El viernes último se celebró el Día Mundial del Reciclaje, con numerosas iniciativas llamadas a formar conciencia en la sociedad acerca de la importancia que tiene tratar los desechos como corresponden, para no contribuir al cambio climático, y así proteger el medio ambiente.

Entre varios ejemplos en la Argentina de emprendimientos que combinan tanto el trabajo por el medioambiente como la búsqueda de una salida laboral sustentable para muchas personas, RSE decidió tomar dos de la provincia de Buenos Aires.

El primero es el de Creando Conciencia, una cooperativa que diseña, realiza y vende bancos y distintos muebles en madera plástica, con material 100 % producido con deshechos postconsumo, cuya producción está a cargo de los propios recicladores urbanos y cuyos productos ya se encuentran en plazas de Tigre, Capital, Nordelta y Hotel Sheraton, entre otros. “Creando equipamiento urbano” es una línea de bancos y mesas destinados a espacios de uso común (plazas, jardines, parques, edificios y terrazas) realizados en madera plástica, un material producido 100 % con deshechos postconsumo y que posee una enorme resistencia a la intemperie sin necesidad de tratamientos.

Creando Conciencia tiene productos en Tigre, CABA y el Hotel Sheraton, entre otros puntos

La cooperativa cuenta además con el sello Buen Diseño Argentino, otorgado en 2017 por el Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación. La producción de los muebles está a cargo de la propia cooperativa, completando con esto la cadena de valor, ya que es la misma organización la que lleva a cabo todo el proceso: empezando por la recolección de residuos, el separado, más tarde el enfardado, la adquisición de la madera plástica y finalmente el diseño, la fabricación y la venta. “Nos llena de orgullo y satisfacción el crecimiento que está teniendo Creando equipamiento urbano, en especial porque es algo que hacemos con los propios materiales que reciclamos. Además, gracias a la producción que hacemos en la propia cooperativa, podemos salir al mercado con un muy buen producto, que nos permite lograr una mejor calidad de vida para los socios y un mayor crecimiento para la organización”, consideró Noelia Segovia, presidenta de Creando Conciencia, que agrega que “empezamos en 2006 con lo medio ambiental y lo social como las dos primeras preocupaciones, por lo que las prioridades fueron poder dar trabajo y profesionalizar el trabajo de recuperación”.

“Comenzamos siendo seis y hoy somos 48 familias trabajando en Creando Conciencia, de las cuales el 60% son mujeres”, dice Segovia, que agrega que entre otros puntos el trabajo cooperativo significa “dignificar el trabajo de los recuperadores urbanos, el término cartoneros era peyorativo hacia la persona. Nuestra cooperativa valora y protege el trabajo del recuperador urbano”. Creando inauguró recientemente un nuevo showroom, de 400 metros cuadrados, ubicado en la calle Sarmiento 1757, del barrio de Benavídez.

“Habiamos comenzado con recolección, capacitaciones y reinsertar lo recuperado en la industria. Lo que quisimos hacer fue cerrar el círculo, haciendo muebles de diseño que son ofrecidos a vecinos y empresas con madera plástica, que es una madera con la misma textura que la madera normal, son muy competitivos en lo que son amoblamientos, son sustentables y hechos por personas reinsertadas en el mercado laboral” dice la activista ambiental. Destaca que “nuestra planta esta certificada como destino sustentable por el OPDS (Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible), y Tigre va a ser el primer municipio en certificar la trazabilidad de los materiales.lo que garantiza que todo el reciclable juntado en el municipio va a ser reinsertado en la industria, y sólo lo rechazado sea enviado al CEAMSE”.

Recientemente, la cooperativa creó una línea de huertas, producidas también con madera plástica reciclada, que ya se encuentran en algunas delegaciones municipales y polideportivos.

Ecobloques

Otro ejemplo es el de Reciclando Conciencia, cooperativa que opera la planta de transferencia donde se reciclan residuos preclasifi cados de Pinamar y otros balnearios de la Costa, y que junto con el Centro Experimental de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU), perteneciente a la UBA, está desarrollando los primeros eco ladrillos hechos a partir del telgopor post consumo, que serán utilizados, en parte, para la construcción de las viviendas de varios de sus integrantes.

El proyecto para la creación de estos eco bloques comenzó hace cinco meses, cuando Reciclando Conciencia selló un acuerdo con el arquitecto Carlos Levingston, quien lidera el Centro Experimental (CEP) de dicha casa de estudios, comprometiéndose a trabajar en forma conjunta para el desarrollo del eco ladrillo.

“Desde que nació Reciclando, buscamos tanto la inclusión social como el cuidado ambiental y el desarrollo personal de los socios. El proyecto del eco bloque, junto a la FADU, es una muy buena síntesis de eso: por un lado, resuelve un tema de la falta de trazabilidad del telgopor, generando un producto de valor comercial que ayudará al crecimiento de la cooperativa y, a la vez, servirá para la construcción del hogar de algunos de los socios” señaló Carlos Méndez, presidente de la cooperativa.

Agrega que “la FADU aportó los planos de las máquinas trituradoras de telgopor y capacitación para el desarrollo del prototipo de bloque. Actualmente estamos desarrollando la industrialización del producto y se espera que, en 6 meses, ya podamos producir de 100 a 500 unidades diarias, siempre dependiendo de los volúmenes que se puedan recuperar”.

Y destaca que “este nuevo eco bloque ofrece una doble solución: por un lado evita la contaminación que produce el material y, por el otro, genera un producto aplicable a la construcción”. Estos ladrillos son un 40 % más livianos que otros, contando a su vez con una alta aislación térmica y acústica, lo que los convierte en un material muy eficiente para la optimización de energía.

El proyecto nació hace nueve años, a partir de la unión de varios amigos que se convirtieron en activistas ambientales. Actualmente cuenta con 25 socios y diferentes actividades, siempre vinculadas al reciclado, la inclusión social y el cuidado ambiental. Cuenta con una línea de placas hechas con plástico reciclado, con las que se construyen sillas, mesas, buzones, cuchas para perros, etc.  Y, también, con una línea de recupero de metales, que luego son restaurados y revestidos con placas de este plástico reciclado.

Ubicada en Pinamar, Reciclando Conciencia es la única cooperativa que tiene una planta de transferencia en la Costa Atlántica habilitada para emitir manifiestos electrónicos de trazabilidad sustentable. A través de cien centros de acopio situados en instituciones educativas y públicas en Pinamar, Valeria del Mar, Cariló y Ostende, recibe residuos separados por los vecinos.

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