Uno de los casos más raros entre los directores de Hollywood es el de Lawrence Kasdan. Se lo considera un guionista que, cada tanto, filma y suele tener algún éxito. Pero es muy raro que pase por “autor”, por cineasta mayor, aunque efectivamente lo es. Su nombre solía asociarse sobre todo con el gran espectáculo, básicamente porque fue la persona que inventó a Indiana Jones e hizo de La Guerra de las Galaxias una saga al escribir el guión de El Imperio Contraataca. Sin embargo, su obra como realizador es bastante diferente de esta clase de cine, aún cuando ha hecho películas de gran presupuesto y hasta una fallida adaptación de Stephen King, Cazador de sueños.

La estructura de la mayoría de sus películas es coral y casi nunca hay villanos

Kasdan es un maestro que comprendió como nadie la manera que tenía el viejo Hollywood de escribir historias y de filmarlas. Por lo general, sus películas son corales: muchos personajes y muchas historias que se cruzan o un gran lienzo. Si alguna vez tuvo dudas sobre la diferencia entre “historia” y “trama”, Kasdan es buen cineasta para elucidarlas: la historia es el todo de sus películas, y la trama la conforman cada uno de los cuentos de cada uno de sus personajes. Por otro lado, los quiere a todos, incluso a los malos, algo notable para un guionista. En sus películas, por alguna extraña razón, gana la bondad: es uno de los pocos cineastas que ha sabido retratar la bondad humana sin caer en la cursilería. De hecho, en muchas de sus pelí- culas -muchas de las mejoresno hay villanos. Las personas pueden hacer cosas buenas o equivocadas, pero no necesariamente son malvadas. Y si hay un villano, si la fuerza del mal aparece, el norte se coloca en cómo reaccionan los buenos y no en la manifestación del malo. Kasdan es de los directores más humanos que existen en el cine en general.

En el fondo, aunque no siempre se nota, se trata de un comediógrafo, alguien que cree que en el mundo todo es una especie de broma. y que necesitamos saber que por cada tristeza hay una alegría. Por eso es que suele “atomizar” a sus personajes para reunirlos al final, para que cada uno represente una variante posible de las situaciones que se viven en el filme. La estructura coral parece más cercana a la vida real vista a la distancia, pero es también de las más difíciles de conseguir, sobre todo en películas “de género”. Porque a Kasdan le gustan los géneros tradicionales: ha hecho policial negro, western, comedia romántica y terror sin problemas y con la misma calidad, respetando los cánones de cada uno desde una perspectiva moderna. Prueba de esa modernidad es que el primer guión que vendió -y recién se filmó unos veinte años después- fue El Guardaespaldas, una película mucho menos “melosa” de lo que el lugar común indica (de hecho, un gran filme justamente por el cuidado coral en los personajes).

Para ver, todo. No es una filmografía muy extensa, pero para empezar, lo mejor es lo siguiente:

1) Cuerpos ardientes. Actualización del noir en los ‘80. William Hurt es un médico envuelto en las redes de una mujer desesperada, Kathleen Turner, y tiene un amigo que gusta de los explosivos, Mickey Rourke. El sexo será el arma que envuelva al protagonista y lo lleve a decisiones criminales. Pero, además de eso, hay una especie de tratado sobre la amistad. Quizás el único filme “pesimista” del director.

2) Reencuentro. Obra maestra de la comedia irónica: un grupo de ex compañeros “progres” de la universidad se reúne tras el suicidio de quien fuera su líder (de paso, la escena de títulos es magistral y el cadáver es Kevin Costner, gran amigo de Kasdan cuyas escenas se cortaron al final). El elenco (Kevin Kline, William Hurt, Jo Beth Williams, Meg Tilly, Jeff Goldblum, Tom Berenger, Glenn Close y Mary Kay Place) funciona como un reloj. Hay amores que fueron y se actualizan, traiciones que se curan, dolores que se desvanecen. Hay una banda sonora increíble con canciones de los ‘60 y principios de los ‘70. Y una reflexión sobre el paso del idealismo de izquierda a la vida familiar de las reaganomics totalmente precisa y nada acusatoria. Una película hermosa, además.

3) Silverado. En medio de los ‘80, cuando el western ya era el pasado, Kasdan filma este relato múltiple sobre cuatro personajes (Kline otra vez, Danny Glover, Kevin Costner y Scott Glenn) que retoman todos los mitos del Oeste y no sólo los actualizan sino que también muestran su otra cara. Hay aventura, hay humor y también hay tragedia y tristeza. Por otro lado, es un ejemplo del uso del paisaje (las secuencias de arreo, la estampida final) que demuestran que Kasdan es mucho más que un guionista.

4) Un tropiezo llamado amor. Una pareja (Hurt y Kennedy después, en personajes inversos a los de Cuerpos...) sufre la muerte de su hijo pequeño. Hay una enorme crisis entre ambos y aparece una entrenadora de perros (Geena Davis) que altera todo el balance de fuerzas. Hay una tragedia y hay una comedia al mismo tiempo, y un retrato de la bondad humana perfecto.

5) Mumford. Otra obra maestra: en pueblo chico, un psicó- logo arregla la vida de todo el mundo, incluso de sus competidores. Eso sí, no es realmente un psicólogo sino un vivillo o, si se quiere, un ángel guardián. El amor y la comedia fluyen en todas las escenas.