El radiodespertador suena a las 8,30 con el tema "Relax" de Frankie goes to Hollywood. Es el 9 de julio de 1984. Stefan se levanta y toma unas pastillas en el baño. Baja a desayunar con su padre sin dejar de hojear un libro de ciencia ficción sobre el cual está programando un videojuego. Mientras le cuenta sobre el proyecto, el padre le pregunta qué cereales prefiere: ¿frosties o sugar pufs? La pantalla se encoge y se despliegan al público las dos opciones para decidir cómo seguirá la historia.

Bandersnatch es el nuevo chiche de Netflix, un formato experimental con el que ya había coqueteado y que ahora lanza de lleno con esta película especial de la exitosa serie de ciencia ficción Black Mirror. Las decisiones que toma el espectador lo van lanzando a distintos corredores narrativos y obtiene así diferentes finales. Parte de la gracia, entonces, es descubrir todas las opciones que quedan por ver (El metraje completo tiene más de cinco horas, pero las elecciones del televidente pueden hacer que dure desde 40 a 120 minutos). Se estrenó el viernes pasado y en pocos días estaba en boca de todos en las redes sociales.

Repleta de guiños secretos y referencias, la serie está embebida en la nostalgia ochentera, que tanto rindió en producciones recientes. Desde la banda sonora que incluye (y permite elegir, claro) temas de Thompson Twins, Eurythmics, Tomita y Tangerine Dreams hasta los clásicos videojuegos de la época como el Pacman aparecen constantemente en la historia.

Puede durar entre 40 y 120 minutos según las decisiones

Es que fue precisamente en los ochenta cuando nacieron y se multiplicaron los libros de la colección "Elige tu propia aventura". Esas novelas juveniles de hiperficción explorativa en las que el lector toma decisiones sobre la forma de actuar que tienen los personajes poblaban estantes en las bibliotecas de los preadolescentes de la época. La nueva propuesta de Netflix replica ese formato potenciado por las posibilidades que ofrece la tecnología.

En este caso, la trama se centra en un joven programador, Stefan (interpretado por Fionn Whitehead a quien vimos recientemente protagonizar Dunkerque de Christopher Nolan), que decide diseñar un videojuego basado en su libro favorito, una novela fantástica con formato "Elige tu propia aventura" llamada Bandersnatch. En el proceso, comienza a cuestionarse la realidad. El autor del libro que obsesiona a Stefan, Jerome F. Davies, no tuvo un final feliz.

Realidades paralelas y guiños

En un ejemplo de las múltiples referencias y claves escondidas del film (¿capítulo?), el personaje de ese misterioso escritor, que no es real pero tiene algunos puntos de contacto con el autor de ciencia ficción Philip K Dick (que además aparece en un poster), está interpretado en sus apariciones fotográficas no por un actor sino por Jeff Minter,un legendario y excéntrico programador de videojuegos. El nombre de la novela Bandesnatch responde en realidad a unas creaturas ficcionales imaginadas por Lewis Carroll que aparecen mencionadas en "Alicia a través del espejo", libro al que a su vez se hace alusión en el tráiler con una imagen del protagonista atravesando el espejo.

Las referencias que están fascinando a una parte del público y se comparten en blogs como valiosos hallazgos-llegan incluso a la propia serie Black Mirror. A modo de ejemplo, van dos: el poster "Metalhead" que se ve en la empresa de videojuegos apunta a los perros robots de un capítulo de la cuarta temporada y las sesiones de terapia de Stefan se realizan, nada menos, en San Junipero, centro médico que aparece en uno de los episodios preferidos de los fans.

Una parte del público está alucinando de entusiasmo con el formato y los guiños y ven en esta propuesta un antes y un después en la ficción audiovisual. Pero otros ven, con bastante razón, un resultado un poco pobre en contenidos, especialmente comparado con la potencia reflexiva de otras entregas de la serie, y débil en la trama, ya que muchas de las elecciones son irrelevantes o conducen a disgresiones insípidas o fallidas y se queda corta en la idea de construir finales múltiples. "Si hubiera elegido los cereales frosties tal vez Bandersnatch hubiera sido entretenido", bromeaba un espectador en las redes sociales.

Algunos, incluso, ven en este ambicioso proyecto la intención de su creador Charlie Brooker de burlarse del afán de hiperanálisis y poder, en última instancia, reírse de sí mismo. Una invitación a jugar y a divertirse, más que a tomarlo muy en serio.

Como quiera que sea, se trata de un experimento que vale la pena probar y descubrir a qué aventura nos conducen las decisiones. ¿Sí o no?