Dicen que el control es una ilusión basada en el miedo. Tal premisa es la elegida por Black Mirror para el inquietante primer episodio de su cuarta temporada, ya disponible desde este viernes 29 en Netflix y que consta de seis episodios.

Los que aún no la hayan visto pero tengan cierto contacto con el “mundo series”, seguramente habrán oído hablar de esta celebrada ficción, que consolidó su fama en la última edición de los Emmy al alzarse con el premio a la mejor película para televisión por San Junipero, excelente último capítulo de la tercera entrega.

Creada y escrita por Charlie Brooker, Black Mirror tiene el mérito de destacarse entre la superpoblada oferta televisiva por ofrecer siempre algo distinto y perturbador. Si bien las historias son unitarias y diferentes, el espíritu es el mismo: ¿hacia dónde se encamina esta sociedad cada vez más dependiente de la tecnología? ¿somos amos o esclavos de nuestras nuevas posibilidades?

Las potenciales derivaciones de la realidad al servicio de la imaginación son infinitas, tal como se vio hasta ahora. Seres cada vez menos humanos, paranoicos, indolentes: todo puede sonar exagerado pero al ver BM, gradualmente se vuelve un poquito más verosímil.

“Black Mirror” tiene el mérito de destacarse entre la superpoblada oferta

Una mirada a cada episodio

La nueva antología inicia con Arkangel, dirigido por Jodie Foster. Una mujer soltera siente temor de su maternidad desde el momento en que da a luz. Luego de que su hija se pierda en un parque, el pánico a perder el control se apodera de ella a tal punto que, tras su reencuentro, decide someterla a un método experimental de monitoreo integral.

A la tierna nenita le inyectan una suerte de chip biológico con el que podrá chequear las 24 horas y en tiempo real su ubicación geográfica, sus signos vitales, nivel de estrés y hasta acceder directamente a la vista de su hija: podrá ver a través de sus ojos gracias a una práctica aplicación móvil. Una suerte de Waze para seres humanos.

Ahora sí, esta madre puede alcanzar la perfección: nada se le va a escapar, no habrá travesuras ni peligros cercanos a su hija ya que el programa Arkangel le provee también de filtros visuales y auditivos para que la usuaria/víctima no se vea afectada por imá- genes y situaciones violentas: escenas de sangre, un perro agresivo, personas peleándose.

¿Es posible resguardar a un hijo de todo lo malo del mundo? Y en caso de que esto sea así, ¿cuáles serían los efectos secundarios?

USS Callister es el primero de los relatos de Black Mirror que transcurre en el espacio, y es un largometraje de tono Viaje a las Estrellas, con variopinta tripulación incluida.

En Crocodile, el concepto de nube y comunidad de internet se expande: los recuerdos pueden dejar de ser propios ya que un novedoso artefacto permite su modificación a través de terceros.

Hang the DJ plantea la mega evolución de los encuentros románticos: a años luz de nuestro Roberto Galán y su “yo me quiero casar... ¿y usted?, los ya demodé bares de citas y hasta las salas virtuales para conocer gente tan usadas hoy como Tinder o Happn, aquí hay un sistema avanzado que permite ganar tiempo y anticiparse a cientos de posibles resultados de citas con igual cantidad de posibles parejas.

Metalhead cambia de raíz el tono de BM, ya que está realizada íntegramente en blanco y negro y se anticipa como “una historia de supervivencia”.

Black Museum cierra esta temporada. Se trata de un episodio que compendia tres relatos vinculados entre sí, algo similar a lo que se vio en el especial Blanca Navidad.

Una vez más, la distópica serie inglesa sorprende y provoca con su hábito de mostrarnos qué tan oscuro puede ser el futuro si no nos damos cuenta a tiempo...