Paul Krugman, Nobel de Economía en 2008, se encargó de hacer la semana pasada un análisis de la crisis argentina en su cuenta de Twitter, en el cual el Fondo Monetario Internacional no quedó indemne.

Según Krugman, cuando el Gobierno asumió, en diciembre de 2015, tenía un problema de déficit gemelos, tanto interno como externo. El economista dice que la “respuesta de libro de texto” aconseja una consolidación fiscal y una devaluación de la moneda, para que las exportaciones balanceen la caída de la demanda interna. Pero el estadounidense afirmó que Macri no quiso tomar ninguno de los dos caminos. Por un lado, no quiso hacerse cargo de un gran recorte de presupuesto. Por el otro, no quiso convalidar una rápida depreciación del peso para evitar una escalada inflacionaria y para no quedar en desventaja ante una deuda nominada en dólares. En cambio, la solución que encontró fue tomar deuda en el extranjero.

Para Krugman, este esquema fue plausible al principio mientras duró la “luna de miel” de Macri con los mercados y luego gracias al apoyo del FMI. Pero que, al final, lo único que se logró fue agrandar el agujero, con un “gran crecimiento de la deuda externa y el descrédito de los neoliberales”.

La suba de la tasa de interés y las políticas de austeridad fueron, para Krugman, medidas desesperadas de último minuto, lo que llevó a una depresión.

“Lo que es sorprendente -cerró el premio Nobel- es lo increíblemente cercano que es esto al guión de 1998- 2001, con una habilitación similar de esos errores por el FMI. Lo cual hace que me preocupe mucho por Lagarde al frente del Banco Central Europeo.”