Emilia y su abuela tienen una conexión muy especial. Un día, su abuela le regala un libro y, a través de él, descubre que la magia es más poderosa y maravillosa de lo que imaginaba. Y a su vez será el nexo con ella. Esta es la primera historia para chicos que Constanza Munrabá publica. "Es el primer libro que sale a la calle. Tengo un montón de cosas escritas en la computadora, el 90 por ciento es para chicos", dice la autora a BAE Negocios con entusiasmo, café de por medio.

—¿Es más complejo escribir para niños?
—Me siento más libre escribiendo para chicos porque me parece que todo es posible, hay como una inocencia y amplitud en lo que le planteas a los chicos, en ellos existe la magia.

—Abordar el tema de la muerte de una abuela es toda una decisión.
—Se dio de manera natural dentro de la historia. En ese vínculo algo tenía que pasar para que fuera aún más especial. Mis hijos me decían que no lo lo haga, y era necesario. Abordar con tristeza pero con menos carga dolorosa. Una mamá me dijo a mi hija le encantó el libro y se lo quiere dar a una compañerita a la que se le murió el abuelo para que se quede tranquila. No lo hice para eso, pero es lindo que se dé de esa manera.

—También sumaste la biblioteca al texto
—Buscaba plantear la idea de que los libros nos eligen a nosotros. Si uno se deja llevar cuando entra a un librería, en algún punto el libro te llama. Hay un mundo por descubrir en los libros. Te llama algo la atención y te acercás. En los chicos es muy natural y en nosotros, los adultos, no tanto. En el texto el objeto mágico es el libro. Hay un vínculo muy fuerte entre ellas a través del libro, que así se convierte en algo mágico, pero creo que uno lleva a los seres queridos a todas partes. Hay chicos que se conectan con sus abuelos a través del fútbol. Con mi abuelo jugaba al dominó y después, cada vez que veía uno me acordaba de él. Algo que une a Emilia y su abuela es la fascinación por los libros pero es un pedacito de ese gran vínculo.

—¿Cómo fue trabajar con la ilustradora teniendo en cuenta que en estos libros el dibujo es muy importante?
—El editor me preguntó cómo me imaginaba a Emilia. No sé, que me sorprenda, le respondí. En el cuento no hay mucha descripción de los personajes. Vinieron los primeros bocetos en lápiz y me encantó. Tenían tres opciones de colores y ahí sí elegí. Sara Nietto leyó el texto y ella puso su impresión en el dibujo, que es indispensable. Cuántos dibujos poner también era un tema a definir. Al no ser para tan chiquitos no lo podés cargar tanto de ilustraciones, por eso decidimos un dibujo en cada capítulo. Buscar el equilibrio para la edad que apuntamos, los primeros grados de la primera, entre los 6 y 10 años.

—¿Desde cuándo escribís?
—Mi primer taller literario fue a los 19 años. Yo escribía desde antes y en el colegio hacía los discursos de fin de año. Después seguí varios años en mi casa trabajando sola. Después de los 40 empecé a escribir para chicos. La post maternidad me agarró para ese lado. Siempre les leí lo que escribí a mis hijos pero los inventaba en el momento. Mi hija más chica ahora tiene 11, mi hijo es adolescente. A ellos, a mis amigas y mi psicóloga siempre les doy lo que escribo.

—Cuándo lo viste publicado ¿qué te pasó?
—Me costó mucho caer. Internamente fue un deseo desde muy chica. Estudié sociología y me dediqué a los recursos humanos por muchos años, escribir quedó en un cajón. Los 40 me movieron un montón de cosas, entre ellas buscar la vocación perdida y encontrarme con esto fue un poco eso. Yo que soy re charlanata cuando lo vi publicado, no hablé.

—¿Cuales son los temas que querías que estuvieran en este cuento?
—A mí me parece que este texto tiene dos patas una el vínculo con la abuela y el seudoabuelo, vínculos importantes en la vida de uno. Y por otro lado que la magia existe, cada uno lo puede vivir de la forma que quiere, pero existe. El libro viene a decirle un poco eso a los chicos, que la magia existe de otra manera, que hay que saber buscarla, pero que está.

—¿Por qué es importante que los chicos lean?
—La lectura abre la cabeza, abre la imaginación, no tiene limites. La idea de que un chico se siente a leer, a conectarse con su propia posibilidad de ampliar la cabeza, soñar y es mágico

—¿Los libros para chicos también son para los adultos?
—Puede ser leído por un adulto, y verá otras cosas. Es como películas de Disney: los chicos ven una cosas los adultos otra; por eso los acompañamos al cine.

Título: Emilia y la biblioteca mágica
Autora: Constanza Munrabá
Ilustraciones: Sara Nietto
Editorial: Olivia
Precio: $450

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