Giovanni Sartori, acaso el padre de la ciencia política del siglo XX, solía decir que uno de los males de la política comparada (que puede extenderse a los análisis en economía política) era el “estiramiento conceptual”, que básicamente no es más que ampliar al máximo el significado y, por tanto, el campo de aplicación de los conceptos que usamos para entender un fenómeno político, económico o social. “Como el mundo se ha hecho más grande, se ha acabado por confiar en el estiramiento conceptual (conceptual stretching): es decir, en conceptualizaciones vagas e indefinidas. Pero hay más. Algunos añaden que el estiramiento conceptual supone también un intento de privar de valores a nuestras conceptualizaciones (value-free)”, afirmaba Sartori en su texto “Cómo hacer ciencia política”. Y para sintetizar, el pensador italiano agregaba de forma lapidaria:; “Para cubrir cada vez más terreno, acabamos por decir poco, y ese poco que decimos lo decimos cada vez con menor precisión”.

Así las cosas, el concepto de “esterilización”, que actualmente se usa entre los economistas como vago concepto de un mecanismo utilizado por el Banco Central para evitar que la creciente emisión de pesos del Gobierno se traslade a los precios saliendo a “esterilizar” colocando Lebac, es claramente un ejemplo del “estiramiento conceptual” del que habla Satori.

De esta manera, y como señala el italiano, “ hemos llegado a conceptos cada vez más vaporosos, indefinidos y sin límites”. Y así, es común que cualquier operador de la city porteña hable de “esterilizacion” cuando se refiere a la labor de la autoridad monetaria absorbiendo billetes con las Letras del BCRA.

Pero lo cierto es que tras esta gran “esterilización” de pesos (concepto que se toma prestado de la microbiología y que refiere a un proceso para evitar la reprodución de microorganismos), la inflación no ha bajado lo suficiente y tampoco lo ha hecho el déficit de las cuentas públicas. La clave de todo esto, acaso, sea el concepto de que para luchar contra el rojo fiscal, el país emite deuda en dólares para ser absorbida por privados, pero dado nuestro reducido mercado de divisas, eso causa atraso cambiario, cosa que hace que los inversores se desprendan de dólares que se venden al BCRA y se genere emisión de pesos, los cuales al no ser absorbida con una demanda robusta, forzando al BCRA a esterilizar más colocando aún más Lebac, subiendo las tasa de interés y dilatando las inversiones en la economía real, haciendo que se genere menos empleo del necesario y el PBI crezca menos de lo previsto. Una muestras más de que las discusiones teóricas, en la economía y en la política, terminan por afectar más a la cartera de la dama y el bolsillo del caballero que lo que el sentido común, el menos común de los sentidos, nos indica.

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Ernesto Hadida

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