Algunos martes a la noche, en la sala Picasso del Paseo La Plaza, decenas de personas se juntan a escuchar historias. Muchos no se conocen, llegan ahí por primera vez. Todos siguen las anécdotas con atención. No son historias cualquiera, son relatos de fracaso. En esos encuentros, por ejemplo, Ricky Sarkany contó que compró por error botones bañados en oro y se terminaron empleando para jeans de lujo, o el chef Tomás Kalika del aclamado restaurante Mishiguene confesó en el escenario que perdió casi un millón de dólares con The Food Factory. La propuesta es compartir experiencias y aprender de los dolorosos tropiezos.

Oops es el nombre de estos eventos que periódicamente empezaron a organizarse en el Paseo La Plaza, con un público creciente.

Desde la llegada de las charlas pioneras de Fuckup Nights, un modelo internacional que se incorporó en el país hace varios años y aún se realiza en el Cultural San Martín, se multiplicaron las propuestas que buscan deconstruir el fracaso y darle otra cara a esos temidos errores.

La movida prendió tanto que fue ganando terreno. De los teatros públicos pasó a salas privadas, cines, cátedras universitarias y empresas, adonde se realizan charlas y workshops con este foco. A esto se agregan los libros sobre el tópico, que siempre abundan en casos.

“La gente se engancha porque es un tema inherente al ser humano. Todo el tiempo hay cosas que nos salen como esperamos y cosas que no. Vivimos a diario con la posibilidad de fallar, pero de eso en general no se hablaba. Entonces la persona no puede aprender, no puede compartir. Al cambiar el chip y ver que a todos nos pasa, nos humaniza, nos hace sincerarnos con nosotros mismos. Esto nos permite empatizar con otro y nos abre la puerta para aceptarnos un poco más a nosotros mismos”, destaca Alejandra Marcote, una de las organizadora originales de las Fuckup Night que desarrolló la marca Aprender del Error con la que desde hace 2 años pone el foco en la resignación de errores y fracasos tanto en lo personal como organizacional. “Ya no sólo es ir a escuchar historias de otros, sino también trabajar para aprender de nuestra propia historia, mediante charlas y workshops”, agrega.

En los encuentros -que ya brindó en empresas como Banco Patagonia, Siemens y Remax, entre otras, trabaja en traer algunas de las ideas básicas que todos tenemos sobre los errores y desafiarlas. La propuesta es pensarse a uno mismo en su relación con el tema en el día a día, no sólo en lo laboral. Según la experta, como hay algo muy cultural, todas esas asociaciones que tenemos con errores y fracasos vienen desde chicos.

En 2018 comenzó además con el Podcast “Aprender del Error para Transformarnos” (spotify y Wetoker) donde comparte reflexiones de 6 a 8 minutos sobre el tema. Brinda también clases en universidades como San Andrés, Belgrano y CAECE.

Alejandra Marcote en una charla

Marcote coincide en que la movida fue creciendo. “Cuando arranqué en 2015 era bastante inentendible para muchos para qué hablar de esto. Por suerte, va dejando de ser un tema tabú”, dice y sostiene que puertas adentro de las organizaciones aún queda mucho por hacer.

Tomar el micrófono

Detrás de las charlas Oops! (que en realidad es una sigla: Otra oportunidad para superarse) está Hernán Schuster, fundador de Spiquers y uno de los organizadores originales de las Fuckup Nights junto a Marcote. El ciclo del Paseo La Plaza, que este martes celebra sus diez ediciones, se centra en la participación de emprendedores ( y algún artista) que comparten sus fracasos y los aprendizajes que les permitieron llegar luego al éxito. Más de 4000 personas presenciaron los testimonios de invitados como Ricky Sarkany, Christophe Krywonis, Fernanda Metilli, Tomás Kalika, Cora Groppo, Martín Garabal, Sendra, Diego Kolankowsky, Takehiro Ohno, Jonatan Loidi, e Inés Berton. Los eventos también se trasladaron en más de una oportunidad al ámbito corporativo, en empresas como Banco Supervielle. Se realizan workshops que son escuelas de fracasos.

En los eventos del teatro, la edad promedio del público es 40 años. El 70 u 80% de los que asisten es público nuevo, el resto son los habitues que son fans. La mitad de la audiencia suele estar conformada por emprendedores. “Trabajamos sobre la cultura fail: fallar y aprender para innovar y liberar. Hay toda una moda acerca del emprendimiento y te pintan que es fantástico y mucha gente se lanza y se desencanta. La función que cumplen estos eventos es desmitificar el fracaso, que es mucho máss común que el éxito pero no nos gusta hablar de eso”, explica Hernán Schuster.

En la próxima edición, el martes 26, de 20 a 22, estarán Dani La Chepi (Actriz, cantante y comediante, con legión de seguidores en las redes sociales), CAE (El Zoolander del rock, que se cayó y levantó varias veces), Jennifer Dahlgren (premiada Atleta olímpica, que venció al bullying y el maltrato) y Sebastián Ríos (Co-Fundador de Almacén de Pizzas). El moderador será Ale Lacroix.

La próxima semana también se realizará una edición de Fuckup Night en el Cultural San Martín, en el marco del Noviembre Electrónico. “El éxito nunca es final, el fracaso nunca es fatal. 7 minutos, 10 imágenes, 1 fracaso”, es la propuesta de este formato popular en el mundo: desde septiembre de 2012, cientos de fracasados han narrado sus historias ante miles de asistentes de 238 ciudades, en 78 países. La cita es el miércoles de 19 a 21. Participan en esta oportunidad, la temática estará enfocada en los videojuegos. En la previa, Hernán Panessi entrevistará a Daniel Benmergui (diseñador de juegos). No todo pasa por Buenos Aires. En Córdoba también se realizaron Fuckup Nights. En tanto, en el primer Encuentro Anual de Mujeres en red también se eligió el tópico de la resiliencia.

Marcote también ha indagado en más de una oportunidad en un enfoque con perspectiva de género. “Implica aprender por ejemplo los sesgos, los estereotipos, que hacen que culturalmente las mujeres nos relacionemos distinto que los hombres con los errores y fracasos. Por ejemplo, desde chicos a los nenes se los incita a tomar riesgo, a subirse a un árbol y ser aplaudido. El mensaje para las nenas es que tenés que ser una señorita, estar prolija. Las mujeres trabajamos mucho el tema del perfeccionismo y la autoexigencia”, dice.

La especialista comparte algunas claves rescatadas en todos estos años en contacto con anécdotas de tropiezos y equivocaciones. Por un lado, ver qué etiquetas nos ponemos cuando las cosas no funcionan: en vez de pensar “soy un fracaso”, decirnos que somos aprendices. Por otro lado, es importante apelar a nuestra responsabilidad y no echarle la culpa al sistema, a la cultura, al clima o a otra persona. “Eso nos alivia pero no nos permite aprender”, sostiene.

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