En la última década del siglo pasado, caía el Muro de Berlín, colapsaba poco tiempo después el bloque soviético, y de la mano de Francis Fukuyama y su "Fin de la Historia", el capitalismo triunfante en la Guerra Fría con el comunismo se alzaba avasallador e imparable, de la mano de una explosión de optimismo en el progreso universal.

Hoy, treinta años después, cada vez son más los técnicos, economistas y dirigentes que preanuncian una nueva y tal vez terminal crisis del capitalismo, de la mano de viejos y nuevos males que azotan a los países sin fijarse en región, credo ni lengua, y que apuntan a las bases mismas del sistema.

El primero de esos males, que se extiende como una mancha venenosa por numerosos países, es la desigualdad social.

Hace pocos días, el ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional (nada menos), Raghuram Rajan, advirtió que el capitalismo está "bajo una seria amenaza, porque ha dejado de satisfacer las necesidades de muchos, y cuando eso sucede, se producen muchas revueltas contra el capitalismo, y pienso que puede suceder más temprano que tarde".

Rajan hizo estas declaraciones al programa Today de BBC Radio 4, pocos días despues de presentar su último libro "El Tercer Pilar: cómo los mercados y el estado dejan a la comunidad atrás", en donde advierte sobre los defectos del capitalismo.

En 2005, este economista, que también se desempeñó como director del Banco Central de la India y fue mencionado como posible sucesor del canadiense Mark Carney al frente del Banco de Inglaterra, había advertido que la proliferación de complejos productos financieros habían creado lo que llamó una "mayor probabilidad de un colapso catastrófico". Su llamado de alerta fue desestimada por la élite financiera. Sin embargo, dos años después, las crisis económica global causada por la explosión de la burbuja de hipotecas subprime le dio la razón.

Ahora, Rajan resalta que los gobiernos del mundo ya no pueden darse el lujo de ignorar la desigualdad social en la implementación de sus políticas económicas, y también educativas.

El economista explica que en el pasado era posible obtener un trabajo de clase media con una "educación modesta". Pero la crisis financiera mundial de 2008 y la austeridad resultante modificaron ese histórico panorama. "Ahora, si realmente quieres tener éxito, necesitas una buena educación", dice, pero agrega que "desafortunadamente, las mismas comunidades que se ven afectadas por la globalización del comercio y de la información tienden a ser comunidades con sus escuelas en mal estado, donde hay un aumento de la delincuencia, aumento de las enfermedades sociales y no pueden preparar a sus miembros para la economía global". Una postal que parece demasiado cercana. ¿No?

Rajan cree que esto está impulsando a una nueva y severa crisis al capitalismo. "No está proporcionando igualdad de oportunidades y, de hecho, las personas están cayendo en una situación mucho peor", enfatizó, no obstante lo cual cree que hay una oportunidad de revertir esta tendencia autofagocitaria. "Lo que se necesita es un equilibrio. Hay que mejorar las oportunidades", resaltó el especialista, para quien, en este panorama, la democracia juega un papel relevante en el proceso de renovación del capitalismo. "Esa es la razón por la cual la democracia de mercado libre era un sistema equilibrado, pero necesitamos recuperar ese equilibrio otra vez", insiste el profesor en la Universidad de Chicago.

Chau clase media

En línea con lo expresado por el economista indio, el Foro Económico Mundial también llamó recientemente a prestar atención a la proliferación de bajos salarios a nivel mundial, que está derivando en un progresivo achicamiento de la clase media, con la consecuente reducción de consumo y achicamiento económico generalizado.

En un trabajo publicado la semana pasada, bajo el título "Los salarios de la clase media no suben (e incluso bajan), y las razones no son nada buenas", el organismo señala que los economistas ven ahora cómo el nivel de desempleo por ejemplo en Estados Unidos se sitúa en un escaso 4%, pero sin embargo los salarios no arrancan al alza (en términos reales), cuando en otros ciclos económicos similares lo habrían hecho hace varios trimestres.

Refuta asimismo lo que denomina "el clásico razonamiento de que los salarios suben sólo si también lo hace la productividad". Cita en este punto una investigación del Instituto para Política Económica de los Estados Unidos que reveló que, desde 1970 hasta hoy, mientras que la productividad se incrementó un 73.7%, los salarios (descontada la inflación) apenas crecieron un 12.3 por ciento.

Esa virtual "parálisis salarial" sólo se vuelve más severa a medida que pasa el tiempo, según muestran los datos que revelan que en 2018 el salario real del sector privado de EE.UU. no creció en absoluto, algo especialmente revelador en un contexto de vigoroso crecimiento económico como el que vivió la principal potencia mundial el año pasado.

El Foro Económico Mundial apunta que hasta hace unas décadas, en Estados Unidos cuando los salarios subían, lo hacía también la bolsa, mientras que actualmente ocurre lo contrario, y da un ejemplo puntual: hace unas semanas los mercados de EE.UU. cayeron tras conocerse datos en Febrero que revelaban que los salarios parecían que estar revitalizándose. El terror a la inflación (y a la suba de los tipos de interés)pegó por unas horas fuertemente entre los operadores bursátiles.

Los mercados recuperaron la calma sólo cuando se supo que, en realidad, ese incremento salarial no fue generalizado sino que el promedio enmascaraba mayores ganancias de quienes ya tenían los salarios más altos, marcando un notorio divorcio entre Wall Street y la economía real.

Finalmente cita a Richard Florida, coautor del artículo de investigación económica de la Reserva Federal de Nueva York que llevaba por título "¿Pueden los trabajadores con sueldos bajos conseguir mejores trabajos?". El especialista afirma contundentemente que, para revertir esa dañina tendencia de la polarización económica, se necesita hacer un "upgrade" de los rangos laborales del extremo más bajo. Y resalta que el único modo de crear un amplio número de trabajos que permitan mantener una familia es reconstruir la clase media, y que esto sólo puede hacerse realizando ese "upgrade" de trabajos más precarios y con menores salarios del sector servicios, que cada vez crece más pero cuyas condiciones laborales a la vez se degradan cada día más.

Para el organismo, "el capitalismo ya no puede sobrevivir como tal sin su apellido "popular": es precisamente una clase media amplia y acomodada lo que da estabilidad al sistema, y le imprime una prosperidad sostenible en el tiempo".

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Hector Medina

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