Seguir las curvas de la serpiente de asfalto. Con el viento en la cara y tu música preferida, ver desfilar desde la ventanilla paisajes maravillosos, pueblos, costas que se estiran como guirnaldas, el mar. Frenar el auto para ser espectador privilegiado y hacer el recorrido a ritmo propio. Hacer el camino que muchos otros anduvieron antes y sentirse parte de un ritual especial.

Los road trips tienen mucho encanto. Desde la practicidad de acomodar los tiempos a las propias preferencias a la posibilidad de disfrutar de rincones que pasan desapercibidos en desplazamientos por aire.

Entre los circuitos ruteros más famosos del mundo hay propuestas que tienen como fuerte la belleza de los escenarios naturales y otros, como la legendaria ruta 66, se centran más en la tradición y la leyenda.

Para fan de los roadtrips, TurismoCity recomienda varios recorridos imperdibles para hacer al menos una vez en la vida. Antes de arrancar, como consejo general, desde la plataforma de viajes recuerdan algunos aspectos a tener en cuenta: contar con registro de conducir internacional, tener un GPS y descargarse antes los mapas para poder usarlos sin conexión a internet. Además, sugieren: “Ser flexibles con el tiempo: en este tipo de viajes pueden aparecer lugares que no tenías en cuenta en el itinerario, que pueden hacerte desviar un poco el camino”.

Hielos y desiertos

De Australia a Islandia, de Sudáfrica a Estados Unidos, en cada continente hay circuitos imperdibles.

Una de las rutas más elogiadas por los viajeros es la Costa Este del país de los canguros, tomando las vías A1/M31. El recorrido entero va de Melbourne a Sídney, atravesando 3 estados. Combina varias topografías. Desde el auto se pueden ver desde grandes ciudades hasta zonas desérticas, playas vírgenes, cascadas y parques naturales. “Es es un viaje ideal para los amantes del mar y los deportes acuáticos”, indican en Turismocity.

En la costa escarpada, barrida por el viento, uno de los atractivos son los famosos Doce Apóstoles, pilares de piedra caliza que emergen como centinelas del Océano Antártico en el Parque Nacional de Port Campbell. Hace 20 millones de años, estaban unidos a los acantilados de la zona continental. Las olas y el viento los erosionaron y los convirtieron en cavernas, después en arcos y, finalmente, los transformaron en columnas de hasta 45 metros de altura. Son deslumbrantes especialmente al atardecer. Otros imperdibles son Hyams Beach (la playa con la arena más blanca del planeta) y Pebbly Beach para ver canguros.

Islandia está de moda. Con su geografía glaciar y repleta de rarezas, se fue imponiendo como uno de los destinos más anhelados en todo el mundo a pesar de no ser uno de los más económicos. Para conocer la isla, nada mejor que la Ring Road. Como su nombre lo indica, es circular: con un máximo de 10 días, se puede rodear el país entero en 1340 km de extensión. La ruta comienza y termina en su capital, Reykiavik. En el camino, se pueden ver glaciares, géiseres, lagunas azules, icebergs y pueblos perdidos entre la nieve. Además, desviándose un poco de la ruta hay todo tipo de atracciones para visitar: parques nacionales, lagos, cascadas, complejos volcánicos, cañones y sistemas de cráteres. “Hay que tener cuidado, ya que la ruta está en buenas condiciones, pero al recorrer zonas tan deshabitadas, pueden cruzarse animales. Otro punto a considerar es el tipo de auto con el que recorrer: se recomienda alquilar autos 4x4, más adecuados para este tipo de camino. Se sugiere hacer este viaje en época estival, ya que en invierno puede resultar imposible por la nieve”, puntualizan en Turismocity.

Romanticismo y buen vino

La Costa Amalfitana es para enamorarse. Ideal para un road trip en verano, empezando por Nápoles para probar las mejores pizzas y descubrir los encantos de una ciudad que no es tan descifrable a simple vista. De ahí, la ruta se emprende hacia el sur, pasando por pueblitos costeros. De camino se recomienda visitar Pompeya y sus ruinas, donde todavía se pueden ver las marcas intactas del volcán erupcionado en el año 79. Al llegar a Sorrento, se hace una primera parada para dejar el auto y tomarse una lancha hacia la paradisíaca Isla de Capri. Al la vuelta, se pasa por Positano, Canca del Marini y Amalfi hasta llegar a Viertri Sul Mare.

La ruta 62, en Sudáfrica, separa Ciudad del Cabo de Port Elizabeth, cruzando la parte sur del país. Es considerada una de las rutas vinícolas más largas del mundo. A lo largo de su recorrido se pasa por 70 bodegas, con al menos 10 de ellas especializadas en brandy. En el camino, además de las catas de vino en las bodegas, se puede aprovechar para realizar actividades al aire libre, como paseos en caballo y en avestruz.

En Escocia, la 500 es la ruta circular que bordea las famosas Highlands en la parte norte de la isla. Tiene una extensión de 800 km. Comienza y termina en Inverness, ubicada unos 150 kilómetros de Edimburgo, conectando las ciudades y pueblos costeros. “Recorre paisajes de cuento de hadas, pasando por varios castillos, lagos y cumbres. No es una ruta muy fácil de manejar, tiene algunos tramos muy angostos, puntos ciegos y curvas cerradas, con lo que hay que tener mucho cuidado”, advierten los especialistas.

Rock y Beatniks

Nat King Cole le cantó en 1946 y los Rolling Stones en el 64, es la ruta más famosa de los Estados Unidos. La ruta 66 es un trayecto mítico y obligatorio para los amantes de los viajes en dos o cuatro ruedas. En la actualidad, esta carretera de más de 3950 km que une Chicago y Los Ángeles está prácticamente abandonada en favor de rutas más rápidas, pero su espíritu sobrevive y se multiplica en Instagram gracias a sus moteles y estaciones de servicio abandonadas.

La Pacific Coast es otra de las destacadas en Estados Unidos. Une Los Ángeles y San Francisco y la llaman California Dream Road. Su primera parada es Santa Cruz, para vivir bien a pleno la esencia de los años 60. Sigue hasta Monterrey, donde se puede frenar para ver el avistamiento de ballenas en la costa, continuando hacia la zona montañosa de Big Sur. Los amantes de la literatura pueden imaginar que siguen los pasos de Henry Miller, Jack Kerouac o de Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre. Imprescindible: la Henry Miller Library, tomar un café con vistas en el Nepenthe, una noche en el Post Ranch Inn y la ciudad de Monterey.

Propuestas soñadas para poner primera y arrancar a la aventura.