Corría el año 2000, más precisamente el 13 de abril, cuando en nuestro país se sancionaba la Ley de Lavado de Activos 25.246. Poco se conocía en Argentina sobre ese tipo complejo delictual.

La historia, tal vez mezclada con una pizca de leyenda, relata que en Estados Unidos, allá por los años 20, el dinero físico, proveniente de la delincuencia dedicada, entre otras cosas, a la venta de alcohol, drogas, tráfico de armas y prostitución, era legitimado haciendo figurar que lo obtenían las lavanderías de ropa.

Esos comercios, que habían sido creados específicamente para justificar el origen de fondos ilícitos (money laundering), obtenían sus ganancias en dinero físico, entonces, el justificativo era más que sencillo: el dinero físico obtenido por la delincuencia se hacía figurar como obtenido por las lavanderías de ropa. De allí el mote de "lavado de dinero".

Hemos de tener presente que el lavado de dinero es una actividad que toma bienes, cuyo origen es delictual, y los integra al sistema económico para otorgarles apariencia legal. Es un delito muy particular y complejo. Adviértase, que el "lavador" no quiere ganar dinero, como podría ser el objetivo del delito de evasión, el lavador sólo quiere lavar dinero. Darle apariencia legitima a dinero proveniente de actividades delictuales.

En Argentina, junto con el dictado de la ley que combate el Lavado, se creó la Unidad de Información Financiera (UIF), como órgano encargado de prevenir e impedir el lavado de activos. Inicialmente, y hasta mayo de 2016, formó parte del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, desde esa fecha hasta la actualidad depende del Ministerio de Hacienda.

La UIF en Argentina regula la actividad de los "Sujetos Obligados" en materia de prevención para velar por la integridad del orden económico-financiero y la idoneidad del sistema preventivo. Ello así, la UIF realiza procedimientos de supervisión y aplica, en caso de corresponder, medidas correctivas y/o multas por los incumplimientos de los Sujetos Obligados.

No resulta ocioso destacar que a nivel internacional estos organismos se nuclean en el grupo Egmont con la finalidad de establecer una red internacional para intercambiar información, conocimientos y tecnología a fin de lograr éxito en la lucha contra el Lavado de Activos y la Financiación del Terrorismo.

Con los años, Argentina fue ordenando su comportamiento

A nivel internacional el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), creado en 1989 por los países integrantes del G7, es quien estandariza la lucha mundial contra el Lavado, el financiamiento del terrorismo, el financiamiento de la proliferación de armas de destrucción masiva y el financiamiento de otras amenazas a la integridad del sistema financiero internacional. A tal fin, el GAFI dictó las conocidas "40 Recomendaciones" (1990) y las Directrices Estratégicas que deberían ser puestas en prácticas por aquellos países que adhieran al combate contra este flagelo.

Hoy ya no hay duda, si bien el origen del combate fue impedir el Lavado de Dinero, lo ocurrido en New York el 11 de septiembre de 2001 le mostró al mundo entero que el terrorismo necesitaba financiarse con dinero, y que ese dinero nunca podía ser dinero blanco, todo lo contrario, se necesitaba dinero que no se conociera su origen, se necesita poseer "dinero sucio".

El 11/9/2001 todos comprendimos que el terrorismo se financia con dinero sucio, y que para combatirlo es imprescindible impedir el lavado. Este atentado llevó al GAFI a dictar 9 Recomendaciones más, a las ya 40 existentes.

Advertimos, que los Estados democráticamente organizados, también han comprendido que la existencia de países "paraísos fiscales" es un peligro inminente, por la severa potencialidad que en esos países se instalen cuevas de lavadores de dinero sucio

Con el correr de los años la Argentina fue ordenando su comportamiento. Abandonó su característica de país "gris", o de seguimiento intensivo por las deficiencias en la lucha contra el Lavado, para ingresar en un orden necesario. Lenta, pero continuadamente, sobre todo a partir de la firme posición asumida en el año 2010, fue "aggiornando" su legislación.Fue un gran logro la creación de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC). Además, en el año 2011, se dictó la ley 26.683 que introdujo en el Código Penal el articulo 303 que castiga con pena de prisión de tres a diez años y multa el autolavado.

Argentina progresó, recorrió un largo trecho del camino, por ello en el año 2017, el argentino Santiago Otamendi, asumió la presidencia del GAFI. Sin embargo alertamos en que deberá continuarse caminando.

La UIF informó en su reporte de 2018, que desde su creación a la fecha se registran 26 sentencias condenatorias y 75 condenados, con un monto global de medidas cautelares por $ 519.544.476.560.-

El dinero sucio proviene siempre de delitos previos, para lo cual debe lavárselo a fin de darle apariencia de legítimo. El terrorismo necesita financiamiento y en su afán no le interesa ni dónde ni cómo obtenerlo. El combate contra el lavado esta aparejado al combate contra el terrorismo. La lucha debe continuar.

*Socia de TGCQ & Asociados

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