Guillermo Martínez acaba de ganar en Barcelona el prestigioso premio Nadal por su reciente novela Los crímenes de Alicia, secuela de Crímenes imperceptibles. Es doctor en Ciencias Matemáticas y, lejos de cualquier estereotipo, es muy gracioso y claro al hablar de temas complejos. Pero lo que estuvo "desde siempre", dice, es la literatura.

"Mi papá era escritor, mi mamá profesora de letras, en mi casa había una gran biblioteca. Mi papá escribía mucho, asesoraba sobre libros, permaneció inédito toda su vida, le publicamos nosotros con mis hermanos cuando murió", dice a BAE Negocios Martínez café de por medio en un bar. "Empecé la carrera científica para ganarme la vida, como segunda carrera pensaba estudiar filosofía. Me anoté en ingeniería electricista, tenía profesores de matemáticas muy buenos, me gustó mucho. Lo que me interesó fue la lógica matemática que lleva a situaciones filosóficas, pero nunca dejé de escribir", relata. Crímenes imperceptibles fue un gran éxito inesperado. Me permitió comprar una casa con ese dinero. Hasta ese momento era como un equilibrista entre las dos cosas, desde ahí dejé la universidad pero nunca de leer sobre matemáticas.

—¿El policial cómo llega? No es el único género al que se dedica...
—Fue algo extraño, casi accidental. Viviendo en Oxford dos años no escribí nada de literatura y quería recuperar ese tiempo perdido. En el avión de vuelta se me ocurrió una idea, la escribí como un apunte. Después escribí mi segunda novela, dejé el apunte. Tiempo después me preguntaron si me animaba escribir una novela policial en capítulos breves para un portal. Casi por encargo refloté esa idea, pero con la crisis del 2001 el proyecto no se concretó. La idea de la novela estaba desarrollada en mi cabeza y seguí con ella. Me gusta mucho el policial, tengo un gran recuerdo de las novelas policiales que leí en la adolescencia. Me interesa la revindicación de la novela policial clásica, ese género desprestigiado en relación con la actual novela negra. Me sigue interesando la novela de intriga, ver los dobleces de los humanos, donde quizás los que parecen inocentes no lo son; conjeturas que están más cerca de la filosofía que de la novela dura.

“Veo una vinculación entre la magia, la novela policial y la demostración de un teorema”

—¿Es verdad que la pasa bien cuando escribe policiales?
—La pasé bien, cosa que no me pasa en todos los libros. La paso mal con el primer borrador y la paso mejor en la etapa de la corrección. Con estas dos novelas me divertí más de lo habitual, pero también hubo momentos de horror, en donde uno cree que no va a llegar al otro lado, te tirás a nadar y no sabés si vas a llegar a la otra orilla .

—¿Planifica antes de comenzar?
—Pienso lo básico de la intriga, después aparece todo el elenco de personajes, sumar pisadas para tapar las huellas. Parte de la dificultad de escribir policial es que es en dos claves.

—¿Se puede decir que en este hay dos intrigas?
—Sí, una es la policial, los crímenes que se desencadenan; y la otra intriga latente es sobre el contenido de la página arrancada del diario de Lewis Carroll (autor de Alicia en el País de las Maravillas) y qué nos dice eso de la biografía de Carroll. La novela nace de un prólogo que me piden para un libro de Carroll, que era matemático. Me puse a buscar un poco en distintos libros, leí que las dos sobrinas nietas arrancaron algunas páginas y anotaron lo esencial en un papelito que se encontró en 1994. Imaginé el personaje de una becaria que lo encontró.

—¿El lector del policial es exigente?
—Si. Ha leído mucho. Borges habla de la delicada infracción de las normas y de las leyes de la narración policial, el último mandamiento es necesidad y maravilla de la resolución, en el final hay un elemento de necesidad, es natural que sea de este modo que se nos revela, pero no lo habíamos imaginado, eso es la maravilla. Yo veo una vinculación entre la magia, la novela policial y la demostración de un teorema. Cómo hacer para probar aquello con lo poquito que sé; grandes matemáticos convirtieron ese poquito en una tesis. La magia es racional, lo que ve es una ilusión.

—¿El crimen perfecto es que se resuelve con un culpable equivocado?
—Si no se encuentra un culpable, siempre queda abierto el caso. Es una tesis para las dos novelas. Hay un deseo de escribir una más, que sea un trilogía, pero se me tiene que ocurrir lo que yo llamo "la idea teórica".

—¿Qué siente con el premio?
—Fue algo extraordinario, es uno de los premios más importantes de España y abre la temporada literaria. Estoy muy contento.

Título: Los crímenes de Alicia
Autor: Guillermo Martínez
Precio: $689
Editorial: Destino
Páginas: 336