Andrea Milano acaba de publicar su nueva novela histórica y romántica en la que retoma personajes de las otras. "Los protagonistas de Alma Gitana, el Payo y Almudena, son personajes que se desprenden de mi novela Embrujo Gitano. A lo largo de la trama de Embrujo Gitano fueron ganando terreno como secundarios y sabía que algún día volverían para contar su propia historia. Yo quería escribirla y los lectores me pedían que lo hiciera. Sin dudas, Alma Gitana es el deseo cumplido de ellos y mío", dice a BAE Negocios Milano desde Olavarría donde vive.

—¿Por qué eligió este periodo histórico?
—Embrujo Gitano se cerró en el año 1867. En Alma gitana quería que al menos transcurrieran un par de años y por eso decidí ambientarla entre fines de 1869 y 1870, lo que me permitió, por ejemplo, relatar el asesinato de Urquiza a través de los ojos de uno de los personajes. También era la época en la que el gobierno de Sarmiento comenzaba a extender las líneas ferroviarias más allá de la provincia de Buenos Aires y eso me permitía jugar con la trama y contar un poco sobre la llegada del ferrocarril a Córdoba, ya que la mayor parte de la novela transcurre en Cruz del Eje. Además, me di el lujo de incluir en la historia a Felicitas Guerrero, que en ese momento transitaba por su reciente viudez, la pérdida de sus dos hijos y el acoso de Enrique Ocampo.

—¿Cómo surgió el título?
—A la hora de buscarle un título a la novela quería que siguiera la misma línea de la anterior. Mi primera opción había sido Corazón gitano, pero era un título ya bastante trillado, en canciones, sobre todo. Por eso me decanté al final por Alma gitana. Pablo Medrano, al que todos llaman Payo, es hijo de un hombre blanco y una gitana. Aunque por sus venas corra sangre de ambas raleas, él se siente gitano de alma.

—¿"El que las hace las paga"?
—Esa bajada de título la eligió mi editora y le va como anillo al dedo a la novela. No solo el Payo, el protagonista, tiene una cuenta que saldar con el destino; hay otros personajes de Alma Gitana que tarde o temprano deberán pagar también por lo que hicieron. Como se puede leer en la sinopsis, "el que las hace las paga" es una sentencia proverbial que se cumple inexorablemente.

—¿Le cuesta desprenderte de los personajes?
—Me cuesta mucho dejarlos ir; por eso debo realizar un "período de duelo" cada vez que cierro una historia. Son muchos meses conviviendo con ellos a diario y es difícil despedirse. Es imposible no encariñarse con los personajes. Con algunos más, con otros menos, pero terminan convirtiéndose en parte de la familia (una imaginaria, por supuesto) Aunque muchas veces te hagan renegar o no hacen lo que una pretende (porque yo estoy convencida que ellos son los que escriben la historia) a la hora de poner la palabra "Fin" sentís emoción, alegría, ilusión, ansiedad y también nostalgia por tener que soltar a los personajes. Por suerte, la magia de los libros puede hacer que me reencuentre con ellos en cualquier momento.

—¿Cómo se documenta?
—Si bien hoy en día es mucho más fácil encontrar información en Internet, suelo ir a las fuentes más confiables. En mi caso, busco material bibliográfico, audiovisual (si lo hay) o recurro directamente a los expertos o a las personas indicadas para que me den una mano. Por ejemplo, para Alma Gitana tenía que investigar sobre un accidente ferroviario en Laguna Larga, Córdoba, que fue el primer siniestro de trenes en esa provincia y me comuniqué con gente de esa ciudad para obtener datos de ese momento.

—¿Las historias de amor cambian según las épocas?
—Creo que sí. No es lo mismo relatar una historia de amor en el siglo XIX, en donde la mujer casi siempre debía obedecer primero al padre y luego al marido que escribir sobre una historia de amor que transcurre en pleno siglo XXI, en donde goza de esa libertad que le era vedada en el pasado. Los tiempos cambian, es lógico que las historias de amor también lo hagan.

—¿Las novelas de amor siempre tienen que tener finales felices?
—A mi entender, sí. Por eso es una novela de amor. Es justo que los protagonistas alcancen la felicidad en las últimas páginas, sobre todo, si los hacemos sufrir durante buena parte de la historia. La vida real a veces es demasiado dura y el lector busca evadirse de la realidad, es reconfortante entregarles una novela con un final feliz para que se queden con una sonrisa.

—¿Los varones se están acercando más al género?
—Sí, totalmente. Antes les daba pudor reconocerlo, pero creo que la novela romántica histórica es la que está consiguiendo el "milagro" de que los hombres no solo nos lean sino también que pierdan ese miedo de decir que les gusta el género. He recibido mensajes de lectores hombres encantados con mis novelas, incluso me han enviado fotos de sus ejemplares. Poco a poco, se van acercando a la novela romántica y eso es maravilloso.

—¿Cuando termina una novela ya tiene otra en mente?
—¡Sí! Muchas veces incluso ya estoy pensando en la que sigue antes de terminar la que estoy escribiendo. La mente del escritor es incansable y no conoce de tiempos ni de esperas. Ya estoy trabajando en mi próxima novela histórica que transcurrirá entre Buenos Aires y Brasil durante las luchas abolicionistas.

Título: Alma gitana
Autora: Andrea Milano
Editorial: Plaza & Janes
Páginas: 528
Precio: $949

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