Octubre fue una primavera financiera en el marco de la glaciación en la actividad económica. En septiembre octubre los despidos y suspensiones aumentaron 7 veces en relación a 2017.

El “carry trade” aprovechando las supertasas, llevó el dólar cerca del nuevo piso de la banda de noviembre. El Banco Central impuso encajes sobre las líneas de crédito del exterior a los bancos que fondeaban activos en pesos. Es decreciente según el plazo arrancando en 23% para ingresos por menos de 1 mes, 17% en dos meses, 11% para tres meses y 0 para plazos superiores al año.

La medida reduce significativamente la rentabilidad si se cubre el riesgo cambiario para futuros cortos, pero mantiene una alta rentabilidad para plazos de mas de un mes. La medida no alcanza a todos los instrumentos en moneda local, y no fija encajes elevados en plazos medios, con lo que está mas pensada para evitar una mayor apreciación que perfore el piso en el corto plazo vía especulación de los bancos, que como un desincentivo real y general que saque al tipo del cambio del piso de la banda.

De todas maneras, una mayor demanda estacional y de cobertura llevará el tipo de cambio mas cerca del medio de la banda con la cercanía de fin de año. Un dólar mas alto mejora el balance del BCRA que tiene un alto cuasifiscal desde octubre.

El ritmo del ajuste cambiario dependerá de si el BCRA intenta acelerar a comienzos de 2019 la baja de tasas por presiones políticas o esperará al otoño a que se consolide algo la baja de la inflación por la recesión. Aunque la inflación seguirá alta y los precios minoristas van a converger a la inflación mayorista, mas allá del impacto adicional de un dólar mas alto y los aumentos de precios regulados futuros. 

Será clave el anuncio del piso y el techo de la banda. Si es constante en 2,5% anual o intentan hacerlo decreciente el primer trimestre.

Por el momento la tasa de inflación supera ampliamente el ritmo de devaluación y esto no es sostenible en 2019 dado que aunque menor, seguimos con déficit de cuenta corriente y fuga de capitales. 

La fuga de capitales se redujo un 30% pero sigue siendo alta. El déficit en cuenta corriente mejora por la caída en las importaciones y la mejora del balance de turismo. Pero parte de este beneficio empeora por el peso de los intereses de la deuda.

Aún si el Gobierno consiguiera un déficit 0, algo improbable por el impacto de la recesión y las negociaciones para aprobar el presupuesto, el déficit financiero será de al menos 3,5% del PBI en 2019 y el déficit cuasifiscal llegaría al 4%.

Igual los operadores saben que el Presupuesto es un dibujo y hasta las calificadoras marcan los riesgos de una recesión importante. El bono es un parche y paliativo para que haya mas plata en la calle, y aquietar algo las aguas sociales, pero no cubre la pérdida de salario real promedio de 16% de este año.

En octubre la recaudación del IVA subió mas que la inflación. Influyó la liquidación de saldos pero esto no es sostenible y la recaudación va a bajar en términos reales.

Mas allá de la discusión del presupuesto, a fin de noviembre es la reunión presidencial del G20. El Gobierno espera mercados tranquilos hasta esa fecha. Mas allá de nuestros “Wall Streets”, nuestros “Main Streets” estarán menos calmos.

La confianza del consumidor medida por la Universidad Torcuato di Tella marca en octubre la peor marca de la era Macri y es aún peor que la de la devaluación de principios de 2014. Se acerca a las peores marcas de 2002. 

Se espera una nueva suba de la tasa de interés por parte de la FED en Diciembre. Durante 2019 habrá al menos dos subas mas de interés. 

Un año electoral siempre genera volatilidad cambiaria. El Gobierno apuesta a una cosecha importante. Será mayor a la de 2018 pero no a la de 2017.

Además de la tasa de USA y los vaivenes de las encuestas, hay que monitorear el precio de la soja y la situación de Brasil. La era Bolsonaro es una gran incógnita. Es esperable una apreciación del real en el corto plazo que ayude al tipo de cambio real mas allá del aumento de precios locales. De todos modos es mas significativo para Argentina que Brasil crezca que el nivel del tipo de cambio. Un punto adicional de crecimiento de Brasil, aumenta un 3,5% las exportaciones de Argentina.

Un replanteo del Mercosur tendría costos para Brasil en términos de exportaciones al resto del bloque. Es mas probable una firma de acuerdos de libre comercio, el ya anunciado con Europa y otros a nivel de bloque o en forma individual.

El memorándum con el FMI blanquea que la deuda tiene altos márgenes de insustentabilidad luego de 2019 con supuestos realistas tanto globales como de evolución económica local. Así rozaría el 100% del PBI en los próximos meses, cifra superior a la de la década del 90.

La recesión de 2019 será mayor a la proyectada por el Gobierno dado el apego al intento de cumplimiento de las metas fiscal y monetaria. Y si relaja las metas, con estas políticas y este contexto la volatilidad será aún mayor.

De todos modos o se relaja la meta monetaria para cumplir la meta fiscal, o se flexibiliza la meta fiscal por la recesión y las necesidades política del Gobierno, en un clima social que será caliente más allá del verano.

* Director de la consultora Synthesis