Desde el punto de vista de las economías regionales, la reforma impositiva presenta rasgos favorables, puesto que intenta promover las inversiones, pero conlleva puntos negativos como el del impuesto interno a productos netamente regionales. La región Pampeana, y en especial el campo y la agroindustria, han presentado buenos indicadores de actividad (aunque parcialmente neutralizados por el daño de las inundaciones). Esta buena performance se explica por la eliminación (o reducción) de los impuestos a la exportación (retenciones) y de las restricciones para exportar, a cargo de la actual administración.

En cambio, hay dos regiones con desempeño bastante pobre en los dos últimos años. Por un lado, la Patagonia, afectada por el bajo precio internacional del petróleo, y agravada por los altos costos laborales, que se habían incrementado en forma desmedida en los años anteriores. También está la mala coyuntura del Alto Valle, especialmente en su fruticultura, con altos costos de producción.

Por otro lado, está la región de Cuyo. La minería, también con bajos precios del oro, y con problemas ambientales, afectó a San Juan. Y está la vitivinicultura, cuyas exportaciones se estancaron y vienen cayendo desde hace seis años, también por los altos costos en dólares. En cuanto a las regiones norte- ñas, han tenido un comportamiento similar al país, la recuperación en el presente año. Tucumán y Salta son las que presentan mejor desempeño en el NOA, mientras que Corrientes lo hace en el NEA.

En el caso de los impuestos internos a productos netamente regionales, la presión impositiva será similar y algunos sectores ganarán con la reforma, otros perderán, y la vitivinicultura argentina aparece en este último grupo. Pasará a pagar este impuesto, justo en un periodo en que el sector está con serios problemas de competitividad, como se ha mencionado en la primera parte. No sólo ha tenido un problema de altos costos en dólares, sino que vienen de dos muy malas cosechas, con altos costos de su materia prima.

Haciendo una desagregación muy general de este sector, se puede pensar que una fracción de los vinos varietales (Malbec y otros) podrá eludir ese impuesto, si se exportan, pero estas exportaciones se han estancado desde hace seis años, debido a la menor competitividad. Por otro lado, los vinos comunes, muy dependientes del mercado interno y con tendencia decreciente en su consumo, se verán muy afectados por este impuesto. Claramente, una medida que se aplica en un momento inoportuno.

*Fundación Mediterránea