Las lluvias que se vieron a lo largo del año las cuales provocaron graves inundaciones en muchas zonas del país no fue motivo para que el productor termine el 2017 con ganancias. Y es que la vuelta al ruedo de los cereales le permitió hacerse de una caja que había dejado tiempo atrás. Trigo y maíz le sirvió al ruralista para enfrentar los pagos y dejar a la soja para momentos más importantes. Los porotos se vieron poco por los mercados.

"Si el 2016 fue el deshago para el productor, el 2017 podemos decir que fue un año económicamente bueno dado que volvió la caja de la mano de los cereales y por créditos en dólares de un sólo dígito", afirmó el director de la corredora Futuros y Opciones (FyO), Dante Romano.

Y es que en el caso del maíz , los buenos rindes generaron una cosecha de más de 40 millones de toneladas y lo mismo se vio en el trigo con sus 18 millones. Este último tras la apertura de las exportaciones hizo que se enviara al exterior casi 13 millones de toneladas, un récord para el commoditie.

En 2017 los ingresos de divisas por todo el complejo agroindustrial caerá un 7% respecto de 2016

Pero lo valores en el caso del trigo tuvo rispideces con los molineros que elevaron las condiciones de calidad para no pagar los precios que ofrecían a diferencia de otros años. Lo bueno es que las fábricas no se vieron en la necesidad de importar como se vio en 2015.

En cuanto a los precios del maíz "los cuales fueron mas a la baja y del orden de los u$s150 la tonelada", según Romano, no fue un impedimento para que caiga la comercialización.

En soja la cosa fue distinta. El productor busco siempre el mejor precio y mirando la cotización del dólar.

Es decir aprovechó las veces que subió y salió a negociarlo. No por algo hoy se sabe que restan por venderse 15 millones de toneladas.

Lo que habla a las claras que esa retención que hace de sus granos no tenía que ver con el gobierno de turno. Sino simple y llanamente con que la usa como moneda de cambio.

Eso si, al gobierno le interesa que venda para que el tipo de cambio se mantenga a la baja aunque para el productor eso no es bueno.

Las divisas en el conjunto caerán respecto de 2016. Los ingresos por todo el complejo agroindustrial terminaran rondando los u$s21.500 millones versus los u$s23.156 millones del año pasado.

Los costos atados al dólar siguen siendo altos para el hombre de campo que también se ve afectado por la inflación. El aumento al gasoil en noviembre presenta un panorama complicado para la cosecha al se sumará el aumento en el inmobiliario rural con subas por arriba del 50% en muchas provincias del país.