económicas, densidad de población, producción industrial, entre otras. Se estima que un promedio del 40% de los residuos que generan las urbes medianas y grandes de nuestro país son orgánicos.

Un 40% de los residuos de las urbes son orgánicos

La importancia de los orgánicos reside en que son el componente principal de residuos sólidos. El estudio de calidad de los RSU (residuos sólidos urbanos) del área metropolitana de Buenos Aires (AMBA) elaborado por el CEAMSE y la Facultad de Ingeniería de la UBA muestra que del total de los residuos que produce la Ciudad de Buenos Aires, el 41% corresponde a alimentos (orgánicos). Su descomposición genera gases de efecto invernadero, tal es el peso de esta problemática que los residuos representan la tercera fuente de gases de efecto invernadero producido por el hombre.

En nuestro país el tratamiento de los residuos orgánicos aún no es protagonista en el debate público y, exceptuando 2 plantas de tratamiento mecánico biológico en el país y pequeñas iniciativas de compostaje, no hay desarrollo de tecnologías, ni plantas ni proyectos para el aprovechamiento de todo su potencial a gran escala.

El área de Investigación, Desarrollo e Innovación de Benito Roggio ambiental tomó nota y trabaja desde hace tiempo en el desarrollo de proyectos específicos para el total aprovechamiento de los residuos orgánicos. Estos proyectos se basan en el reciclado de los nutrientes presentes en dichos residuos y la generación de energía a través del biogás.

Entre otros proyectos de vanguardia, el Biorreactor Piloto Móvil que el área ambiental puso en marcha en agosto de 2017 es un proyecto que tiene como objetivo que las plantas industriales puedan conocer la cantidad de energía y biofertilizante que están en condiciones de generar con sus residuos orgánicos. Este dispositivo genera energía en forma de biogás a través de un proceso biológico que degrada la materia orgánica de los residuos en ausencia de oxígeno.

Instalado actualmente en el Parque Industrial de Pilar, este bio-reactor investiga el procesamiento de residuos orgánicos derivados de procesos productivos de la industria y de los comedores de las fábricas ubicadas en este predio. Participan de esta iniciativa plantas industriales de empresas de primera línea del sector alimenticio, de fabricación y envasado de aguas y gaseosas y de producción de artículos de limpieza e higiene, entre otras.

El trabajo realizado cuenta con el monitoreo constante y la toma de mediciones por parte del laboratorio perteneciente al área de Investigación, Desarrollo e Innovación . Allí, los especialistas construyeron cuatro biorreactores en menor escala que replican con las mismas muestras utilizadas en campo el proceso de tratamiento que se le realiza a los residuos orgánicos.

Los resultados obtenidos son alentadores. Se determinó que si se construyese una planta con los mismos procesos y tecnología que la del Biorreactor Piloto Móvil y teniendo una capacidad diaria de tratamiento de 80 toneladas de residuos orgánicos industriales similares a los utilizados, la misma tiene un potencial de generación de biogás de 12.000 Nm3/día, que le permitiría generar 1 MWh de energía eléctrica. Con este proyecto tenemos una excelente respuesta sobre qué hacer con los residuos orgánicos: el material obtenido luego del proceso de digestión, puede perfectamente ser aplicado al suelo de forma directa o previa separación en sólido y líquido; de esta manera se están reinsertando los productos en el ciclo productivo, aprovechándolos al máximo y minimizando su impacto en el medio ambiente.

Las conclusiones de la primera etapa de investigación indican que es un producto que, por su contenido de materia orgánica y nutrientes, permite ser utilizado en espacios verdes y jardines públicos, campos deportivos, restauración de suelos degradados o plantaciones forestales. Además del Biorreactor, Benito Roggio ambiental se encuentra desarrollando otros proyectos y tecnología que permitirán a futuro obtener de los residuos orgánicos otros componentes químicos, como por ejemplo el fósforo, que son escasos actualmente a nivel mundial.

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