La economía bajo pandemia acentuó la modalidad del teletrabajo, la digitalización de las cadenas de valor, la necesidad de un mayor análisis de datos en todos los sectores, la robotización, el comercio y el dinero electrónico, la telemedicina, la educación remota, las comunicaciones y el impacto transversal que las nuevas tecnologías tienen sobre la productividad del resto de las actividades públicas y privadas.

Una consecuencia de estos cambios es el constante crecimiento de la incidencia de la economía del conocimiento en el comercio mundial. La exportación de servicios basados en conocimiento alcanzó a fines de 2020 un récord histórico de participación, con el 11,15% de las exportaciones totales, lo cual implica un fuerte incremento de 0,8 punto para un solo año.

En el orden nacional no se verifica un crecimiento similar a la tendencia global. La participación de la economía del conocimiento en las exportaciones nacionales a junio de este año cayó al 8,2%. Este valor está lejos del récord de participación, que fue de 9,6% en diciembre de 2017, cuando las exportaciones alcanzaron a USD7.335 millones. Desde ese tope hubo diez trimestres consecutivos de caída, con una recuperación en el último trimestre, para llegar a un valor anual de USD5.776 millones al 30 de junio.

La recuperación del segundo trimestre implicó un interesante crecimiento del 12,4% respecto del valor exportado en igual trimestre de 2020. Aún es prematuro para saber si este es un cambio de tendencia permanente o solo un rebote coyuntural.

La combinación del crecimiento global y el estancamiento nacional determinó que el share de Argentina en la exportación de servicios basados en conocimiento haya caído del 0,44% en 2010, al 0,27% en 2019 y al 0,25% en 2020. Esta pérdida de participación es causada principalmente por el efecto en las exportaciones de la ampliación de la brecha cambiaria y la continuidad de la aplicación de los derechos de exportación sobre los servicios. Esta notable pérdida de valor produce dos consecuencias graves: una significativa fuga de cerebros protagonizada por profesionales de nivel medio y alto que migran al mercado informal para cobrar sus servicios en “dólares libres” y una fuga de empresas que ubican sus operaciones en países con mejores contextos normativos, cambiarios y tributarios en donde pueden percibir el valor pleno de sus exportaciones.

Unicornios: Aleph, Bitfarms, Ualá y Tiendanube

Una prueba de la alta capacidad latente de nuestro ecosistema es el surgimiento de nuevos unicornios argentinos como producto de las oportunidades de negocio que emergen de la economía post pandemia. En el último año, a los cinco unicornios tradicionales se sumaron los casos de Vercel, Mural, Aleph, Bitfarms, Ualá y Tiendanube.

La emergencia de unicornios demuestra no solo la alta capacidad técnica de nuestros profesionales sino también la disponibilidad de fondos globales que están en activa búsqueda de oportunidades para apalancar con capital de riesgo el desarrollo de nuevos negocios. Sin embargo, estas empresas desarrollaron su crecimiento principalmente fuera del mercado local, siendo más correcto denominarlos “unicornios de emprendedores argentinos”.

Ley de Economía del Conocimiento

Otro factor para destacar en este período es la reciente puesta en vigencia de la ley 27.506, de Economía del Conocimiento. Durante el segundo trimestre de este año adhirieron al régimen de promoción las primeras empresas y se espera que el ritmo de las habilitaciones crezca en el transcurso del segundo semestre. El efecto económico de este régimen irá tomando progresivo impulso a partir del próximo año.

Las exportaciones de servicios basados en el conocimiento (SBC) alcanzaron USD5.776 millones; es decir, un 7,9% menos que en 2020. La mejor performance fue la de servicios informáticos; en cambio, el rubro servicios empresariales, profesionales y técnicos tuvo una caída de 11,2%, con comportamientos muy disímiles entre investigación y desarrollo (+5,9%) y caídas muy significativas en servicios. En el último trimestre se produjo una recuperación del valor exportado que interrumpió una serie de diez trimestres en caída, pero aun es prematuro saber si es una recuperación circunstancial o si marca un cambio de tendencia.

Balanza de pagos

El saldo externo de los servicios basados en conocimiento volvió a ser superavitario. Las exportaciones superaron a las importaciones en USD469 M, siendo los servicios empresariales, profesionales y técnicos el rubro de mayor superávit, con USD1.189 M.

Cabe aclarar que las importaciones y las exportaciones de las industrias del conocimiento no están “calzadas”; es decir, no se requieren importaciones para exportar. Ambos rubros evolucionan independientemente: las exportaciones según la demanda global y las importaciones según las demandas internas del conjunto de la economía.

Empleo

El mercado laboral de las industrias del conocimiento compensa la fuga de talento de sus profesionales sénior con la incorporación de júniors, de manera tal que el empleo total registrado (436.000 trabajadores, a marzo de 2021) se mantiene en los niveles prepandémicos y se recupera de una leve caída registrada a fines de 2020.

Estos valores implicaron que el nivel de participación en el total de empleo privado registrado llegue a un máximo histórico de 7%, valor que se explica por la caída general de la ocupación y no por un crecimiento propio.

Entre los sectores que más ocupación registran están los servicios empresariales, profesionales y técnicos, con 71% del total. Mientras que el sector de mayor crecimiento es el informático, que llegó a 119.000 puestos de labor, unos 4.500 más que los registrados hace un año.

Una comparación posible: el caso de desarrollo de Polonia

Polonia es un país razonablemente comparable con Argentina: tiene una población de 38 millones de habitantes, con 2 millones de estudiantes en nivel universitario, cifras similares a las de nuestro país y su ingreso per cápita es de USD15.000, algo mayor al nuestro. Lo que distingue a Polonia es su foco estratégico en industrias del conocimiento: desarrolló centros operativos en varias ciudades (Cracovia, Lodz, Wroclaw) con alta dedicación a la exportación de servicios. Sus crecimientos son significativos: casi 150% desde 2010 y 9,1% en el último año. Su valor total exportado en 2020 suma más de USD30.000 millones, lo que supera las exportaciones del complejo oleaginoso argentino.

Argentina tiene condiciones humanas y técnicas comparables con las de Polonia. Si bien Polonia tiene la ventaja de operar en Europa continental, nuestro país comparte el uso horario de EE.UU. Argentina podría emular un desarrollo equivalente al de Polonia en la última década si se orienta a proveer condiciones de competitividad equivalentes a los países referentes, la disponibilidad de equipamiento y la conectividad para desarrollar la oferta sin demandar altas inversiones de capital, ideal para un país con limitaciones en el ingreso de capitales

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