Si pasa, pasa. Esa premisa que dominó el primer año de gestión de Mauricio Macri se terminó en 2017. El Gobierno ya no se hace el distraído con las medidas que adopta y mantiene un nivel tan simple y lineal para definir las políticas de gestión que sorprende. Si durante el mandato de Cristina Fernández había sobreabundancia de números, datos y cálculos, en esta época, la gestión macrista escapa a dar precisiones de los datos duros más allá de los que difunde el Indec.

En los últimos meses tomó protagonismo el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, que todavía no cumplió un año al frente de la cartera. Le dio más presencia a las negociaciones, pero no más explicaciones. Una muestra de esa avaricia numérica fue el acuerdo con los gobernadores para el nuevo reparto de fondos y, mucho más escandaloso, el nuevo sistema de cálculo de actualización de haberes previsionales. En este caso, a la Casa Rosada no le alcanzó con el sentido común que le imprimió a su discurso electoralista y se enredó en declaraciones acerca de que era probable que ganaran menos a futuro, pero que de todos modos los jubilados no iban a perder. Tal vez haya evaluado que sincerar el recorte previsional a futuro era un "sincericidio".

El Gobierno obtuvo su reforma, pero a un costo cuya magnitud se medirá cuando recomience la actividad a pleno después de las Fiestas de fin de año y compruebe si sigue firme el compromiso de los gobernadores con el recorte de gastos a cambio de más fondos para las provincias, luego de que hicieran un último acto de expiación silenciosa para garantizar la reforma previsional.

La gobernadora María Eugenia Vidal pareció tomar un segundo plano en varios momentos del año, pero apareció en los momentos clave: su reunión con el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, actuó de advertencia y allanó el camino para que el resto de los gobernadores buscara un acuerdo político con la Nación por el reparto de fondos. Se sentó en un lugar central en la foto de familia de mandatarios provinciales mientras los camiones hidrantes se preparaban para reprimir la protesta contra la reforma previsional y la Cámara de Diputados sonaba el timbre llamando al recinto. Y en medio de ese ruido hizo aprobar en su provincia su propia reforma para eliminar las jubilaciones de privilegio. Macri tiene mucho que agradecer a la dirigente política, que actúa con dureza en la rispidez de la política bonaerese y aparece cuando la necesita.

Al final del año aparecieron los "cacerolazos" que actuaron como alarma para explorar los límites de respuesta de la sociedad, en especial de una clase media de centros urbanos, que reaccionaron ante el recorte jubilatorio. La sociedad no se había movilizado con esa contundencia por temas económicos desde el año pasado, al calor de los tarifazos

Clase media. Jubilados actuales y futuros. Dos núcleos de sostén político electoral que ningún gobierno puede desdeñar.